viernes, 28 de noviembre de 2008

Artículo denuncia:COMPRAR BILLETES ELECTRONICOS DE RENFE “PUEDE PERJUDICAR SERIAMENTE LA SALUD”

Después de la catástrofe en el aeropuerto de Barajas decidí viajar en tren, lo que no quiere decir que no lo haga de nuevo en avión después de la reciente experiencia. Saco un billete electrónico a través de la Web de Renfe, lo pago con mi tarjeta de crédito, me responden dándome conformidad y verificando el pago, siguiendo sus instrucciones obtengo mi propio billete informático.
Al día siguiente subo en el tren “con un único vagón” con destino a Barcelona, pero con trasbordo en Monforte de Lemos. Una vez arriba y sentada el supervisor de RENFE me dice que el billete NO ES VALIDO, que no tengo reserva y que no tengo sitio en ese tren (aunque en todo el vagón solo éramos unas diez personas). Yo me sentí como una invasora que quisiera estafar a RENFE, “tengo billete de ida y vuelta y he pagado 109 E por él” le contesté inquieta y algo nerviosa. “No se preocupe Sra. Yo no tengo constancia de su pasaje y no la tengo en la lista de viajeros pero déjeme la hoja que ya veré…” Extraño como parezca, pero sumamente amable, como media hora después regresó: “Problema solucionado, viaje usted tranquila…” “Pues muchas gracias”, dije yo. Lo que ocurrió no lo sé pero la solución fue efímera porque hubo otro atranco, algo más liviano, con el supervisor del siguiente tren desde Monforte de Lemos.
Al volver a Galicia, en la estación de Sants, en Barcelona, y antes de embarcar pasó tres cuartos de lo mismo. Con toda amabilidad y educación, eso sí, pero estuve veinte minutos detenida en la zona de seguridad en el vestíbulo de la estación, y el supervisor, que resultó ser el mismo que luego estaba en el tren, se puso en comunicación telefónica con varios departamentos, no lo sé, y con una lista de viajeros con sus números clave (mi billete tenía certificado uno que no les coincidía a pesar de que tenía asignada mi plaza en reserva) y cinco minutos antes de la salida yo les protesté. El hombre me dijo “No se preocupe Sra. que el tren no va a salir sin usted…” Luego lo comprendí porque vi que él mismo tenía que viajar en el mismo tren. Me asignaron un empleado para que me llevara la maleta y me la colocara en el vagón, justo en mi plaza asignada en mi billete electrónico, que nadie estaba ocupando y que no figuraba en la lista del supervisor, lo que me da a entender que de algún modo desconocido por los empleados estaba reservada para mí.
En fin, me dio la sensación de que iba a viajar por compasión. Las cosas claras ¿qué diremos? ¿que el sistema funciona...? ¡Funcionan las personas! Quince horas de algo mejorado, pero cansadísimo, viaje de tren (trasbordo incluido) comparado con la hora de avión A Coruña – Barcelona, salvado por la diligencia de los empleados cara al público, frente a la ineficacia de la coordinación interna de la sobrevalorada informática; RENFE y ella no se llevan bien, tendremos que volver al billete de ventanilla.
Lucía Vilches

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