domingo, 15 de febrero de 2009

EL CAOS DEL SERVICIO DE URGENCIAS la crisis de la salud

Es domingo y es noche cerrada a las siete y poco más de la tarde. Nos llaman por teléfono del centro para mayores donde dos días antes habíamos llevado a la abuela para que la cuidaran mientras nos ausentábamos. Nos dicen que se acaba de caer y no saben si se ha hecho alguna lesión seria, de manera que con nuestro consentimiento la llevarían inmediatamente a urgencias, allí nos encaminamos. Llegamos antes que la ambulancia, vimos llegar en cosa de 15 minutos de 3 a cuatro o quizás más ambulancias, casualmente esas en particular transportaban a viejitos. Un caos en la puerta de entrada de urgencias del Juan Canalejo de siempre de la Seguridad Social de La Coruña. Las dos salas de espera de familiares de pacientes, a tope, no hay donde sentarse, por los pasillos, además de los que entran y salen sin orden ni concierto, las paredes tapadas por los que permanecen de pie apoyados y estando inquietos por sus familiares dolientes se resisten a irse hasta recibir información. Derecha, camillas, izquierda, camillas, sillas de ruedas por todos sitios. Médicos, enfermeras, pacientes, familiares, camillas, sillas de ruedas, camilleros, vigilantes de seguridad, todos mezclados en un viene y va caótico, que solo se puede controlar con una gran dosis de profesionalidad de parte del personal médico y atención al paciente, que son en realidad los que poco a poco van desenredando la madeja de semejante embrollo, y antes de lo que les da tiempo a pensar, tienen otra montada. A veces, y lo sé de buena tinta, no tienen tiempo en todo un turno, con perdón, “ni de ir a mear” (dicho textualmente por una enfermera). Más de una vez pierden los papeles ante las exigencias de personas que, como yo, no concebimos que para poder acceder a un servicio esmerado o simplemente esencial, como lo encontramos una vez que nuestro doliente, enfermo o paciente consigue ser ingresado a la planta correspondiente, tengamos que atravesar a nado y con poca experiencia este rio de cocodrilos que es conocido como Servicio de urgencias de Juan Canalejo. Ahora llamado C.H.U.A.C.
Tenemos unas instalaciones modernas con un edificio nuevo, precioso, cómodo, amplio, completo que a simple vista no le falta detalle, además de bonito. Sin duda en general tiene un personal de servicio de atención al enfermo de lo mejor, limpieza escrupulosa y otras más cosas entre las que están el servicio de cafetería, algo especial. Es una verdadera lástima que para tener acceso a esto que tanto dinero ha costado a todos los contribuyentes, primero tengamos que hacer una incursión por el hospital de campaña, como si fuera del África tercermundista del servicio de Urgencias de Juan Canalejo.
Afectuosamente a todos los trabajadores abnegados de la S.S. y a todos los pacientes pacientes.
L.Vilches.

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