miércoles, 24 de febrero de 2010

ESTO ES EL FIN DEL MUNDO .El diluvio que llega.( Lucia Vilches)

¡ESTO ES EL FIN DEL MUNDO!

Así decían espantados los que sufrieron la experiencia del terremoto de Haití, los habitantes de la ciudad de México tras esta última inundación y los de la región de Italia donde veían perplejos como el mundo más cercano a ellos, nunca mejor dicho, se les venía encima. Toda una montaña se desplazaba a gran velocidad sobre ellos y sus hogares derrumbando y cubriendo sus casas y plegando el asfalto de la carretera como si se tratara de un paisaje de cartón montado para una película de ficción. La policía apremiaba a la gente a huir mientras se alejaban a toda velocidad entre los coches en la misma dirección, detrás, el tsunami terrestre los perseguía queriéndolos engullir. Parece ser el resultado de las aguas torrenciales a las que están siendo sometidas repetidamente esas tierras. Igual está pasando en toda nuestra península que no cesa de ser inundada reiterativamente por lluvias torrenciales, aún no han quitado el agua y barro de dentro de las casas de una inundación cuando ocurre otra, la gente en los tejados de casas, de coches y de islotes, anegado todo por unos ríos que ni siquiera tienen categoría para llamarse así, como el Guadalete que en plenas fiestas de carnavales se ha disfrazado de mar, habiendo sido todas estas tierras ocupadas, un desierto árido por posiblemente decenas de años. El Guadalquivir se ha desbordado por quinta vez, destruyendo todas las cosechas. El resto de España está bajo la nieve con unas cotas casi desconocidas, mientras en Galicia estamos continuamente en remojo con un frío de nevera. La orografía canaria ha recuperado alguna de sus torrenteras a precio de barrer carreteras y viviendas que se edificaron confiadamente en periodo de paz con la naturaleza, sin pensar que ella de vez en cuando vuelve para recuperar lo que es suyo.

Hay muchas personas que no quieren o tienen miedo a vivir cerca del mar a causa de las borrascas que entran por la costa, miedo a tsunamis , maremotos, tormentas y ventiscas que desarraigan los árboles y caen sobre caminos y carreteras, a veces imprevisibles, sin embargo estamos comprobando que los ríos son los hijos de estos mares y océanos que ocupan más de las tres cuartas partes de nuestro planeta y por causa del recalentamiento y cuando se le antoja, nutre a los susodichos con millones de toneladas de agua suspendida en el espacio atmosférico que derrama con incontinencia hasta la saciedad y el desbordamiento sin que haya quien los limite, poniendo en ridículo todos los sistemas humanos de drenajes desagües o canales de emergencia que resultan del todo inútiles , mientras el sistema económico se desploma bajo la lluvia y el arduo trabajo de muchas familias que le han dedicado prácticamente toda su vida, se traduce o concentra en lo único importante: SOBREVIVIR.

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