sábado, 21 de agosto de 2010

LA POLEMICA FIESTA NACIONAL (LOS TOROS)

El toro de lidia llamado toro bravo es descendiente o de la progenie del toro salvaje, tanto del que entró por la zona norte, como de los de África y que aquí en este país por siglos ha sido cuidado, criado y seleccionado, potenciando la bravura y buena estampa solo y exclusivamente con el propósito de divertimento “fiesta”. Si no fuera por esto el toro bravo ya no existiría igual que ya no existen otras razas que han sido desechadas por las ganaderías.

La tradición torera se pierde en el tiempo, recordemos que tenemos en España unas cuevas famosas en el mundo entero (cuevas de Altamira y otras muchas), donde se supone que vivieron los hombres y mujeres primitivos en la península Ibérica y donde aún se conservan pinturas rupestres claramente definidas de toros bravos semejantes a los de las corridas de hoy. Curiosamente al mapa geográfico español se le llama “piel de toro” por su forma tan parecida.

El toro al igual que otros animales ha sido objeto de adoración por antiguos pueblos, por su poder, majestuosidad y fuerza, posiblemente el toro fue una de las primeras imágenes o ídolos-bestias adoradas. Está la imagen de Apis, un hombre con cabeza de toro y un disco solar entre los cuernos. La mitología griega nos dice que en Creta se adoraba al Mino Tauro y esos mitos se extendieron por todas las tierras del Mediterráneo, continuó en la cultura idolátrica romana hasta el cuarto siglo de nuestra era. La Biblia también tiene gran diversidad de citas que hablan del toro, un animal que se podía usar como sacrificio a Dios por los pecados, necesario compañero del hombre para su trabajo diario y en el libro de Revelación o Apocalipsis una de las cuatro caras del ángel de Dios es una cara de toro que representa el Poder Divino. También es cierto que si en Israel un toro acostumbraba a acornear, el dueño tenía que matarlo si no quería incurrir en delito de derramamiento de sangre, de lo que se le consideraría culpable si el toro hería mortalmente a alguien.

En España, la tradición torera evolucionó hasta convertirse en una fiesta nacional de gran arraigo y se le rodeó de mucha belleza, si lo observamos detenidamente, se ha convertido en una auténtica veneración para muchos.

Sea lo que fuere lo que pensemos de este espectáculo y reconociendo el derecho de los que lo mantienen vivo, pienso que nadie debería por estatuto imponer la desaparición de estos actos con todo lo que le rodea, el arte taurino es mucho más que una corrida, es una auténtica industria, entonces tendría que hacerse una diferenciación dentro de la misma cultura, cosa difícil.

Con relación al torero, nadie debería poner en peligro su vida, ni para demostrar su valor ni para divertir a nadie, ni por dinero, prestigio ni fama. La pérdida de una vida es irreparable, sobre todo si se puede evitar.

Quizás lo que deberíamos valorar en el tiempo que vivimos, no es lo popular, lo bello de la figura, el festejo y la concurrencia turística. Creo que estamos algo más civilizados y educados cada día. En un mundo donde se sanciona a las personas que practican crueldad con sus mascotas, como el caso internacionalmente conocido de unos jóvenes que empapelaron con celofán a un gato, con mucha más razón debería estar sancionadas todas las agresiones que se le hacen al toro aún antes de darle muerte.

L. Vilches

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