domingo, 9 de enero de 2011

LA CONTROVERTIDA LEY ANTITABACO, UN CONFLICTO CON MUCHOS HUMOS

LA CONTROVERTIDA LEY ANTITABACO, UN CONFLICTO CON MUCHOS HUMOS

Lucia Vilches Moya
www.dosrosasblancas.blogspot.com

Es dos de agosto de 1492, Cristóbal Colon, un marino aventurero genovés sale del puerto de Palos en Huelva, lanzándose a un océano misterioso lleno de leyendas y mitos de monstruos devoradores y abismos espaciales, sin embargo Colón había convencido, principalmente a los reyes de España de que aquél era el camino más corto para llegar a la India, donde podrían hacer transacciones comerciales ventajosas para la corona. De allí salió con sus dos carabelas, La Niña y la Pinta dirigida por los hermanos Pinzon, y una nao: La Santa María, capitaneada por él mismo. Tocando las Canarias se encaminó a su gran aventura. Dos meses y nueve días después llegó a hacer pie en un lugar desconocido, convencido de que había llegado a su destino.

A aquel primer lugar, la isla Guahaní, le llamó El Salvador. La segunda isla fue lo que hoy conocemos como Cuba, la recorrió seguro de encontrar a alguien que le llevara ante el Gran Kan.Visitó otra isla que llamó La Española, que está ocupando hoy la República Dominicana y Haiti. No encontró al Gran Kan pero sí entró en contacto con los nativos del lugar a los que Colón llamó equivocadamente indios.

Los indios del nuevo mundo, o mundo recién descubierto, tenían raras costumbres. Cuando los caciques o jefes de tribus o poblados entraban en negocios de alguna importancia les pedían consejo a los brujos o sacerdotes, que a su vez se comunicaban con sus dioses, ¿de qué manera? , pues echaban unas hojas secas de una planta sobre el fuego de una hoguera encendida con ese propósito; abocándose sobre el humo entraban en un estado de éxtasis, en estas condiciones ofrecían el consejo, los demás lo fumaban como pasatiempo y lo ofrecían y compartían en son de paz con cercanos y extraños. También parece que lo usaban para curar heridas, con esa idea vino para España en forma de semillas y también hojas. No se sabe con exactitud como ocurrió pero sí cómo triunfó, fue fumándolo, o sea convirtiéndolo en humo, introduciéndolo en el organismo, haciéndolo rollitos, encendiendo por un lado y absorbiendo o inhalando por el otro. En otros países se usó prontamente en pipa. Se dice que un sevillano se puso a envolver los restos de cigarros en un fino papel de arroz para poder así aprovechar los deshechos o finales de los cigarros, nombre que al parecer se tomó por su parecido a la cigarra o a la langosta de plaga parecida a los saltamontes. Otros entendidos aluden a que la palabra maya “siyar” derivada en “cigar” fue la que dio origen a “cigarro” y a su diminutivo cigarrillo que conocemos hoy.

Dicen que fumar alivia el estrés, la ansiedad, que es un estimulante para el trabajo y además que adelgaza, pero que cada veinte minutos pide otro, y otro, y otro, en el coche, en la cama, en cualquier lugar, privado o público, tanto si le parece agradable u ofensivo a la o las personas con quien comparten una conversación o al final de una comida, con lo cual ya no resulta tan ventajoso. A veces viene a ser como un ritual, como un ejercicio espiritual sin el cual nada quedase bien cerrado o concluido.

Con el año nuevo ha comenzado también una nueva época, a ver si es verdad, sin humos que carguen el ya bastante contaminado espacio vital en el que nos movemos y respiramos o tratamos de hacerlo, sin picor de ojos, ni tos, ni ahogos, ni los peligros que acechan a todos nosotros los fumadores pasivos.

Dicen que mueren en España más de mil profesionales de hostelería debido a enfermedades relacionadas con el humo del tabaco, (solo los fumadores pasivos) cada año. Para todos los que tenemos alguna afección respiratoria va a ser muy grato poder entrar en una cafetería donde podamos descansar sin que sea necesario cambiarse de mesa o tener que irse porque alguien desconsiderado te está echando el humo encima.

Tengo una verdadera aversión al tabaco, una de las personas que mas he querido fue un fumador compulsivo, no conocí a nadie con mejor corazón, mas cariñoso, generoso, amable y pacífico, pero, como le faltara el tabaco, se volvía hasta mal educado y si le decías algo en contra,era como ponerle el dedo en el ojo o hablar mal de su hijo, tristemente murió de enfisema pulmonar, era tal la afición, que colgaba a un lado el oxigeno al que estaba unido para ir al servicio a fumar, se murió de la mano de su peor enemigo, y un hijo suyo que nunca fumó enfermó de faringitis crónica , hubiera dado la vida por su hijo pero no fue capaz de dejar de fumar.

El tabaco alcanzó difusión internacional y llegó a ser un gran negocio, desde Cuba y ya antes del año 1600. Según se decía tenía muchas propiedades curativas, para diversidad de males pero su verdadero éxito fue en polvo, como el famoso “rapé” que era inhalado. Picado y enrollado en su propia hoja o en hoja de maíz, fumado en pipa y envuelto en papel de arroz.

Aceptado por muchos y condenado por otros, sobrevivió hasta hoy. “La Santa Inquisición” lo consideró artilugio del Diablo porque según decían “solo él podía hacer que los hombres echaran humo por la nariz” y condenó al primero que osó sembrarlo en su jardín. En 1557 hubo la primera ley antitabaco en territorio español.

El embajador francés en Lisboa, Jean Nicot, en 1560 envió a su reina Catalina de Médici unas hojas de tabaco triturado o “rapé” para aliviar las constantes migrañas que padecía. Así ella se convirtió en consumidora habitual y promotora de sus virtudes. El nombre de Nicotina hace alusión precisamente a este embajador “Nicot”.

Sin embargo esto es lo que opinaba sobre el tabaco el Rey Jaime I de Inglaterra: “Es una costumbre molesta para los ojos, repugnante al olfato, dañino para el cerebro, nociva para el pulmón y cuyo humo negro y apestoso tanto recuerda a los pavorosos afluvios que brotan de la sima del fondo del averno Estigiano”.

Cristóbal Colón fue a buscar los tesoros de las Indias y nos trajo una verdadera ruina. Una hierba que conquistó y esclavizó a los conquistadores. Menos mal que también de allí nos trajeron las patatas.