lunes, 28 de febrero de 2011

SURGIÓ LA PALABRA, PERO HABÍA PIEDRAS EN EL CAMINO

Y SURGIÓ LA PALABRA… PERO HABÍA PIEDRAS EN EL CAMINO.

En aquellos tiempos de oscuridad, cuando las tinieblas invadían y lo eran todo, cuando tan solo existía el espacio estelar informe y espeso como manto de negro humo que todo lo envolvía, la tierra, este bello planeta lleno de esplendor, vida y color, no era más que una gran roca moldeada en el espacio, Una bola de gas caliente, líquido hirviente, la tierra estaba desierta y vacía y la oscuridad de la masa acuosa se mecía sobre la profundidad oceánica, en aquel tiempo todo era confuso.

Un milagro ocurrió aunque ninguno de nosotros estaba allí para verlo y poderlo relatar pero la tierra seca surgió en un planeta tremendamente acuoso y una cosa es cierta, estamos aquí y no ha sido por nuestro propio poder. Iba a decir que a continuación pero no, aquí, en este punto comienza todo, cuando un hombre y una mujer abrieron los ojos a la vida con comprensión, con admiración, sorpresa y gratitud. Ellos se miraron y fluyeron a sus labios “PALABRAS”, un completo y auténtico lenguaje con el cual compartir todos los sentimientos del alma que acababan de despertar en sus corazones.

Aunque encontremos en el mundo miles de idiomas, podemos decir que todos tenemos un lenguaje especial y prodigioso, “LA PALABRA”, hablada y escrita. Cuando alguien no es capaz de expresar sus ideas y pensamientos con respeto, cuando no tiene la necesaria paciencia para escuchar a los demás lo que tienen que decir con el mismo respeto, cuando no somos capaces de aceptar que no somos poseedores de la verdad absoluta y comprendemos por lo tanto que se pueden hacer concesiones en favor de la paz y bienestar de la mayoría, cuando por no hacer caso a la lógica y las necesidades esenciales a las que se ha dado por llamar “calidad de vida ”de , digamos todos, con equidad , dentro de lo razonable, sin que por eso todo tenga que ocurrir como resultado de revueltas callejeras, guerrillas o guerras civiles, con las que algunos, principalmente gobernantes , se imaginan que la fuerza es el poder, y que el poder está en la fuerza, por lo tanto se puede ejercer en contra de lo que todos poseemos en propiedad, nuestra libertad de elección , aunque incurramos en error.
Si lo que hacemos y decimos, por bueno que sea solo es interesante para nuestro bienestar personal, mientras tratamos de convencernos a nosotros mismos de que somos salvadores del mundo, por tanto imponemos nuestros ideales , entonces hemos convertido el mundo en siete mil millones de mundos. Hemos fracasado como grupo familiar, como grupo social o entidad independiente y a la vez unida. Si la palabra se usa para mentir, descalificar, blasfemar, ofender, mal favor a lo que queda de nosotros. La palabra que es lo mas humano con lo que el hombre puede contar para expresar sentimientos, pensamientos e ideas ha quedado relegada a un plano inservible y hemos fracasado. Y, volviendo al principio: ¡la confusión llegó!

L. Vilches Moya

jueves, 24 de febrero de 2011

CUENTO DE LA VIDA REAL CENTRO PARA MAYORES DE ARTEIXO.

UN CUENTO PARA MAYORES (DE LA VIDA REAL)
L.VILCHES MOYA

Es muy bueno que los abuelos, en general la gente mayor, recuperen su centro de reunión, donde conversar, leer, jugar, en suma pasar el tiempo de forma agradable, quizás hasta haciendo nuevos amigos en una época de la vida donde su entorno social, su círculo de amigos de los de toda la vida, va desapareciendo poco a poco.
Hace veinte años o quizás veinticinco y ocupando ese mismo local social en su estructura antigua que aún tenía la insignia de “La Falange”, hubo una escuela infantil con dos aulas que forman parte de la historia de muchos y muchas jóvenes de Arteixo, que seguro al pasar por delante del nuevo local les trae muchos recuerdos gratos, como suelen ser los de la niñez. Dos profesoras, realmente dedicadas a los niños, Dña Carmen y Dña Mercedes, enseñaban y cuidaban a los niños y niñas, aún eran de esos colegios que olían a antiguo, a bocadillo de pan recién hecho, a lápiz, y goma de borrar. Por detrás de las aulas había un patiecito no muy grande donde se juntaban para almorzar y jugar. Mi pequeña fue una de las alumnas en ese colegio, no siempre tenía ganas de ir y para cubrir esa distancia corta que hay desde PONTE DO BA hasta el centro, tenía que inventarle cuentos. Nos parábamos en el puente del rio donde hoy hay un paseo, pero entonces ese puente se asomaba a un riachuelo enmarañado de árboles entrecruzados. Le inventaba como por en medio de la espesura, pero más lejos donde ella no podía ver estaban los leones y los elefantes, que se escondían porque la gente los querían cazar, cerca solo quedaban los pajaritos que se acercaban para darle los buenos días porque podían irse rápidamente volando. Luego, más arriba habían un árbol delante de la carpintería, era un nogal, tres ramas gruesas formaban un asiento, era “la silla de la reina” donde yo sentaba a mi princesa. Mi niña me decía” mi arbolito con “la silla de la reina” no lo van a cortar nunca ¿verdad mami? ¡No, yo no dejaré que nadie corte tu arbolito ¡ le decía. Cuando ya tuvo más gusto por el colegio me dijo algo parecido, “este es mi colegio para siempre ¿verdad mamá”? Si mi cariño, para siempre, fue la respuesta.
Hoy, aquel enmarañado de árboles, arbustos y hierba a lo largo del río, que simulaba una selva, es el paseo del río poco más o menos cuidado pero, muy diferente. “La silla de la reina “donde yo sentaba a mi princesa, una mañanita mi niña lloró porque no podía comprender que lo hubieran cortado para dar cuatro o cinco palmos cuadrados más de asfalto y que un coche pudiera aparcar más cómodamente.
También vio como cerraron su colegio, ese cole suyo que iba a ser para siempre. No recuperará más su pequeña selva donde habitaban todos los animalitos de sus fantasías. No se volverá a sentar jamás en su asiento favorito donde se sentía como pájaro en su nido.
A juzgar por los cambios, todo es posible, puede ser que dentro de quince o veinte años y si la salud acompaña, ella, mi hija, me lleve a mí, camino arriba para que yo pase mi tiempo aburrido en compañía de mis semejantes, o quizás lleve a sus futuros hijos porque un gobierno romántico y soñador (que nadie piense que eso es malo) lo convierta de vuelta en un colegio para parvulitos. Todo es posible en este mundo cambiante.
DOS ROSAS BLANCAS (http://www.dosrosasblancas.blogspot.com)