jueves, 27 de octubre de 2011

UN DIOS DE CARNE Y HUESO

UN DIOS DE CARNE Y HUESO.
Fenece la vida cuando el amor sublime
Exprime su esencia en una rosa
Y el alma entera callada se redime
Aferrándose a sus marchitas hojas.

En el olvido quedaron las ausencias
Como dormidas en un búcaro herido
Mientras se inclina la flor que tanto amo
y el fulgor sutil de lo perdido.

Surgen en su lugar flores de nieve.
Fulgen con nueva luz ansia y bravura
Y aunque la juventud se desvanezca
La ilusión de la violeta en mí perdura.

Solo soy una flor de primavera
La locura de amor de un solo día
Que deposita de semilla una quimera
Augurando en el mañana un nuevo día.

Levanto la mirada a los azules
Buscando ansiosa las rosas del regreso
Pereciendo en aras de la vida.
Pues solo soy un dios de carne y hueso.

LUCIA VILCHES

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