viernes, 24 de agosto de 2012

UNA CARTA PARA TI


UNA CARTA PARA TI

Querido amigo, amiga:

He decidido escribirte unas letras, exclusivamente para ti, para que sepas que te tengo en cuenta y que  estás en mi pensamiento.   Que cuando creas que no le importas a nadie recuerdes que a mí me importas, además de a muchas personas más, y pienso sinceramente que el mundo en el que habitamos es así como es, bueno, malo o regular, de alguna manera porque estás tú,  y yo, y cada uno de nosotros, y todos los demás, y que seguramente algo lo podríamos mejorar.    No te sientas triste ni apesadumbrado por las cosas que te rodean, que no te gustan, después de todo esto que nos gusta o nos molesta es el producto de la libertad de la que cada cual disfruta, hace uso, abuso o alarde, y que siempre de algún modo condiciona nuestras vidas, las de los demás de nuestro  alrededor y muchas veces más allá.

Mira, te voy a contar una historia que a mí me la contaron como verdadera.  Eran una pareja de enamorados que se querían casar,  pero era mucha la pobreza y pocas las posibilidades de cambio a corto plazo, en esas circunstancias la gente veía las Américas como la Tierra Prometida, de tal modo que el  joven le propuso a su amada embarcarse con él hacia el Nuevo Mundo, ella primero dudó de seguirle en la aventura pero ya decidida esperó noticias de última hora de él con la maleta dispuesta.   Esa carta que fue enviada de urgencia en la que el novio le comunicaba que tenía los pasajes, que le esperaba en el puerto, y que si no acudía era señal de que no le quería lo suficiente como para emprender con él la vida, nunca llegó.  EL nunca volvió o no pudo volver, se deduce que formó una familia allende la mar mientras ella, descorazonada y creyéndose abandonada, hizo lo mismo en este lado del mar.   Veinte o más años después, desocupando carteras viejas de correos se encontró en un fondo, una carta que enviaron a su destinataria, naturalmente tarde para cambiar el rumbo de las vidas.   Las familias habían cambiado sus destinos.   Como consecuencia unos seres estaban felices de haber nacido;  no obstante, sin duda, hubo la inexistencia de una generación que no llegó a ser, que nunca existieron  por la negligencia o descuido de un cartero, algo impensado, la vida es así, un azar que nos bambolea y nos lleva ciegamente por sendas imprevisibles que no buscamos y es poco lo que se puede hacer para evitarlo.

Querido amigo, amiga, cuando yo era bien joven, en el planeta solo había en número la mitad de la población que hay hoy,  y muchos se han ido desde entonces sin pena ni gloria porque después de la muerte se acaba la pena y se marchita la gloria.   Supongo que la experiencia de lo vivido vale por lo menos un punto, y puedo decir con cierta autoridad: ¡que seas feliz! que no le pidas a la vida riqueza, ni el mejor coche, ni una casa llena de artilugios que pronto no vamos a poder usar por culpa del precio del recibo de la luz, ni demasiadas cosas bellas que no sirven para nada, solo para dedicarle nuestro tiempo en limpiarlas.   Que cada día que pase aporte algo bueno a nuestras leves vidas, algo de provecho.    No tenemos tiempo, lo consumimos muchas veces en cosas de ningún valor que no nos  satisfacen, por tanto lo perdemos.   Ahora que se vuelve a valorar tanto el oro, piensa,  no hay oro que pague el tiempo perdido. En los tiempos que corren todas las pérdidas son posibles. Podemos perder la casa en la que vivimos, podemos perder el coche, hasta el  trabajo, pero si perdemos el tiempo ¡ay amigo!,  si perdemos el tiempo y nos amargamos por los traspiés y el caos que nos rodea cada día que pasa, perdemos algo de nuestra vida y  ¡eso sí que es grave!
      
Esto  siguiente es un cuento: Dicen que un viajero visitó una población muy bonita, llena de gente amable, que le acogieron con especial hospitalidad y, después de mostrarle todas las cosas bellas e interesantes del pueblo, al hombre le llamó la atención que en una loma resplandecía el cementerio con lápidas blancas y rodeadas de un verdor exuberante, todo muy bien cuidado.  Su curiosidad hizo que le llevaran hasta el lugar y le mostraran en detalle las tumbas.  El visitante se fijó en los epitafios.  “Aquí yace……fallecido a la edad de 25 años…”;  otro decía algo parecido: “…….muerto a la edad de 15 años, de treinta, de diez…”, poco más o menos todos así.  El hombre sorprendido preguntó. ¿Cómo es posible? ¿Qué problema hay en este lugar para que la gente muera tan joven?  Pronto salió de su error cuando supo cómo se contaban los años de vida.  Lo que estaba escrito en las lápidas era en realidad los años que de verdad contaban, o sea los que habían sido felices.

La moraleja del cuento es: En lugar de contar el tiempo, hagamos que el tiempo cuente.
Con esto acabo. Para mí es un placer poderte escribir, y sobre todo que leas esta carta y recibas de ella lo que te sea de provecho, porque con esa intención te la he escrito. Que te cuides  y recibe mis mejores deseos para ti y los tuyos.


Lucía Vilches

P.D.
Que no te amarguen la vida.

jueves, 16 de agosto de 2012

CANTO A LA ESPERANZA

CANTO DE ESPERANZA

¡Mirad como amanecen los azules
bajo el arrullo del ave cantora!
¡ved cómo se despierta la mañana!,
se retira el barco de la luna
y tira de los hilos de la aurora.

Es necesario que amanezca el día,
no caben en el cielo tantas  lunas,
no es para el desdichado la fortuna
ni hay que buscar estrellas en el mediodía.

Amasa el hombre  el hambre y la miseria
 y es ese nuestro pan de cada día,
un amasijo de maldad absurda
en el burdo trono de la tiranía.

Nos visitan terrores en la noche,
amargos gemidos flotando en agonía,
la oscuridad  atrapando  las luces
apagando los colores del albor del día.

Una oración humilde burbujea,
las palabras del salmista eran bien sabias
“todo en la vida es un correr detrás del viento”
y se amontonan en el cosmos las plegarias.

No caben en el cielo tantas lunas
ni puede el corazón con tanta rabia,
el tiempo consume su almanaque
y las razones están todas en el alma.


Iluminad hasta los ojos de los ciegos,
despertad y  avanzad velas izadas,  
enterraremos  los fantasmas de los miedos
y cambiaremos el hoy por el mañana.

¡Mirad como se funden las estrellas,
¡ved como se despierta el alba!
cómo disuelve la tinta de la noche
y el ave cantora
 da su trino de amor a la esperanza.

jueves, 9 de agosto de 2012

INDIGNADOS POEMA Lucia Vilches(Vuelan los demonios)


VUELAN LOS DEMONIOS  (Indignados)
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Vuelan los demonios en el aire
La injusticia descarga su carga.
Por las calles  sangra el viento.
Por favor, una tirita para el alma.

Un poco de justicia para  el hombre.
Para el frio y el hambre, la esperanza.
Reivindicando, tumulto desarmado.
Los desalmados se imponen con sus armas.

A la justicia le cae la venda al suelo
Y  ha visto al pueblo perder la calma.

Que los niños tienen hambre y frio
Que a los sin techo las noches amortajan
Que la palabra se pierde en el vacio
y la verdad se  ahoga en la garganta.

Que la equidad en el mundo se acongoja
Como muy bien dice  el poeta.
“dejen las calles, dejen las plazas.”
“Que su sangre joven no es espesa”.
¿No visteis como sangran?

No vaya a ser que resuciten del pasado.
Los fracasos convertidos en fantasmas.

Las semillas del tirano que quedaron.
Como un campo de minas sobre las Españas,
Pacientes y escondidas esperaron.
No las rieguen, ni con sangre ni con lágrimas.

Los demonios son dueños de  la  noche.
y el poeta, solo tiene la palabra.
¡ ponle música y canta!.