lunes, 13 de julio de 2015

UNA CARTA PARA TI





UNA CARTA PARA TI

EL DON DE LA COMUNICACIÓN


Querido amigo, amiga:

He decidido escribirte unas letras, exclusivamente para ti, para que sepas que te tengo en cuenta y que estás en mi pensamiento. Que cuando creas que no le importas a nadie recuerdes que a mí me importas, además de a muchas personas más, y pienso sinceramente que el mundo en el que habitamos es así como es, bueno, malo o regular, de alguna manera porque estás tú, y yo, y cada uno de nosotros, y todos los demás, y que seguramente algo lo podríamos mejorar. No te sientas triste ni apesadumbrado por las cosas que te rodean, que no te gustan, después de todo esto que nos gusta o nos molesta es el producto de la libertad de la que cada cual disfruta, hace uso, abuso o alarde, y que siempre de algún modo condiciona nuestras vidas, las de los demás de nuestro alrededor y muchas veces más allá de lo que podamos imaginar.

Mira, te voy a contar una historia que a mí me la contaron como verdadera. Eran una pareja de enamorados que se querían casar, pero era mucha la pobreza y pocas las posibilidades de cambio a corto plazo. En esas circunstancias la gente veía América como la Tierra Prometida, de tal modo que el joven le propuso a su amada embarcarse con él hacia el Nuevo Mundo, ella primero dudó de seguirle en la aventura pero ya decidida esperó noticias de última hora de él con la maleta dispuesta. Una carta que fue enviada de urgencia en la que el novio le comunicaba que tenía los pasajes, que le esperaba en el puerto, y que si no acudía era señal de que no le quería lo suficiente como para emprender con él la vida, esa carta nunca llegó. EL nunca regresó, como otros muchos, quizás no pudo volver, se deduce que formó una familia allende los mares, mientras ella, descorazonada y creyéndose abandonada, hizo lo mismo en este lado del mar.

Veinte o más años después, desocupando carteras viejas de correos se encontró en un fondo, una carta, que sin pensarlo enviaron a su destinataria, naturalmente tarde para cambiar el rumbo de las vidas de la pareja. Dos familias habían cambiado sus destinos. Como consecuencia unos seres, aquellos nacidos de sendos matrimonios, allí en las Américas y otros aquí, estaban felices de haber nacido; No obstante, sin duda, hubo la inexistencia de una generación que no llegó a ser, que nunca existieron. Hay quienes le llaman "burla del destino" o "suceso imprevisto" Lo cierto es, que fue la negligencia o descuido de un cartero, algo impensado. La vida es así, un azar que nos bambolea y nos lleva ciegamente por sendas imprevisibles que no buscamos y es poco lo que se puede hacer para evitarlo.

Querido amigo, amiga, cuando yo era bien joven, en el planeta solo había en número menos de la mitad de la población que hay hoy, y muchos se han ido desde entonces sin pena ni gloria, porque después de la muerte se acaba la pena y se marchita la gloria. Supongo que la experiencia de lo vivido vale por lo menos un punto, y puedo decir con el saber que me ha dado la vida ¡Que seas feliz! que no le pidas a la vida riqueza, ni el mejor coche, ni una casa llena de artilugios que pronto no vamos a poder usar por culpa del precio excesivo del mantenimiento, ni demasiadas cosas bellas que no sirven para nada, solo para dedicarle nuestro tiempo en limpiarlas. Que cada día que pase aporte algo bueno a nuestras leves vidas, algo de provecho. No tenemos tiempo, lo consumimos muchas veces en cosas de ningún valor que no nos satisfacen, por tanto lo perdemos. Ahora que se vuelve a valorar tanto el oro, piensa, no hay oro que pague el tiempo perdido. En los dias que corren todas las pérdidas son posibles. Podemos perder la casa en la que vivimos, podemos perder el coche, hasta el trabajo, pero si perdemos el tiempo ¡ay amiga y amigo mío!, si perdemos el tiempo y nos amargamos por los traspiés y el caos que nos rodea, cada día que pasa perdemos algo de nuestra vida y ¡eso sí que es grave!

Esto siguiente es un cuento: Dicen que un viajero visitó una población muy bonita, llena de gente amable, que le acogieron con especial hospitalidad y, después de mostrarle todas las cosas bellas e interesantes del pueblo, al hombre le llamó la atención que en una loma resplandecía el cementerio con lápidas blancas y rodeadas de un verdor exuberante, todo muy bien cuidado. Su curiosidad fué fuerte e hizo que le llevaran hasta el lugar y le mostraran en detalle las tumbas. El visitante se fijó en los epitafios. “Aquí yace "fulanito"……fallecido a la edad de 25 años…”; otro decía algo parecido: “…….que murió a la edad de 15 años,.. de treinta,... de diez…”, Poco más o menos todos así. El hombre sorprendido preguntó. ¿Cómo es posible? ¿Qué problema hay en este lugar para que la gente muera tan joven? Pronto salió de su asombro cuando supo cómo se contaban los años de vida en ese lugar. Lo que estaba escrito en las lápidas era en realidad los años que de verdad contaban, o sea LOS QUE HABÍAN SIDO FELICES.

La moraleja del cuento es: EN LUGAR DE CONTAR EL TIEMPO, HAGAMOS QUE EL TIEMPO CUENTE.

Con esto acabo. Para mí es un placer poderte escribir, y sobre todo que leas esta carta y recibas de ella lo que te sea de provecho, porque con esa intención te la he escrito. Que te cuides y recibe mis mejores deseos para ti y los tuyos.

Un fuerte abrazo.

Lucía Vilches

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