domingo, 20 de septiembre de 2015

LA PROFECIA Y LA "CÁBALA"



¿Tiene la Biblia un código secreto?
UNOS dos años después del asesinato del primer ministro israelí Yitzhak Rabin, acaecido en 1995, un periodista llamado Michael Drosnin dijo que, con la ayuda de técnicas informáticas, había descubierto una predicción de dicho magnicidio oculta en el texto hebreo original de la Biblia. Añadió que más de un año antes del asesinato había intentado advertir al primer ministro, pero no sirvió de nada.
Últimamente se han publicado otros libros y artículos que afirman que este código secreto es una prueba irrefutable de que Dios inspiró la Biblia. ¿Existe tal código? ¿Debería fundarse en algo así la creencia en la inspiración divina de la Biblia?
¿Una idea nueva?
La idea de que el texto de la Biblia tiene un código secreto no es nueva. Es un concepto fundamental de la Cábala, término que designa la tradición mística del judaísmo. Según los maestros de la Cábala, el sentido elemental del texto bíblico no corresponde a su verdadero significado. Ellos creen que Dios utilizó las letras del texto hebreo de la Biblia como símbolos que, una vez comprendidos debidamente, revelan una verdad mayor. En su opinión, Dios colocó cada letra hebrea en el lugar que ocupa con un propósito específico.
Jeffrey Satinover, investigador del código bíblico, explica que estos místicos judíos creen que las letras hebreas utilizadas en el libro de Génesis para poner por escrito el relato de la creación poseen un increíble poder místico. En su obra dice: “En resumen, Génesis no es tan solo una descripción, es el instrumento del propio acto de la creación, un plano en la mente de Dios hecho manifiesto de forma física”.
Bachya ben Asher, rabino cabalista del siglo XIII nacido en Zaragoza (España), escribió tocante a cierta información secreta que le fue revelada cuando leyó 1 de cada 42 letras de un pasaje de Génesis. Este método de saltarse letras en una secuencia particular para tratar de descubrir mensajes secretos es la base del concepto moderno del código bíblico.
Las computadoras “revelan” el código
Antes de la era informática, este tipo de examen del texto bíblico tenía sus limitaciones. Pero en agosto de 1994, la revista Statistical Science publicó un artículo en el que Eliyahu Rips, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y sus colaboradores, hicieron algunas afirmaciones sorprendentes. Explicaron que, eliminando todos los espacios entre las letras del texto hebreo de Génesis y utilizando una secuencia de saltos equidistantes entre ellas, habían descubierto los nombres codificados de 34 rabinos famosos y, muy próximos a ellos, otros datos como las fechas de su nacimiento o muerte. Después de repetidas pruebas, los investigadores publicaron la conclusión a la que habían llegado: que, estadísticamente, la información codificada en Génesis no podía ser fruto de la casualidad, lo cual era prueba de que miles de años atrás cierta información inspirada se ocultó deliberadamente de manera cifrada en dicho libro.
Basándose en este método, Drosnin, el periodista mencionado antes, realizó sus propios ensayos en busca de información oculta en los cinco primeros libros de la Biblia hebrea y dijo haber encontrado una por una las letras del nombre de Yitzhak Rabin insertadas en el texto bíblico cada 4.772 letras. Tras ordenar este en renglones de 4.772 letras, vio que el nombre de Rabin (leído verticalmente) se cruzaba con un renglón que decía, según él tradujo, “asesino que asesinará” (Deuteronomio 4:42).
Dado que, en realidad, Deuteronomio 4:42 habla de un homicida que ha matado a alguien sin proponérselo, muchos criticaron los métodos arbitrarios de Drosnin alegando que carecen de rigor científico y podrían utilizarse para encontrar mensajes similares en cualquier texto. Pero Drosnin se mantuvo firme y pronunció este reto: “Cuando mis críticos encuentren un mensaje sobre el asesinato de un primer ministro codificado en [la novela] Moby Dick, los creeré”.
¿Prueba de inspiración?
El profesor Brendan McKay, del Departamento de Informática de la Universidad Nacional Australiana, aceptó el reto de Drosnin e hizo una búsqueda exhaustiva con computadora en el texto inglés de Moby Dick. Él asegura que, utilizando el mismo método descrito por Drosnin, ha encontrado “predicciones” de los asesinatos de Indira Gandhi, Martin Luther King, John F. Kennedy, Abraham Lincoln y otros. McKay dice haber descubierto que Moby Dick también “profetizó” el asesinato de Yitzhak Rabin.
Volviendo al texto hebreo de Génesis, el profesor McKay y sus colaboradores también han cuestionado los resultados experimentales obtenidos por Rips y sus colegas. Su acusación consiste en que los resultados tienen menos que ver con un mensaje codificado inspirado que con los métodos de los investigadores, es decir, la interpretación de datos que se lleva a cabo mayormente a la discreción de quien examina el texto. Este punto sigue siendo objeto de debate entre los eruditos.
Además, cuando se afirma que tales mensajes codificados habían sido ocultados deliberadamente en el texto hebreo “estándar” u “original”, surge otra cuestión. Rips y sus colaboradores dicen que efectuaron sus investigaciones con el “texto estándar de Génesis, el que se acepta generalmente”. Drosnin escribe: “Todas las Biblias en el idioma hebreo original que existen actualmente son iguales letra por letra”. ¿Es eso cierto? Hoy día se utilizan diversas ediciones de la Biblia hebrea basadas en diferentes manuscritos antiguos, no un texto “estándar”. Si bien el mensaje de la Biblia no varía, los manuscritos no son todos idénticos letra por letra.
Muchas traducciones de hoy se basan en el Códice de Leningrado —el manuscrito masorético hebreo completo más antiguo que existe—, copiado alrededor del año 1000 E.C. Pero Rips y Drosnin utilizaron otro texto, el de Koren. Shlomo Sternberg, rabino ortodoxo y matemático de la Universidad de Harvard, explica que entre el Códice de Leningrado y “la edición de Koren que Drosnin utilizó existe una diferencia de 41 letras tan solo en Deuteronomio”. Los Rollos del mar Muerto contienen partes del texto bíblico copiadas hace más de dos mil años. La grafía de las palabras en estos rollos difiere considerablemente de la que se observa en los textos masoréticos posteriores. En algunos rollos se añadieron ciertas letras en numerosos lugares para representar los sonidos de las vocales, pues todavía no se habían inventado los puntos vocálicos. En otros rollos se añadieron menos letras. Si se comparan todos los manuscritos bíblicos existentes, puede comprobarse que el significado del texto bíblico ha seguido intacto. En cambio, tal comparación indica claramente que la grafía de las palabras y el número de letras varía de un texto a otro.
La búsqueda de un supuesto mensaje oculto depende de que el texto no cambie en absoluto. La variación de una sola letra distorsionaría por completo la secuencia y, por tanto, el mensaje, si acaso lo hubiera. Dios ha conservado su mensaje en la Biblia, pero no ha conservado intacta cada letra, como si estuviera obsesionado con cosas tan triviales como las variaciones ortográficas que se han producido con el paso de los siglos. ¿No indica esto que Dios no ha escondido en la Biblia ningún mensaje secreto? (Isaías 40:8; 1 Pedro 1:24, 25.)
¿Necesitamos un código bíblico secreto?
El apóstol Pablo escribió con mucha claridad que “toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16, 17). El mensaje de la Biblia es claro y directo, y no resulta difícil de entender ni de poner en práctica, pero muchas personas optan por desoírlo (Deuteronomio 30:11-14). Las profecías que la Biblia presenta abiertamente constituyen una razón de peso para creer que esta es un libro inspirado. Las predicciones bíblicas no son arbitrarias como los códigos secretos, y no “proviene[n] de interpretación privada alguna” (2 Pedro 1:19-21).
El apóstol Pedro escribió: “No fue siguiendo cuentos falsos artificiosamente tramados como les hicimos conocer el poder y la presencia de nuestro Señor Jesucristo” (2 Pedro 1:16). La idea de un código bíblico proviene del misticismo judío, y utiliza métodos “artificiosamente tramados” que oscurecen y distorsionan el significado puro del texto bíblico inspirado. Las propias Escrituras Hebreas condenaron sin ambages tales métodos místicos (Deuteronomio 13:1-5; 18:9-13).
Qué felices nos sentimos de tener los claros mensajes e instrucciones de la Biblia, que pueden ayudarnos a conocer a Dios. Eso es mucho mejor que tratar de aprender acerca de nuestro Creador buscando mensajes ocultos que son fruto de interpretación privada e imaginación asistida por computadora (Mateo 7:24, 25).
[Notas]
En hebreo, los valores numéricos también pueden representarse con letras, por lo que esas fechas no se dedujeron a partir de números, sino de caracteres alfabéticos del texto hebreo.
El idioma hebreo no tiene letras que representen sonidos vocálicos. El lector los inserta según el contexto. Si este se desconoce, se puede cambiar por completo el significado de una palabra intercalando diferentes sonidos vocálicos. El inglés, en cambio, sí tiene letras fijas que representan vocales, por lo que ese tipo de búsqueda de palabras es mucho más difícil y restrictivo.

WATCHTOWER 2000 (información tambien en inglés).

lunes, 7 de septiembre de 2015

DESPUÉS DE 70 AÑOS (Cosas de las guerras)



DESPUÉS DE 70 AÑOS (Cosas de las guerras)



Se coge una corona de flores y se deposita en el Parque Monumento a la Paz. Decenas de miles de hombres y mujeres representantes de cien países honran la memoria de los inocentes muertos. Más de doscientas mil personas, hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos a las que se les segó la vida en el instante más horripilante y macabro que ha transcurrido sobre este planeta, son recordados por todo el mundo.



Al principio de nuestra era, dice la historia que un genocida persiguiendo a un niño que según se creía había nacido rey y amenazaba el linaje real de este individuo, mandó matar a todos los niñitos de menos de dos años en la región de Judea. “Voz en Ramá. Llanto y gran plañido. Es Raquel que llora a sus hijos y no quiso ser consolada porque ya no son”(cita del evangelio). Este mismo hombre, Herodes, pasó a la historia por su crueldad. También mató a varios de sus hijos y otros miembros de su propia familia. No fue el primero ni tampoco el último que ha tratado con completo desprecio la vida ajena. No los mencionamos por nombre porque la lista es interminable.



Volvemos a lo anterior. Hiroshima y Nagasaki serán para siempre dos nombres inolvidables. Sobre dos ciudades de Japón, que estaba en guerra con EEUU, con la diferencia de tres días de una a otra se les deja caer mansamente dos bombas atómicas. La primera acaba con la vida de 140.000 civiles y en la segunda fueron sobre 70.000. No eran números, eran vidas, proyectos, esperanzas. Madres amamantando, niños jugando, riendo, en los colegios o parques, o en el hogar. Los que sobrevivieron, nunca jamás le pudieron llamar vida a su existencia. Una pesadilla clara y sobrecogedora les persiguió a ellos y a sus descendientes hasta el día de hoy.



El uso del arma atómica al final de la Segunda Guerra Mundial sigue dando pie a una división de opiniones. Algunos historiadores estiman que evitó un número mayor de víctimas al no hacer necesario un ataque terrestre al archipiélago nipón. Otros consideran que de todos modos Japón estaba cerca de la derrota y las dos bombas no eran necesarias para acabar el conflicto, tan solo una exhibición de poder brutal incontrolado.



Un 56% de los estadounidenses consideran que los ataques nucleares de Hiroshima y Nagasaki estaban justificados, según un sondeo realizado en febrero por el instituto Pew Research Center. El 79% de los japoneses consultados piensan lo contrario ("think tank" estadounidense.)




Paul Tibbets, piloto del Enola Gay, dijo en una entrevista en 2002, cinco años antes de su muerte: "Sé que hicimos lo que debíamos".



“A lo hecho pecho”. Tenía que convencerse a sí mismo para seguir viviendo con esa carga.
70 años después los países más importantes del mundo tienen la bomba atómica. El uso de ella sería, sin ninguna duda, el FIN TOTAL DE LA HUMANIDAD pero interesa más jugar a LOS SOLDADITOS mientras LOS PODEROSOS mueven los PEONES en unas guerras estúpidas hasta la aniquilación de una población SOBRANTE para los SEÑORES DE LA GUERRA.



Hoy una oleada, un mar humano se mueve de aquí para allá escapando del hambre y de la guerra, apelando a la compasión de unas inciertas y a veces supuestas, leyes de “Derechos Humanos”, que como otras muchas leyes, se exponen inútiles e incompetentes a la hora de aplicarlas. Tanto que muchos países ni siquiera las han firmado para no comprometerse. ¿Entonces qué es lo que hacen?



Primero dicen: Hay que reunirse, para ver cuántos quieren reunirse y decidir cuántos quieren apoyar esa “URGENTE Y DESESPERADA” llamada de socorro a la comunidad europea y americana y a la población en general. No es una emigración se trata de un ÉXODO de los que buscan refugio por su vida. Dicho sea de paso, la ayuda que la población en general queramos dar siempre va a estar condicionada a la voluntad de los gobiernos elegidos. Muchas lágrimas se vierten de forma imparable, muchas vidas rotas y familias rotas, en un espacio de tiempo donde se pierde la identidad, las raíces, donde todo parece formar parte de una pesadilla de la que hay que despertar.



Millones de personas sin patria andan deambulando, buscando caminos que les lleven a algún lugar, mendigando compasión humana para seguir viviendo. Hay que tener algo por lo que luchar, por lo que vivir, y muchos ya no tienen nada que perder.




“… y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación…” (Jesucristo – Lucas 21:25)






Lucía Vilches Moya