viernes, 11 de diciembre de 2015

VIDA. TE PEDÍ AMOR

VIDA, TE PEDÍ AMOR
Te  perdí y, una espada de rencor me impide la entrada
 a ese paraíso que fue, tu amor lleno de luz.
 Alejándome de ti busqué estrellas en la tierra
 y rosas en el horizonte.
 Quise volar ignorando las heridas,
 y al marchar quedaron prendidas tantas cosas,
 que me fui desnuda.¡ No era nada sin ti!
y los lobos estaban en cada sombra, en cada esquina.
Las puertas cerradas, aparcaban el hambre,
en el dintel hermético de infinidad de  soledades.
Mi barca, mi pobre barca, tirada, rota
 en esa incapacidad de aguantar otra tormenta.
Te miré de lejos en el letargo de tu indiferencia,
dormida en la espera, y dejé la puerta entreabierta
 de mi despertar de este sueño.
Laberinto de fantásticos cuentos que se esfumaron
 en  una realidad inefable y despiadada.
La vida,¡ que paradoja!.
 La ilusión de unas horas,
el engaño de unos momentos,
caducos y dependientes,
robados retazo a retazo de otras vidas ansiosas de amor.
Esperando  no sé qué, miro a los ojos a  aquellos
que también buscan realizar sus sueños,
Triunfos  inexistentes, lisonjas, risas pasajeras que imploran complicidad,
y exploran en el hechizo de un mundo irreal,
a las afueras de esta casa caduca en la que habitamos.
La vida,
Un árbol que extiende sus ramas hacia el cielo,
mientras se aferra tenazmente a la tierra que ama,
al sentir sensual que palidece y se debilita en un camino
que se estrecha hasta hacer desaparecer toda huella .
Busco en el paladar de mi juventud, un  furtivo recuerdo,
En mis manos, un contacto antiguo,
En mi corazón el amor que me dejé en el camino,
ese que te hace rico en tu pobreza,
señor de la riqueza inmensa de ser amado,
recibir sin pedir y dar sin esperar.
El corazón, con su continuo latir,
marca las horas del reloj vital de la existencia. tic tac tic tac,
un tanque todo terreno que no se detiene ante nada
porque conoce su meta y final. Sin tregua,
te hace saber cuántos  minutos, cuantas horas, días, años,
has perdido en la inconsciencia  de que no existe vuelta atrás,
el retorno imposible, aquellas imágenes esfumadas en el  tiempo.
En el escenario del mundo se expone el espectáculo, nuestra obra
Baja el telón y te quedas en la miseria del yó,  mientras finaliza la función.
 La vida, tu mi amor, ¿qué me puedes dar?,
 te pido tantas cosas, pero el tiempo es mi enemigo.
Debería ser un árbol, impávido en la eternidad,
o una roca eterna, la lava de un volcán que vomita,
que pare hacia la luz su pétrea figura,
 que se yergue hasta el fin de los siglos,
una roca eterna calentada por el sol y mojada por la lluvia.
Podría ser, el agua de un rio que recorre alegre los paisajes hasta el remanso,
que viaja con las nubes, que se hace gota
para volver de nuevo en su espaciosa libertad.
Podría ser viento, si, viento de inagotable energía
que mece y acaricia con sus invisibles brazos.
Podría ser luz, luz del abrasante sol, o brillo de luna,
podría haber sido  brillo de luna, y bañar de plata, mar y tierra .
Vida, no soy casi nada,
el soplo temprano de una mañana cualquiera,
olvidado en el continuo  giro de los amaneceres.
La hoja seca de una rosa en el libro de la historia del tiempo
Soy Una crisálida que nunca será mariposa,
colgada en el árbol caduco de la eternidad,
buscando el paraíso perdido
 en un mundo incoherente e inconcluso.

(Dilucidadiones)

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