domingo, 31 de enero de 2016

A LOS HIJOS QUE VUELVEN.


A LOS HIJOS QUE VUELVEN.
.
Siempre vuelven las palomas
Vuelan a su palomar.

Su razón es natural
Nadie puede recortar
las alas de quien  voló
Ni las llamas apagar
del fuego que se prendió

El amor nunca se cansa,
esperar es su motivo,
con razón o sin razón
Porque vive de esperanza
no se pierde en el olvido.

Siempre vuelve la paloma
al nido que un día dejó.
.
Lucía Vilches  Moya. 28/1



domingo, 17 de enero de 2016

ERAS AGUA.

18.-

ERAS AGUA.

Porque eras agua te seguí buscando
Porque era cauce contigo  corría
Llegamos juntos hasta el mar inmenso
Donde se  apartó tu vida de la vida mía.

Tú te alejabas tanto en la distancia
Yo te quise alcanzar, mas no podía
y  quisiste volar, yo navegaba
Supe enseguida que no te alcanzaría

Lancé al viento mi verso enamorado
Una gaviota blanca lo cogía
Quise que fueras la vela de mi barco
Pero volabas cada vez más alto
Y aunque quise cogerte te perdía.


¡Si volviéramos de nuevo a nuestra aldea
Y remontáramos el rio de la vida
Serías otra vez el agua de mi fuente
Yo la barca y el cauce que la guía..!.

 Esa gaviota que cogió en el cielo
Al vuelo mi verso dedicado
Espera tu llegada en cualquier puerto
Para guiarte de regreso hasta mi lado

Y te escucho en la lluvia y en el viento
Oigo tu voz de agua en la vertiente
No habrá tormentas ni olas ni mareas
Que me impidan volver a tu corriente.

Lucía V. Moya.

jueves, 14 de enero de 2016

PLATERO Y YO. (Una obra cumbre que cumple cien años)

PLATERO Y YO
Después de  100 años de su primera edición, es uno de los libros más leídos y también más traducidos después de La Biblia y El Quijote

El propio Jiménez escribió la siguiente advertencia por entonces: «Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba escrito para... ¡qué sé yo para quién!... para quien escribimos los poetas líricos... Ahora que va a los niños, no le quito ni le pongo una coma».


.  Quizás ahí reside la clave de su éxito entre el público infantil y juvenil, puesto que, como decía Eugenio D'Ors, «los niños adorarán “Platero y yo” porque no ha sido escrito con premeditación para ellos».

La historia de esta obra maestra de la literatura se inició -según el poeta - en 1906, año en que comenzó a dar forma a la que sería uno de sus textos más conocidos en el mundo y más leídos por el público infantil. Sin embargo, y a pesar de que en la actualidad suele estudiarse en todos los colegios de España, «Platero y yo» fue una novela dirigida a los adultos. La razón es, que  cuenta con varios capítulos en los que es palpable una cierta crítica social.
Así lo afirmaba el propio autor -Premio Nobel de Literatura- en 1956: «Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren», señaló.. Quizás ahí reside la clave de su éxito entre el público infantil y juvenil, puesto que, como decía Eugenio D'Ors, «los niños adorarán Platero y yo porque no ha sido escrito con premeditación para ellos».

Cien años, ese es el tiempo que ha pasado desde que el poeta Juan Ramón Jiménez regaló al mundo una de sus obras más populares, «Platero y yo». Y es que esta historia –que cuenta la vida y muerte de un burro plateado al que su dueño ama con locura- ha conseguido enternecer a una buena parte del mundo.
La historia nos dice que la primera edición de este libro que fue publicada en 1914, y la edición larga en 1917.


«Entre los niños, Platero es de juguete. ¡Con qué paciencia sufre sus locuras!»

«¿Existió de verdad Platero?», se preguntaba hace apenas unos meses Andrés Ibáñez en este periódico. «Sí, nos cuenta Juan Ramón, pero no uno, sino muchos, ya que «platero» es el nombre común con que se conoce en Andalucía a un asno de pelaje gris. "Yo tuve de muchacho y de joven varios –nos cuenta el poeta–. Todos eran plateros. La suma de todos mis recuerdos con ellos me dio el ente y el libro"».
. El poeta también renegó de las ilustraciones que acompañaban su texto.

Los diez pasajes más tiernos del libro.

1-«Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro».

2-«Cuando, al mediodía, voy a ver a Platero, un transparente rayo del sol de las doce enciende un gran lunar de oro en la plata blanda de su lomo. Bajo su barriga, por el oscuro suelo, vagamente verde, que todo lo contagia de esmeralda, el techo viejo llueve claras monedas de fuego».

3-«Los niños han ido con Platero al arroyo de los chopos, y ahora lo traen trotando, entre juegos sin razón y risas desproporcionadas, todo cargado de flores amarillas. Allá abajo les ha llovido —aquella nube fugaz que veló el prado verde con sus hilos de oro y plata, en los que tembló, como en una lira de llanto, el arco iris—. Y sobre la empapada lana del asnucho, las campanillas mojadas gotean todavía».

4-«Entre los niños, Platero es de juguete. ¡Con qué paciencia sufre sus locuras! ¡Cómo va despacito, deteniéndose, haciéndose el tonto, para que ellos no se caigan! ¡Cómo nos asusta, iniciando, de pronto, un trote falso!».

5-«Les dije que aquella carrera la había ganado Platero y que era justo premiarlo de algún modo. […] Entonces, acordándome de mí mismo, pensé que Platero tendría el mejor premio en su esfuerzo, como yo en mis versos. Y cogiendo un poco de perejil del cajón de la puerta de la casera, hice una corona, y se la puse en la cabeza, honor fugaz y máximo».

6-«Él comprende bien que lo quiero, y no me guarda rencor. Es tan igual a mí, tan diferente a los demás que he llegado a creer que sueña mis propios sueños».

7-Sobre la noche de Reyes: «¡Qué ilusión, esta noche, la de los niños, Platero! No era posible acostarlos. Al fin, el sueño los fue rindiendo, a uno en una butaca, a otro en el suelo, […] a Pepe en el poyo de la ventana, la cabeza sobre los clavos de la puerta, no fueran a pasar los Reyes... Y ahora, en el fondo de esta afuera de la vida, se siente como un gran corazón pleno y sano, el sueño de todos, vivo y mágico […]¡Ya verás cómo nos vamos a divertir esta noche, Platero, camellito mío!»

«A mediodía, Platero estaba muerto»
8-«Encontré a Platero echado en su cama de paja, blandos los ojos y tristes. Fuí a él, lo acaricié hablándole, y quise que se levantara... El pobre se removió todo bruscamente, y dejó una mano arrodillada... No podía... Entonces le tendí su mano en el suelo, lo acaricié de nuevo con ternura, y mandé venir a su médico. El viejo Darbón, así que lo hubo visto, sumió la enorme boca desdentada hasta la nuca y meció sobre el pecho la cabeza congestionada, igual que un péndulo»
9-«A mediodía, Platero estaba muerto. La barriguilla de algodón se le había hinchado como el mundo, y sus patas, rígidas y descoloridas, se elevaban al cielo. Parecía su pelo rizoso ese pelo de estopa apolillada de las muñecas viejas, que se cae, al pasarle la mano, en una polvorienta tristeza... Por la cuadra en silencio, encendiéndose cada vez que pasaba por el rayo de sol de la ventanilla, revolaba una bella mariposa de tres colores...»

10-«Esta tarde he ido con los niños a visitar la sepultura de Platero, que está en el huerto de la Piña, al pie del pino redondo y paternal. En torno, abril había adornado la tierra húmeda de grandes lirios amarillos. […] —¡Platero, amigo!—le dije yo a la tierra—; si, como pienso, estás ahora en un prado del cielo y llevas sobre tu lomo peludo a los ángeles adolescentes, ¿me habrás, quizá, olvidado? Platero, dime: ¿te acuerdas aún de mí?».

(Recopilado de otras publicaciones conmemorativas de esta fecha)

miércoles, 13 de enero de 2016

PAN Y VINO

161.
VINO y PAN
con pan y con vino
se anda el camino.
Y el que no llegó,
es porque no vino.

La torre era alta
y al suelo se vino.
Se marchó temprano
y escapó al destino.

Se fue tan campante,
cuando quiso vino,
y no se quedó
porque no convino.

Se escapan del mundo
las puras verdades.
Combinan mentiras,
con las realidades.

No hay pan en la mesa
No hay vino en la copa.
No vino a su tiempo,
ni vino ni sopa.

Vino y se quedó
templando el sembrado.
Vino del levante
el viento  rachado.

Vino tempranito,
el agua de abril.
La hierba que vino
saciaba al redil
.
El calor de mayo,
ya viene,  ya vino.
Llegó con su pan,
su aceite y su vino.

Vino la cosecha,
vino la alegría.
Con pan y con vino
y en buena armonía.

Ahí vienen los nobles,
rezando y robando.
Con cruces a cuestas
y con el mazo dando.

Se llevan el pan,
el aceite y el vino,
dejando a los pobres
con su cruel destino.

¡La alegría del pobre
es pura falacia se (fue como vino).
Y las letanías,
el hambre no sacia (no dan pan ni vino).

L.Vilches Moya

PAN Y VINO

161.
VINO y PAN
con pan y con vino
se anda el camino.
Y el que no llegó,
es porque no vino.

La torre era alta
y al suelo se vino.
Se marchó temprano
y escapó al destino.

Se fue tan campante,
cuando quiso vino,
y no se quedó
porque no convino.

Se escapan del mundo
las puras verdades.
Combinan mentiras,
con las realidades.

No hay pan en la mesa
No hay vino en la copa.
No vino a su tiempo,
ni vino ni sopa.

Vino y se quedó
templando el sembrado.
Vino del levante
el viento  rachado.

Vino tempranito,
el agua de abril.
La hierba que vino
saciaba al redil
.
El calor de mayo,
ya viene,  ya vino.
Llegó con su pan,
su aceite y su vino.

Vino la cosecha,
vino la alegría.
Con pan y con vino
y en buena armonía.

Ahí vienen los nobles,
rezando y robando.
Con cruces a cuestas
y con el mazo dando.

Se llevan el pan,
el aceite y el vino,
dejando a los pobres
con su cruel destino.

¡La alegría del pobre
es pura falacia se (fue como vino).
Y las letanías,
el hambre no sacia (no dan pan ni vino).

L.Vilches Moya

viernes, 8 de enero de 2016

AN SIE DAD

AN SIE DAD.
Alguna vez, solo alguna vez,
siento un gran vacío en el alma
Tan enorme, tan profundo
que todo mi sentir, mi etéreo ser
levita en un espacio paralelo,
intangible, sublime y eterno,
integrado en el silencio de mi pecho
Me siento perdida en un espacio sin orillas
Como un náufrago estelar
zarandeado por los átonos
sonidos del universo, angustiosos,
fríos y desoladores, como páramos desiertos
Como un albatros cruzando un océano sin límites
buscando una orilla donde posarse
mientras sus alas agotadas se desploman
Me encuentro irremediablemente
como en el otro  lado irreconciliable de la luna
formando parte de un místico universo
profundamente oscuro y angustioso  que me ignora
donde no hay amaneceres, lejos de mi azul
Me hago un hueco en  mi inmensa vacuidad
para agarrarme al primer rayo de luz, mi tabla de salvación
Mientras sigo despierta en este eterno insomnio,
respiro profundamente e
iluminando este negro pozo…
Aparece la aurora por el horizonte
8/1
Lucía Vilches M.






lunes, 4 de enero de 2016

TIEMPO MALDITO

TIEMPO MALDITO.

Lo he buscado,  lo he tocado.
Lo he perseguido y  perdido
Y hasta a veces  lo he inventado.
                     
No se reúnen los átomos del tiempo
Se desmorona su sostén amurallado
Se desintegran las bellas siluetas,
Veletas que giran en un mundo fragmentado.

Tienen la voluntad, más no el aliento
¿Qué hay más allá? pensar es desvarío
Gemidos disueltos en el viento
Esperando se detenga el movimiento,
Que se dilata en la sima del vacío.

Arma  letal ¡ maldito calendario!
En ese horario atroz que no te espera.
Fundiéndose en  el alba y el ocaso
Belleza umbilical y seca calavera.

Lucía Vilches Moya.

CUANDO UN ÁRBOL MUERE (Poema)

CUANDO UN ÁRBOL MUERE.

Cuando se muere un árbol nadie lo llora
Aunque no haya columpio que ya nos meza
Del furibundo rayo el fuego devora
Queda su cuerpo oculto con la maleza

Bajo un tocón humilde que resucita
La raíz generosa busca la fuente
Que de fuerza y vigor a la hoja marchita
Avanzando  afanosa tras la corriente.

Porque nunca la historian se ha equivocado
La vida que se crea jamás  perece
Como  Ícaro resurge de sus cenizas
La semilla en su seno ya reverdece  .L.V.M.