viernes, 8 de enero de 2016

AN SIE DAD

AN SIE DAD.
Alguna vez, solo alguna vez,
siento un gran vacío en el alma
Tan enorme, tan profundo
que todo mi sentir, mi etéreo ser
levita en un espacio paralelo,
intangible, sublime y eterno,
integrado en el silencio de mi pecho
Me siento perdida en un espacio sin orillas
Como un náufrago estelar
zarandeado por los átonos
sonidos del universo, angustiosos,
fríos y desoladores, como páramos desiertos
Como un albatros cruzando un océano sin límites
buscando una orilla donde posarse
mientras sus alas agotadas se desploman
Me encuentro irremediablemente
como en el otro  lado irreconciliable de la luna
formando parte de un místico universo
profundamente oscuro y angustioso  que me ignora
donde no hay amaneceres, lejos de mi azul
Me hago un hueco en  mi inmensa vacuidad
para agarrarme al primer rayo de luz, mi tabla de salvación
Mientras sigo despierta en este eterno insomnio,
respiro profundamente e
iluminando este negro pozo…
Aparece la aurora por el horizonte
8/1
Lucía Vilches M.






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