miércoles, 16 de noviembre de 2016

DE PARVULARIO A CENTRO DE MAYORES

NOSTALGIAS. LA SILLA DE LA REINA (de" colegio de parvulitos" a "centro de mayores")
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Hoy es un centro para mayores, pero tiempo atrás era un colegio de parvulitos donde dos profesora realmente dedicadas enseñaban y cuidaban a los niños y niñas. Aún eran de esos colegios que olían a antiguo, a bocadillo de pan recién hecho, a lápiz, y goma de borrar y a algo especial que tienen los colegios. Por detrás de las pequeñas aulas había un patio no muy grande donde se juntaban todos para almorzar y jugar. Mi pequeña fue una de las alumnas en ese colegio. No siempre tenía ganas de ir y para recorrer esa distancia corta que había desde nuestra casa hasta el centro, tenía que inventarle cada día un cuento, todos relacionados con el paisaje . Nos parábamos en el puente romano del rio a pocos metros de casa donde hoy hay un paseo, pero entonces ese puente se asomaba a un riachuelo enmarañado de árboles entrecruzados, arbustos y vegetación totalmente despeinada. Sin prisa la sentaba en el pequeño muro que limitaba un lateral del puente y mirando a esa especie de bosque inventaba cuentos de pequeñas selvas, y su mente infantil imaginaba animales salvajes en medio de la espesura verde y luminosa de ese bosquecillo. Le contaba que más allá donde ella no podía ver, estaban los leones y los elefantes, que se escondían porque la gente los querían cazar.Mas cerca solo quedaban los pajaritos que se acercaban para darle los buenos días, pero se iban rápidamente volando porque su mamá los llamaba. 
Más arriba había algo para ella extraordinario, a la orilla de del camino un árbol delante de la carpintería, era un nogal, tres ramas gruesas formaban un asiento, era “La silla de la reina” donde yo sentaba a mi princesa. Mi niña me decía "mi arbolito con "la silla de la reina” no lo van a cortar nunca ¿verdad mami? ¡No, yo no dejaré que nadie corte tu arbolito ¡ le decía. Cuando ya tuvo más gusto por el colegio me dijo algo parecido, “este es mi colegio para siempre ¿verdad mamá”? Si mi cariño, para siempre, fue la respuesta.
Hoy, aquel enmarañado de árboles, arbustos y hierba a lo largo del río, que simulaba una selva, es un paseo realmente bonito," El paseo del río" Muy diferente a cuando era el "bosque de los cuentos". “La silla de la reina “donde yo sentaba a mi princesa, una mañanita mi niña lloró porque no podía comprender que lo hubieran cortado para dar cuatro o cinco palmos cuadrados más de asfalto para que un coche pudiera aparcar más cómodamente.
También vio como cerraron su colegio, ese cole suyo que iba a ser "para siempre". No recuperará más su pequeña selva donde habitaban todos los animalitos de sus fantasías. No se volverá a sentar jamás en su asiento favorito donde se sentía como pájarito en su nido. Solo le quedan los recuerdos.
A juzgar por los cambios que aparecen ante nuestros ojos, todo es posible, puede ser que dentro de unos años y si la salud acompaña, ella, mi hija, me lleve a mí, camino arriba para que yo pase mi tiempo aburrido en compañía de estos mayores que tienen mi misma edad, o quizás lleve a sus futuros hijos a ese centro porque se convierta de nuevo en un colegio de párvulos . En la metamorfosis de la vida, todo es tan cambiante que todo es posible..
DOS ROSAS BLANCAS  Lucía Vilches Moya.



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