martes, 21 de marzo de 2017

EL PRINCIPITO Y LOS ANIMALES DOMENTICOS ABANDONADOS

“El Principito” y los animales abandonados

Lucía Vilches

 “¿Vos leíste El Principito?” “No, no lo he leído” “Si no leíste El Principito, vos no existís”.  Así me dijo el hijo de una muy querida amiga argentina, que ya no está, que por cierto fue dentista en Laracha y además era gran amante de los animales.

Ni que decir tiene que me caló la expresión de este hombre y ante tal perspectiva existencial lo primero que hice fue leer El Principito.  Realmente me cautivó.  Sobre todo un personaje  me resultó entrañable.  Aparece en el desierto cuando el principito está llorando porque ha descubierto que su flor, aquella que él creía única en el universo, ha resultado ser una rosa común, una igual a tantas miles de  las que encontró en un jardín por el que había pasado en su búsqueda de los hombres.  El zorro se presenta al niño que, después de todo un protocolo de cortesía,  le pide jugar con él para alejar su tristeza. Éste le dice que no puede porque aún no ha sido domesticado y le propone al principito que lo domestique.  Como el niño no sabe qué es eso de domesticar escucha al zorro que le explica el proceso.  Se van dando confianza día tras día, poco a poco, esperando con ansiedad la llegada de su amo, y cuando  la cercanía sea absoluta  será cuando por fin esté domesticado.  El zorro le dice  que cuando eso ocurra, aunque él sea un niño parecido a cien mil niños, para él será único, y que aunque él sea igual a cien mil zorros para el principito será único en el mundo.  Así el principito entiende que aquella flor que él creyó única, en realidad lo era porque lo había domesticado a él y le tenía un amor especial.
                                                                                                    
Es bello el librito.  Se lo dedicó el autor ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY a un amigo suyo “cuando era niño”, y como todos hemos sido niños, vale la pena leerlo porque tiene mil lecciones.

De este escrito yo quería hacer hincapié en ese zorro que quiere ser domesticado porque como él mismo le dice al principito “así nos seremos necesarios el uno para el otro”.

Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, hablemos de los animales mascotas de compañía, o domésticos y cómo ellos  pueden hacer un papel muy importante en nuestras vidas. No hace mucho leí que solo en Estados Unidos hay el 40% de los animales domésticos del mundo, con cerca de 60.000.000 de perros y sobre 75.000.000 de gatos,  también que en Londres y París hay más gatos en proporción al número de viviendas que en la ciudad de Nueva York.

¿Cuán importantes y valiosos pueden llegar a ser para sus dueños?  Los perros mascota llegan a ser los ojos para los ciegos y los oídos para los sordos, son afectuosos, leales y cumplen de forma muy eficaz las expectativas de los que los adquieren, haciéndoles un hueco en su hogar como compañía para sus niños, para personas con sus facultades mermadas, como ya mencionamos, alivian enfermedades mentales, depresiones causadas por la soledad en la edad anciana.  Se unen a sus amos de una manera especial con un sentir desconocido para nosotros.  Son capaces de dar en lealtad y afecto mucho más que reciben y arriesgan la vida por sus amos. Sabemos de perros que han seguido haciendo el recorrido que hacían con sus dueños y a las mismas horas después de la muerte de estos buscándoles. Otros se han quedado por años en la puerta de hospitales de donde sus amos nunca salieron, y muchos otros han dado su vida para defenderles de delincuentes. No piensan, solo sienten y se interponen a cualquiera que sospechen que quiere hacer daño a la familia a la que pertenecen.

A algunos amigos y a muchos padres les encanta ver la carita de sorpresa y la emoción de sus hijos cuando en una cajita con un lazo aparece una pequeña vida, como un peluche que hace las delicias de toda la familia, pero va creciendo, lo tienen que llevar al veterinario, llevarlo a pasear para que haga sus necesidades, en pleno invierno, lloviendo o con sol, tanto si les apetece como si no, y no pocas veces en el transcurso que pasa de Navidad a las vacaciones de verano el pobre animalito cae en desgracia y es despreciado por sus amos. Muchos los abandonan en carreteras, cerca de poblaciones donde los pobres, perplejos, miran a todo coche que pasa por ver si lo vuelven a buscar. Otros, aproximadamente la mitad los llevan directamente a las perreras o protectoras de animales donde muchos acaban sacrificados. Parece duro ¿verdad?  Pues esta es la triste realidad. Se acercan fechas de vacaciones. Si tienes una mascota, piensa que está contigo por tu voluntad y que eres todo para ese perro, gato u otro animal, que ahora no se me ocurre, porque cada vez es más  variada la fauna doméstica. No lo abandones. Él está tan apegado a ti que… ¿no lo lees en sus ojos? “no me abandones, yo nunca eso haría”.     

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