AN SIE DAD.
Alguna
vez se siente un gran vacío en el alma
Tan enorme,
tan profundo tan sombrío
que
todo el sentir, el etéreo ser
que
levita en un espacio paralelo y desconocido,
intangible,
y susurrador con rumor de ola,
integrado
en el silencio profundo del pecho.
Me
siento perdida en un mar sin orillas
Como un
náufrago estelar navegando en la nada
zarandeado
por los átonos cósmicos.
sonidos
del universo, angustiosos y veloces
que
pasan como un silbido
fríos y
desoladores, sobre páramos desiertos
Como un
albatros cruzando un océano sin límites
buscando
una orilla donde posarse, casi sin respiración
mientras
sus alas agotadas se desploman.
Mi
corazón galopa como un potro desbocado
Me
encuentro irremediablemente de espaldas a la vida
como en
el otro lado irreconciliable de la luna
Formando
parte de un mítico universo que me aleja de todo y de todos
profundamente
oscuro y angustioso ,inerte , irreal e inconstante, más allá de las estrellas
donde
no hay amaneceres, muy lejos de mi azul.
Me hago
un hueco en esa inmensa vacuidad ,
buscando
a tientas para agarrarme al primer rayo de luz
que me
arranque de esta muerte y rescate mi corazón de estas tinieblas.
Intento
nadar en el espeso y oscuro océano estelar
Mientras
sigo dormida en este profundo insomnio,
Respiro
profundamente, cuando por fin
iluminando este negro pozo…
Aparece
la aurora por el horizonte y me cuelgo y deslizo por su luz
¡Mi
tabla de salvación!
8/1
Lucía
Vilches M.