miércoles, 24 de agosto de 2022

UNA MENTE MARAVILLOSA Y EL AUTOR DE LA BIBLIA

La mente humana es maravillosa. Se le ha comparado al mismo universo, tiene el sello del mismo diseñador, e igual que este, nuestra mente es capaz de concebir la eternidad, y aunque acepta un final, nunca se resigna. La muerte no entra en los planes del ser humano, por eso la repudia para sí mismo y los suyos.  Pienso que este sería un tema apasionante del que hablar en una próxima ocasión y que invita a investigar, y puesto que se trata de incentivar la lectura, leer la Biblia sin prisa es una buena opción. Todos la conocemos, está en casi todos los hogares, pero pocas personas de verdad la han leído detenidamente como se merece.

No es una novela de inventiva fácil, ni mucho menos. Tiene historias reales apasionantes. Incluye pequeñas historias de amor con significado de tipo moral. El libro del Cantar de los Cantares tiene por sobrenombre “La canción superlativa del amor frustrado de Salomón”. Tampoco la Biblia es un libro de ciencia, pero lo que dice es absolutamente irrefutable.

   La Biblia, sobre todo en su parte hebrea, es la historia nacional de un pueblo, Israel, con su carga de leyes perfectas para administrar de forma justa todas las necesidades de la nación, y contiene cronologías familiares sostenidas por esa misma nación, que ha permanecido y sobrevivido por los milenios y hasta nuestros días, y además está avalada por la arqueología y otros escritos antiguos contemporáneos. Contiene las leyes más perfectas de las que se han nutrido legisladores en todos los tiempos y países el mundo hasta el día de hoy.

Quizás la más bella poesía se encuentra en su interior y también la base de la historia del cristianismo de occidente puesto que contiene los evangelios, que son parte de la biografía de Jesucristo, sobre todo en sus últimos tres años y medio de vida, relatado y registrado bajo el prisma de varios escritores, testigos oculares que coincidieron en el tiempo con él.

   Rubén Darío, a la Biblia le llamó EL LIBRO por excelencia. Fue el primer libro que pasó por las imprentas de Gutenberg. La Biblia fue y es un libro amado, y celosamente cuidado y conservado, pero, también perseguido, maltratado, escondido, quemado, salvado. Por él se ha dado la vida, y por él se ha matado y hoy se marchita en librerías, bibliotecas y entre  libros viejos en ferias y rastrillos, sin embargo, sigue siendo la obra literaria magna de toda la historia de la humanidad.

Único libro que revela el nombre de Dios Jehová, o Yahvé, y lo hace aproximadamente 7.000 veces, ¡como para olvidarlo!

El profesor Pierre-Paul Grassé. Catedrático de biología en París dijo: “El hombre sin Dios es absurdo…pierde toda razón de ser, en cualquier caso, un hombre sin Dios está incompleto. Creo que un investigador o científico que no acepta a Dios se está privando del entendimiento del universo. Dios es la única clave para entender el mundo”.

Isaac Newton: Varios de sus manuscritos estaban firmados con la frase “Jehová Dios único” (en latín).  Daba prioridad a Las Escrituras por encima de cualquier otro libro secular. Un amigo suyo citó una frase de él. “Consideramos que Las Escrituras de Dios, son la más sublime filosofía”. Encuentro más indicio de autenticidad en La Biblia que en cualquier historia profana”.

Einstein:

     En una subasta en Nueva York, se subastó una Biblia de Einstein, que había regalado tiempo atrás a unos amigos. Donde en 1932 había escrito una dedicatoria “Este libro es una fuente inagotable de consuelo y sabiduría viviente”.

     Ruben Darío y La Biblia:

Dos críticos estudiosos de la obra de Rubén Darío han hecho resaltar el interés que tenía Darío por la Biblia. Han notado que la Biblia desempeña un papel muy destacado en los “Cantos de Vida y Esperanza”, y en “El Canto Errante”, entre otros.


En un viejo armario encontré los primeros libros que leyera Ruben. Eran un Quijote, las obras de Moratín, Las Mil y una noches, la Biblia, con algunos otros.

El poeta nicaragüense, dijo así

 

Si este libro se perdiese,

Como suele suceder,

Suplico al que me lo hallase

Me lo sepa devolver.

Y si no sabe mi nombre

aquí se lo voy a poner:

 

FÉLIX RUBÉN RAMÍREZ