martes, 7 de abril de 2026
LA FE ¿MILAGRO O PROCESO?
LA FE, ¿UN MILAGRO O UN PROCESO?
Jehová provee la base para la fe, esa base es la Biblia que es Su Palabra. Cuando oramos hablamos con Dios, cuando leemos y estudiamos Su Palabra es él quien habla con nosotros. Si lo aceptamos así y hacemos todo lo necesario para obedecer sus leyes o mandamientos, nos ponemos en el camino de la vida, la vida eterna prometida desde el principio del mundo (Gen 3:15) porque su santa Palabra potencia la fe en nuestra mente y corazón y confiamos en que tenemos su aprobación. Santiago 2:19 nos dice “Tú crees que hay un solo Dios, y en esto haces bien; pero los demonios también lo creen, y tiemblan de miedo.
Recordemos entonces que creer no es tener fe. Podríamos decir que “creer” es una evidencia de Su existencia” como en el caso de los demonios, mientras que “fe” es una seguridad evidente de Sus promesas. “Lealtad, confianza y fidelidad” (etimología del latín “fides”) Según el apóstol Pablo, fe es “La seguridad evidente de realidades, aunque no se contemplen”. Cuando comprendes que la Palabra de Dios es La Verdad porque como dice la Escritura “es imposible que Dios mienta” Te has asegurado por los hechos históricos y proféticos que lo que has aprendido es tan cierto que es irrefutable, el Todopoderoso te bendice con fe y la aumenta. Por eso quedó escrito que “la fe no es posesión de todos”, por decirlo de otro modo, hay que labrarla y cultivarla para que produzca su fruto en su medida. Por todo esto y seguramente más cosas que escribirlas sería casi interminable describirlas, gracias a su amor y comprensión generosa, nos hace acreedores de Su “bondad inmerecida”. Aunque crezcamos en fe, seguimos siendo imperfectos y cometeremos errores, pero nos encomendamos al precioso rescate de Su amado hijo Cristo que dio su vida humana por todos los que muestran esa fe y le dedican su vida y le son leales.
Los cristianos verdaderos muestran su fe siempre, pero en los momentos críticos, en un mundo que decididamente no tiene la ley de Dios como prioridad y su fidelidad está puesta en sistemas de gobierno que no reflejan ni por asomo la justicia divina, aunque reciban persecución o les traten como violadores de leyes que se oponen evidentemente a las normas establecidas por el mismo Jesucristo “Den a Cesar lo que es de Cesar, y a Dios lo que es de Dios” no hay opción “Obedecen a Dios más bien que a los hombres”. Estas palabras las dijo Pedro (apóstol) delante del Sanedrín (Tribunal supremo y consejo de ancianos en Jerusalén) Jesús les dijo que esto sucedería y les animó con las siguientes palabras “No les teman, yo he vencido al mundo”.
La fe nos mantiene alerta. Sabemos que “El mundo va pasando y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre “
¿Qué papel tiene la fe ¿ Pues el texto citado ahora, nos dice “el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” Es menester hacer la voluntad de Dios y Cristo esclareció cual era esa voluntad divina cuando dijo “No el que me dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, si no el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, Algunos me dirán en aquel día “Señor ¿acaso no profetizamos en tu nombre, y expulsamos demonios e hicimos obras poderosas” Yo les confesaré “No les conozco, apártense de mí obreros del desafuero”
Sin embargo, hay una promesa de “Vida eterna que Dios que no puede mentir prometió antes de tiempos antiguos”.
Los verdaderos cristianos creen o creemos esto, y creemos que los muertos han de ser resucitados. Poco antes de que Cristo resucitara a su amigo Lázaro muerto desde hacía cuatro dias, Le dijo a Marta “Tu hermano se levantará” Marta le confesó su fe para el futuro “Yo sé que mi hermano se levantará en la resurrección en el último día”. Esa era la esperanza de todos los creyentes en el tiempo de Jesús y que pasó a ser la fe segura de los primeros cristianos. Cristo verificó esa esperanza que quedó registrada también en el evangelio de Juan “Yo soy la resurrección y la vida: “El que demuestre fe en mí, aunque muera, llegará a vivir; y nadie que esté vivo y demuestre fe en mí morirá jamás”
Al principio de su ministerio, en el bien conocido “Sermón del monte” entre las bienaventuranzas, o felicidades, dijo Jesús “Felices, o bienaventurados, los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
La tierra toda, el planeta entero, es la herencia que Jehová Dios le entrega a los pacíficos, a los que honran Su santo nombre porque ponen fé en el sacrificio redentor de su amado hijo al que ha nombrado “Príncipe de paz” Isaías 9:6 “Porque nos ha nacido un niño,
se nos ha dado un hijo;
y el gobierno estará en sus manos.
Se le llamará por nombre Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Juan en el libro último de Revelación o Apocalipsis concluye esta esperanza diciendo. “Luego oí una voz fuerte que salía del trono y decía: “¡Mira! La tienda* de Dios está con la humanidad. Él residirá con ellos y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos. Y les secará toda lágrima de sus ojos y la muerte ya no existirá ni habrá más tristeza* ni llanto ni dolor Las cosas anteriores han desaparecido.” La resurrección hará posible que todos en la tierra tengan su oportunidad de conocer a Dios y poder vivir en paz con sus seres queridos para siempre. Así lo expresó Pablo, apóstol de Cristo “Y tengo esperanza en Dios, esperanza que también tienen estos hombres, de que va a haber una resurrección tanto de justos como de injustos.
Juan, el escritor de la Revelación, último libro de la Biblia, concluye “El que da testimonio de estas cosas dice “Mira, vengo pronto” Juan responde, “Amen, ven Señor Jesús.
Romanos 10 ¡7 “La fe viene a lo oído, y lo oído es por medio de La Palabra de Dios.
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