sábado, 28 de mayo de 2022

¡

QUE ES LA FE:

Parece ser que en el ámbito religioso y, para muchas personas que profesan una religión, han enseñado que la fe es creer lo que no se ve, así sin más y, que confesar lo contrario viene a ser un pecado.

Teniendo en cuenta que hay muchas, muchísimas religiones, cada cual, con sus propias creencias e interpretaciones sobre la naturaleza divina y las cosas invisibles a nuestros ojos esto acaba causando mucha frustración en el corazón y la mente de personas sinceras que temen ofender a Dios si dudan. Entonces lo más conveniente es no dejarse llevar por lo que popularmente se ha llegado a creer y que no tiene en realidad un razonamiento lógico ni probado

El diccionario etimológico dice sobre la palabra FE.

La palabra "fe" viene del latín fides (lealtad). La voz fides está acompañada en latín de una extensa familia léxica: fidere, confidere, fidelis, infidelis, perfidus, fiducia, confidens, etc. De ahí tomamos las palabras: Fehaciente (fefaciente) - El que hace fe.

La palabra fe la tenemos incluida en muchas de las que usamos cotidianamente. Fidelidad, fiel confidencial, confiado, y como tiene que ver con “creencia” podemos extendernos a. Crédito, acreditar o acreditado, creíble, creyente y, seguro que muchas más.

Podemos ver  en todas las definiciones que en ninguna de ellas nos invita a pensar que sea posible tener fe ciega, todo lo contrario, es menester tener pruebas de esa fe. Las pruebas no han de ser milagrosas, pero si demostraciones evidentes. Hay muchas cosas que no vemos y no se nos ocurriría negarlas, como el viento, la fuerza de las mareas, las auroras boreales y australes y otros fenómenos que se llaman naturales pero que hasta no hace mucho solo se sabía que ocurrían, aunque bajo teorías muchas veces erróneas. Con el tiempo y un conocimiento científico probado, podemos dar fé, o creer porque tenemos ese conocimiento fidedigno, o digno de fe lo es todo. 

El apóstol cristiano Pablo le dijo a los cristianos hebreos en el libro de Hebreos capítulo 11: versículo uno. “La fe es la certeza de que sucederá lo que se espera, la prueba convincente de que existen realidades que no se ven”.

Siguiendo este argumento consideramos que si por ejemplo compramos algo, cualquier cosa porque alguien nos dice que es buena compra pero no viene con la garantía, sabemos que es muy posible que sea una imitación sin valor y perdamos lo que hemos dado por ello, simplemente no tenemos fe en algo sin garantía. Esta comparación se trata de una cosa de poco valor, algo que se paga con dinero, pero si hablamos de fe en Dios, esto ya es mas serio. La fe ciega es credulidad y esto lleva a la decepción cuando se pone a prueba y resulta que no se sostiene.

Sobre Dios dijo Jesús “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor” En este texto hay un lazo muy importante entre el conocimiento, en este caso de Dios. Cuando llegamos a conocer a alguien de verdad llegamos a amarle, confiamos en el, o ella, no permitimos que nadie le difame, pues justamente es lo que invita la Biblia a hacer para tener fe en Dios. Creer que existe es lo mínimo, Pero ¿cómo es? ¿qué piensa? ¿qué espera de nosotros? ¿se interesa por cada uno de nosotros? Las Escrituras dicen que “Dios es amor” ¿qué evidencia tenemos de eso?. Llamamos amigo o amiga a personas que creemos conocer y, llegamos a amarlas, tenemos fe en ellas, le somos fieles y no permitimos que nadie las difame o mientan sobre ellas. Si lo hacemos así es porque estamos seguros de conocerlos. Eso es fe, algo fuerte que une, es un sentimiento de amor sincero, una amistad basada en principios morales compartidos. Esa fe o fidelidad, es capaz de dar la vida defendiendo una verdad inmutable y probada. A Jesucristo un hombre, le preguntó ““MAESTRO, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?” preguntó un fariseo. Jesús le dijo: “‘Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente.’ Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo, semejante a él, es este: ‘Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo.’ De estos dos mandamientos pende toda la Ley, y los Profetas.”—Mat. 22:34-40.Este hombre que preguntó era un maestro de la ley de Dios, un fariseo que conocía muy bien las Escrituras Sagradas. Así vemos que para amar a Dios tenemos que tener conocimiento de él, leer en su Palabra, meditar en sus dichos y leyes, razonarlos y, solo así podemos alcanzar la fe que nos mantiene vivos espiritualmente y con una esperanza segura en sus promesas.

Por siglos, los críticos de la Biblia calificaron de cuentos algunas de las historias que contiene tanto el antiguo como el nuevo testamento (Escrituras hebreas y griegas) pero que dice hoy la ciencia y la arqueología?.