UNA NAVIDAD ÚNICA (Te gustará leerlo) Reposición ampliada)
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Hace muchos, muchos años, en un pueblo insignificante llamado Betlhem, en medio de los campos de Israel y con la premura de los dolores de parto, una jovencita, casi una niña, acompañada por su esposo y después de haber buscado alojamiento sin conseguirlo., por la bondad de algún vecino de Belén, se acomodaron en las cálidas pajas de un pesebre dentro del establo, donde lo más seguro es que sí hubiera alguna de las bestias que trabajaban la tierra, en un rincón de aquel establo. Allí nació un niñito que llegó a ser el hombre más grande de todos los tiempos, el hijo de Dios.
La gente en general estaba en la ignorancia de aquel glorioso acontecimiento. Era un día cualquiera, posiblemente de principios de otoño ya que los pastores estaban al raso cuidando a sus rebaños. Quizás alrededor de una hoguera, quien sabe si no estaban hablando de la necesidad de conseguir la liberación del yugo romano que los acribillaba con los impuestos, y como judíos que conocían Las Escrituras estaban esperando la venida del Mesías.
Vamos a imaginarnos la escena. La luna estaba encendida en lo alto del cielo con todo su esplendor, acompañada por un cortejo de estrellas cuando una visión les dejó estupefactos y llenos de temor. Un ángel, un embajador de las regiones celestiales les dio un saludo extraño para ellos, “No teman porque miren, les declaro buenas nuevas de un gran gozo que todo el pueblo tendrá porque les ha nacido hoy un salvador, que es Cristo el Señor, en la ciudad de David, Betlehem. Hallarán un nene envuelto en bandas de tela y acostado en un pesebre.”( Pesebre es el comedero de las bestias que trabajan el campo, que lo aderezaron para acoger al bebé). Después del anuncio, una multitud de ángeles ante los ojos de los pastores alabaron a Dios con las conocidas palabras. “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra, PAZ entre los hombres de buena voluntad”.
A los pastores les faltó tiempo para ir apresuradamente hasta la ciudad para ver qué era esto que se les había anunciado y, allí esa misma noche encontraron a los padres junto con el niñito. Llenos de gozo glorificaban a Dios dando a conocer a todos los que pudieron el mensaje de ese nacimiento, el cual sería el medio por el que vendría la salvación tan esperada y anunciada por el ángel, y también por los profetas.
No sabemos cuanta gente más fue a ver al niño después de la publicidad de los pastores, pero eran muchos los que esperaban la liberación, y para eso tenían que contar con la llegada o venida del Mesías.
Ocho días después fue circuncidado, y cuarenta días después presentado en el templo como primogénito de su madre y donde ella misma ofreció un sacrificio por su purificación o limpieza.
Después los astrólogos vienen del este, o sea de Oriente eran caldeos y había pasado suficiente tiempo como para que, cuando llegaron hasta él y después de haberlo buscado en el palacio de Herodes, como nos dice el relato, “el niño estaba en la casa con su madre cuando estos hombres abnegados llegaron y le rindieron honores, ofreciéndole regalos dignos de un rey, incienso y mirra, pero también oro, que no les fue nada mal a José y María los padres del niño, cuando tuvieron que huir a Egipto para salvar la vida del pequeño Jesús perseguido por Herodes que, sintiéndose amenazado como rey por un niño que por linaje había nacido rey, y a la vez sintiéndose burlado por los magos astrólogos, mandó matar sin compasión a todos los bebes del distrito de Judea de menos de dos años, que es la edad que calculó podía tener el niño Jesús.
Herodes era un hombre ambicioso e inmoral. sospechaba de todos y eso le llevo a asesinar también a su propia esposa y tres de sus hijos, su cuñado y el abuelo de su esposa, algunos de sus mejores amigos y no se sabe cuantos más. Lo suyo era una locura por el poder.
Después del éxodo a Egipto de José María y el niño, pronto murió Herodes y pudieron volver, pero ya no a Jadea, porque comenzó a reinar Arquelao, otro hijo de herodes tan despiadado y cruel como su padre. Al volver a la tierra de Israel se fueron a vivir a Nazaret, donde permaneció la mayor parte de su vida, y donde se le conoció como “el carpintero” y “el hijo del carpintero”, oficio que aprendió de José
Al cumplir los 30 años, que era la mayoría de edad para los judíos, (excepto para el ejército que eran los 20),comenzó su ministerio u obra encomendada, y se le conoció como Jesús de Nazaret.
No liberó al pueblo del yugo romano como esperaban y creían los judíos que haría el “Mesías”. Predijo la destrucción de Jerusalen, que vino precisamente por los romanos en el 70 de nuestra era, y además de cumplir la ley mosaica dio inicio a una revolución espiritual que sorprendió a la sociedad judía y dio un giro completo a la historia del mundo.
Él fue un hombre diferente en medio de una generación judía llena de prejuicios y dogmatismo. Trató a las mujeres con dignidad, respeto y afecto, valorándolas en una sociedad machista por excelencia. Fue un gran maestro que enseñó las Escrituras existentes en su tiempo, o sea, las hebreas, con sencillez y claridad a toda clase de personas, lo hizo en el lenguaje del pueblo, que era el griego "coiní"- Fue amigable con recaudadores de impuestos que eran odiados por los demás, amaba a los niños, a los huérfanos, trató también con consideración a las viudas, y a los pobres. Consoló a todos los que sentían necesidad espiritual y les dio a conocer la esperanza y voluntad de su Padre celestial. Era piadoso con las personas adoloridas por el peso del pecado y por las enfermedades. Fue misericordioso y sensible al dolor ajeno.
Aunque su campaña o ministerio solo duró tres años y medio, de los 30 a los 33 años, en tan solo 20 minutos dio las pautas para la buena convivencia entre toda la humanidad y para conseguir la aprobación de Dios. Lo hizo en el famoso” Sermón del Monte, que es una obra maestra de enseñanza clara, donde también encontramos la oración más conocida y completa por las que orar o pedir todos sin diferencia “El Padre Nuestro”. Se puede leer en Mateo, los capítulos del 5 al 7, y también en otros evangelios.
Aquella navidad,natividad o nacimiento fue festejada tan solo por contadas personas, sus padres,el grupo de ángeles, los pastores más cercanos y poco más.
En el templo de Jerusalén, un profeta llamado Simeón y también una mujer anciana llamada Ana, que no era la madre de María sino una viuda sin hijos que servía en el templo, tan solo ellos le rindieron homenaje cuando los padres lo llevaron para presentarlo allí como era la costumbre y la ley como primogénito que era a la vista de todos, de María y José. Los parientes estaban un poco lejos, y además los judíos solo celebraban las fiestas nacionales estipuladas por la Ley, y cuando Jesús nació no se estaba celebrando ninguna, es más, no hay mención alguna siquiera de la fecha de ese nacimiento extraordinario.
Los cristianos primitivos eran judíos o prosélitos judíos, de modo que nunca celebraron el nacimiento de Cristo porque nunca celebraron los cumpleaños. Esta celebración al estilo actual ocurrió por primera vez dentro del cuarto siglo de nuestra era y aprovechando otras celebraciones ancestrales romanas del “nacimiento del Sol Victorioso”, también llamadas Saturnales.
Aquel día en que nació Jesucristo fue uno glorioso como posiblemente no haya habido otro igual, una natividad única, aunque fuera en la forma más humilde e íntima. Tan solo le supera en valor el día en que entregó su vida perfecta como precio salvador para todo el que así lo comprenda.
Un mundo que se llama cristiano y que posiblemente se componga de más de la tercera parte de la humanidad está haciendo preparativos para celebrar el nacimiento de un niño judío que nació justamente en la zona más caliente del planeta, y le van a dar honores de dios. Cuando ese niño fue hombre, dice la historia en el evangelio, que abrazando a los niños dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no traten de impedírselo porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son así”.
Es paradójico que se vaya a celebrar el nacimiento o NAVIDAD de un niño que siendo hombre amó tanto a los niños, ese niño que se llamó Cristo y que en su vida adulta con su mensaje dio origen a todas las religiones que hoy se llaman “cristianas”, y están establecidas en todos los países europeos, y en muchas partes del mundo, son precisamente estos países los que estén reteniendo en sus fronteras hasta usando la fuerza, a miles de niños que junto a sus padres están escapando por sus vidas como tuvo que hacer El, Jesús, junto con sus padres, y de forma parecida. Hoy por unas guerras que les persiguen, por el hambre y por la miseria y claman por auxilio, pero este mundo es sordo a su clamor por de socorro.
Mientras que unos festejen y rememoren con dulces y champán el nacimiento de un bebé que dio inicio a nuestra era, otros irremediablemente quizás tiriten y hasta mueran en el frío en pleno invierno bajo una luna de hielo delante de la mirada, quizás indiferente, de gente que le parezca ver en las noticias del día en la televisión una película más.
Lucía Vilches