EMIGRANTES -HOY COMO AYER
“...Y tendré que ser errante y fugitivo en la tierra"… y se puso a morar
en la tierra en condición de fugitivo al este del Edén.”
Esta es la
primera referencia histórica registrada de alguien que tuvo que emigrar de la
tierra donde nació a otra poco más o menos lejana donde vivió con el temor de
que alguien, naturalmente de su propia familia, vengara la sangre de su hermano
al que él había matado. Estamos hablando de Caín, que se mudó para siempre como
desterrado.
Según la misma fuente, la Biblia, pero bastantes
siglos después, nos encontramos tres nombres como cabezas familiares que
llegaron a ser naciones, y se fueron extendiendo por toda la tierra fundando
ciudades que realmente existieron y los hallazgos arqueológicos así lo
verifican.
Al fundar ciudades, capitales y naciones, cada uno
de los grupos distintivos se repartieron las tierras más cercanas. Los semitas
o descendientes de Sem se quedaron en Palestina y parte de Mesopotamia,
expulsando a los que decidieron morar allí y defendiendo como suyo todo el
territorio. Además echaron por la fuerza a quien se atreviese a asentarse, ni
siquiera cerca, por tanto según fue aumentando la población cada vez ocupando
lugares más lejanos donde vivir, haciendo lo mismo que aquellos que les negaron
compartir con anterioridad esos mismos territorios. Ya desde el tiempo de los
patriarcas hubo grupos nacionales con sus reyes que invadían, saqueaban e
imponían su fuerza sobre territorios ocupados por otros grupos. Los expertos en
este tema están bastante de acuerdo en que los grupos étnicos fueron el
resultado del aislamiento, a partir o a la vez que los grupos lingüísticos y
familiares, acentuando así los rasgos genéticos, concentrándolos y haciéndose
muy distintivos con el paso de las generaciones posteriores.
Así se comprende que en los principios de la
humanidad la vida nómada era la más natural, principalmente porque había una
gran población que vivía de la ganadería.
Llegó un momento en que esta población ganadera
empezó a estar mal vistos por los que hicieron asentamientos estables reuniendo
un gran número de familias en ciudades bien fundadas, pequeñas y grandes, como
fueron Ur de los Caldeos, Arán, Babel en Mesopotamia, y más abajo Egipto. Esta
última despreciaba profundamente a los ganaderos descendientes de Abraham,
posiblemente por el mal olor del ganado y porque estos eran monoteístas,
mientras que ellos eran politeístas que adoraban imágenes de animales. El delta
del Nilo en la cabecera de Egipto era muy fértil y como agricultores vivían
cómoda y espléndidamente del producto que cosechaban de la tierra.. Fue a
Egipto a donde emigraron una gran familia que vivía en el desierto con su
ganado, la familia del patriarca Jacob, pero un gran hambre les obligó a dejar
su territorio de vida nómada para llegar a ser extranjeros en una gran ciudad,
y acabaron como esclavos, siendo mano de obra barata para la construcción de
nuevas ciudades dedicadas a sus dioses en esas tierras semi desérticas.
Pasaron muchos años hasta que pudieron salir, en ese
caso por la fuerza, como hombres libres, pero lo hicieron como parias, sin
patria, y con un origen ya dudoso entre los pueblos de alrededor. Ahora
carecían hasta de los pastos que habían dejado poco más de doscientos años
atrás. Eso sí, ahora eran muchos y podían hacer frente a los enemigos de las
ciudades fortificadas que se habían edificado en los lugares que se habían
visto obligados a dejar para vivir como extraños, forasteros y esclavos en un
país que los había odiado por ser pastores, por ser de otra etnia y por su
religión; ellos semitas, y los egipcios descendientes de Mizraim de la línea de
Can, la segunda de las tres grandes ramas familiares, Sem, Can y Jafet, los
tres hijos de Noé.
Volvemos atrás: La descendencia de Sem ocupa
Mesopotamia y Palestina. Can o sus descendientes por Canaan ocupa parte de
Palestina por un corto tiempo, Cus y Mizraim, de esa misma línea, ocupan el
norte de África, Egipto y Etiopía, de ahí se extienden por el continente
africano.
Nos queda Jafet que ocupa según los registros “las
islas del mar”, o sea, las islas griegas y todo el litoral restante del
Mediterráneo. Un hijo de Jafet, Javan, tuvo cuatro hijos. Tarsis (España),
Elisá (Francia), Kitim (Italia) y Rodanim (Alemania) además de algún otro
nombre que aparecen en la historia Tubal, otro hijo de Jafet. Si siguen la
línea geográfica verán similitudes en los nombres. Por ejemplo el nombre de
Javán tiene su mar en Grecia, el mar De Javán o Mar Jónico en recuerdo del
hombre que perpetuó allí su prole y se extendió poblando las islas.
De Jafet también se llegó a poblar China e
indonesia, pueblos indo-germánicos o Indo-europeos. Todas esas naciones que se
fundaron, también lo hicieron teniendo como base los grupos lingüísticos. Con
el tiempo, además de defender los territorios que ocuparon se invadieron unos a
otros frecuentemente con fines de poder. La opresión de unas etnias sobre otras
trajo guerras, saqueos, hambre, persecuciones y como consecuencia también
emigraciones.
Los problemas de la emigración se agravan en estos
últimos tiempos en los que las diferencias sociales son muy grandes de país a
país y de continente a continente, de tal modo que provoca en muchas personas
la necesidad de mejorar, o peor aún escapar del hambre, de la miseria, de las
guerras, persecución política y religiosa y hasta de enfermedades epidémicas.
Naturalmente para la gente de las poblaciones o
sociedades sedentarias, no es muy bien acogido casi nadie que venga de afuera
para quedarse, a menos que sean ricos, y este no es el caso, así se advierte
animosidad cuando en tiempo de crisis mundial piensan que han de compartir sus
medios de vida con los extraños, gentes de otras tierras.
La situación de los inmigrantes no es ni mucho
menos halagüeña. Han dejado su tierra, su gente, parientes, amigos, en muchos
casos hijos, podemos imaginar lo que eso significa, para luego encontrarse en
el mejor de los casos acogidos por sus paisanos que llegaron antes que ellos y
que están hacinados en un piso apenas con lo mínimo. Si han llegado de forma
legal, seguro que con alguien contaban y tienen por lo menos un techo, pero los
que exponen sus vidas cruzando un mar agitado en lanchas casi de juguete, o
saltando las alambradas levantadas especialmente para impedirles el paso, que
en su lucha por la libertad de elegir donde vivir se desgarran en esas púas
asesinas, sienten en su carne el desprecio de una parte importante de la gente
del lugar en el que quieren simplemente sobrevivir con dignidad.
Un discípulo cristiano hablando a los griegos de la
antigüedad en el primer siglo de nuestra era dijo que “Dios hizo de un solo
hombre toda nación de hombres para que ocuparan la entera superficie de la
tierra”En estas palabras no existe animosidad contra nadie.
La emigración y la inmigración se han convertido en
un problema mundial. Los países soberanos llamados conquistadores que en siglos
pasados no tan lejanos ocuparon África y América hoy no quieren recibir a los
pobres que vienen de esas mismas tierras de donde hace años vinieron ellos o
sus padres y abuelos.
Del continente africano se llevaron robados hombres
mujeres y niños como esclavos al Nuevo Continente. Ahora emigran desde África
de forma voluntaria hacia la misma Europa que los colonizó los desvalijó y
despues los abandonó a su suerte, pero no son bien recibidos porque no son
invitados.
Españoles y otros europeos fueron a conquistar Las
Américas que también desvalijaron, pero ahora vienen de allí, algunos,
descendientes de aquellos que se quedaron y... no son bienvenidos. Es la
paradoja de la vida. Actualmente todos somos esclavos de un sistema caduco que
se frustra ante una invasión pluricultural a todas luces preconizada.
Las Administraciones de ciertos países, mas Cruz
Roja. Médicos sin fronteras y una cantidad innumerable de asociaciones de
iniciativas populares, O.N.Gs. organizadas que trabajan con fondos privados
hacen lo posible para socorrer a toda esta marea de gente que se mueve por el
mundo de aquí para allá buscando un reposo para ellos y sus familias.
Según El Fondo Internacional de Desarrollo agrícola
de la ONU más de doscientos quince millones de personas viven FUERA DE SUS
PAISES DE ORIGEN.¿Hay razones para que la gente se escape de sus países?
En el mundo hay cuatrocientos millones de niños
esclavos. Desde esclavos sexuales, esclavos en las minas de Coltán, de azufre,
en plantaciones de cacao y mil negocios más del capitalismo usurero de la
confección y manufactura. También como soldados de guerrillas. Otros sobreviven
hasta escarbando en la basura que desprende gases tóxicos, por lo que muchos mueren
prematuramente. Ante este panorama, algunos de los que van arrastrando sus
historias, tanto adultos como adolescentes, en cuanto pueden intentan emigrar a
la aventura adonde sea, de tal modo que buscando vida, a menudo la pierden en
el camino.
L.V.M.
CLANDESTINOS (sin puerto, de los
que no logran sobrevivir a la travesía)
En las negras aguas
de noches sin luna.
En la pesadumbre
de la oscuridad.
Con manos alzadas,
con temblor y ruego,
buscan las orillas
a golpes de ciego
los hijos del mar.
Pateras repletas
de almas dolientes,
sollozan perdidos,
“soledad del mar”.
Barquitas que mecen
su carga de sueños,
por áridos mares
en la inmensidad.
Las aguas profundas
se llenan de osarios.
Noticia anodina
en telediarios.
El África negra
se hunde en las olas.
Quebrado lamento
que una madre llora,
y silencia el mar.
Lucía Vilches Moya.