jueves, 22 de febrero de 2024
EL FUTURO DE LA TIERRA
El Planeta hace “aguas” se deshielan los polos. (Hace un año)
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El deshielo de La Antártida es tres veces mayor que hace diez años, produciendo un importante aumento en el nivel de los mares. La Antártida tiene un tamaño aproximado a Estados Unidos y Méjico juntos, y contiene el 90% de toda el agua dulce del planeta. Según una revista científica, este deshielo se está acelerando. Si se sigue derritiendo, y todo apunta a que lo hará, podría elevar los niveles del mar en todo el mundo hasta en 60 metros, según dice tal revista.
¿Cuáles son las causas? El recalentamiento del planeta por la agresión continuada y aumentante del CO2, gases de efecto invernadero que ya hace muchos años se supo que habían llegado a la estratosfera rompiendo la capa de ozono, tan necesaria para protegernos de los rayos ultravioleta procedentes del sol, que se sabe que están causando la ceguera de algunos animales, y como no, también en seres humanos. Las tormentas de nieve que caen sobre La Antártida, no se congelan, sino que crean agujeros profundos en el hielo, de modo que se pierde el equilibrio entre el nuevo hielo de las zonas orientales y el deshielo. Las fuentes de información dicen que desde 1992 al 2017, se ha perdido tres billones de toneladas de hielo, y esto ha hecho subir el nivel del mar casi 8 centímetros. El calor expande esta agua que cada vez ocupa más espacio.
El profesor Shepherd y su equipo en su estudio concluyeron que el ritmo de incremento en el nivel del agua de los océanos debido a la pérdida de hielo se ha triplicado desde 2012. Algunos sin embargo con sus deducciones llegaron a la falsa idea de que, debido al aumento de calor, aumentaría también la humedad ambiental, esto aumentaría más la lluvia y también la nieve en los polos. Los satélites confirmaron lo contrario. El océano, más caliente de lo esperado, no permite la congelación, sino que ayuda a que se sigan derritiendo los continentes helados, y parece que este hecho es imposible de revertir.
Normalmente, el hielo profundo de los polos hace que rebote el calor y mantenga su temperatura, en el Antártico ha llegado a casi -90 (bajo cero), en el Ártico a -70. La Antártida registró en 2020 una temperatura récord de 18,3ºC. El deshielo del subsuelo de las tierras árticas es un factor que preocupa cada vez más a los científicos. 19 millones de kilómetros cuadrados de tierras boreales y alpinas son un importante sumidero de carbono que la humanidad no puede perder en su lucha contra el calentamiento atmosférico. Además, sobre esta capa helada viven 35 millones de personas que ven en peligro la estabilidad del suelo donde se asientan sus casas y pueden exponerse a microorganismos que han permanecido en “hibernación” durante milenios.Para más desolación, la desertización por la tala de bosques, y como no, hemos sido espectadores por televisión, de los macro incendios provocados por la mano humana y por el excesivo calor que nos invade, sobre todo en estos últimos años. Uno en Siberia, cerca del Polo Norte, otro al sur de Chile, otro tremendo en La Amazonia, y otro aún más devastador en África del Sur, que han llenado de ceniza una buena área de los hielos en los polos. Esa ceniza ha impedido repeler el calor y éste ha hecho efecto de horno derritiendo los hielos de debajo (color blanco repele, oscuro absorbe).
La indiferencia de los gobernantes, la avaricia de empresas madereras, la ignorancia de lo necesario que es un equilibrio perfecto de los ecosistemas que se están arruinando con el permiso de los gobiernos. La tierra es nuestro único hogar. ¿Algo más? Sí, la basura que la “civilización” tira al mar, inundando las aguas de micro-plásticos y otros materiales no reciclables, embarrando de venenos repugnantes el suelo marino y los bancos de peces, donde se alimentan todo género de vida marina. En los polos y sus mares circundantes y también los demás, viven miles de especies afectadas, también aves y muchas otras especies que viven en las costas. Si comen basura, comeremos o comemos basura. Bebemos y respiramos basura. Nos acechan “enfermedades raras”. Cuantas más enfermedades, más dinero acumulan las empresas farmacéuticas internacionales, aunque parece que queda en el olvido el hecho de que la globalización tiene muchos más perjuicios y errores que beneficios, y nos está tocando de lleno de una forma inimaginable a absolutamente todos los habitantes del planeta. La gran burbuja fatua de la modernidad y supuestas comodidades materiales nos está estallando en nuestras propias manos. También a sus creadores, a nuestros hijos y a sus hijos. Los perjuicios han superado con creces a las ventajas. Solo faltaba la pandemia. Por algún sitio hay que empezar. Primero parece que es primordial esa dichosa vacuna para recobrar la movilidad. Procurar no contribuir a la catástrofe de los mares rechazando plásticos de usar y tirar y no utilizar los mares y océanos como un gran basurero, una inmensa cloaca de las actividades industriales. Nosotros, los ciudadanos ,coger menos el coche sin necesidad para contaminar menos el aire. . Amontonar a millones de personas en macro ciudades imposibles de controlar ha sido lo peor. Esto se escapa de las manos. Esta nave estelar hace aguas y que nadie espere soluciones en administraciones que venden nuestra salud, por tanto nuestra vida, a las industrias capitalistas supercontaminantes. Todo esto ya lo profetizaron científicos y estudiosos en el siglo pasado, pero mucho antes lo profetizaron profetas de la antiguedad y el propio Jesus. Quien quiera puede leer Apocalipsis 11:18 y la solución en Daniel 2:44 Las dos profecias serian al cumplirse, la gran solución.
Lucía Vilches Moya.