viernes, 23 de agosto de 2019

LA IGNORANCIA?
¿Para qué tanto sufrir?
y ¿por qué tanto desvelo?
Solo me queda llorar
si pierdo de vista el cielo.
La ignorancia me encadena
a vivir bajo la duda.
¿Dónde estás la libertad,
y la paz ¿quién la asegura?.
Yo no conozco otro error
que no saber distinguir,
y que falten argumentos
para poder elegir.
Lo mejor es, no ignorar.
Porque el hombre es animal,
se nutren de la ignorancia
todas las fuentes del mal.
Lucia Vilches. (El teatro de la vida)

domingo, 18 de agosto de 2019

Diaspora Gllega

LA DIÁSPORA GALLEGA (Lucia Vilches Moya)
Hace algún tiempo estuve en Burdeos (Francia). ¡Pobre de mí, creía que sabía francés! y si no fuese por las personas que me acompañaban a todas partes, que dominaban el idioma, ya me habría vuelto al día siguiente. Y me acordé y vino a mi pensamiento lo duro que debe de ser para los que tienen que emigrar de su tierra para “buscarse la vida” en otras culturas, costumbres y sobre todo, otro idioma. Esto no es un caramelo. Me puedo imaginar cuántas lágrimas en las noches después de estar batallando cada jornada por salir de todos los atrancos que produce el convivir entre personas con las que apenas te entiendes ni con señas.
Y me acordé, me acordé de este pueblo gallego, siempre dispuesto a atravesar fronteras. En esta súper crisis la historia se repite.
En todo el mundo no ha habido un pueblo más disperso que el pueblo judío. A esa dispersión se le llamó LA DIÁSPORA. No hay lugar en el mundo que no haya comunidades judías, las cuales se mantienen unidas y conexionadas con sus raíces, reuniéndose en sus centros habilitados para eso. Sin embargo hay otra “diáspora”, la del pueblo gallego, es tan de tradición, que a todos los españoles del mundo, en muchos países se les llama “gallegos” y nos preguntamos ¿cuántos gallegos hay desparramados por el mundo?
En Galicia hay una población de 2.765.940 y hay afuera de Galicia entre 800.000 y 1.300.000 incluyendo los 374.000 que se encuentran esparcidos en las demás provincias españolas, de los cuales sobre 200.000 están en Cataluña y aproximadamente 80.000 en la Comunidad de Madrid. No hay lugar en el mundo que no haya un gallego, dice la canción que hasta en la luna.
¿Qué es lo que hacen los gallegos fuera de su tierra? ¿Se integran, se diluyen, desaparecen? ¡En absoluto! Igual que los judíos establecieron sus sinagogas y centros de reunión, los gallegos tienen sus CASAS DE GALICIA. Hace ya años pude comprobar la gran unidad del pueblo gallego fuera de aquí, lo cual deja bien claro por qué se ausentaron, no por propia voluntad sino por pura necesidad.
Solo en Barcelona hay 10 asociaciones o CASAS DE GALICIA la más antigua fundada en 1892, la de Hospitalet (que no pertenece a esas diez) es protagonista de muchos encuentros folklóricos, yo misma acudí tiempo atrás a uno de ellos donde se encontraron más de 20.000 personas en un macro pabellón.
El gallego es así fuera de su tierra, y hablo de lo que conozco. En Cataluña son tan catalanes como el que más. Por las calles y en el trabajo ni el acento les delata, ni el idioma, porque hablan un catalán perfectamente adaptado a las regiones. No obstante son gallegos de sentimientos, que hablan el gallego entre ellos y en la asociación con una gran morriña de su tierra, su lengua y sus raíces, sus hijos, ya catalanes, no pierden ese sentir.
No hace tanto, en uno de esos viajes, yendo de paseo el domingo pasamos por delante de una de las casas de Galicia, precisamente la de Hospitalet, no fue casual, lo hago siempre que puedo, es un placer escuchar la gaita fuera de Galicia, y ver cómo bailan con sus trajes regionales, conmueve el corazón ver a la juventud integrada en las costumbres y cultura de sus padres; no lo hacen con la intención de conservarla sino que lo viven, lo aman, lo sienten. Sin embargo no se cortan un pelo si suena la tenora (instrumento musical típico catalán), entonces se cogen de las manos, las alzan y bailan una sardana.
Por desgracia en los tiempos críticos que nos ha tocado de nuevo vivir, Galicia sigue emigrando, sus jóvenes se van. La ventaja de los nuevos emigrantes gallegos es que allá adonde vayan encontrarán y serán acogidos por algún trocito de esa Galicia nómada que reconoce a sus hijos y nunca pierde sus raíces.
Así es Galicia, la Galicia de la otra orilla, la Galicia de todas las orillas, la que ha emigrado pero que nunca se ha ido porque vive llena de recuerdos y añoranzas de su madre tierra.
Lucía Vilches Moya