NOS
VIGILAN.
Presiento
que me vigilan. Estamos controlados, identificados. Saben exactamente donde
estamos. Hasta el teléfono móvil nos delata. Pronto nos obligarán a poner un
chip bajo la piel como con las mascotas, quieren saber hacia dónde vamos y qué hacemos. Cuando eso ocurra, más
pronto que tarde, lo harán con la excusa de protegernos. Vivimos anclados a una
casa, un coche, un trabajo, una profesión.
Somos
los modernos esclavos de este sistema caduco a punto de perecer inundado de
cosas inútiles, riquezas efímeras de ningún valor, nos inunda la basura.
Vivimos un engaño que se precipita en el abismo de la miseria, de la escasez
del tiempo y además expuesto al robo de todo, incluyendo nuestra propia
identidad, nuestra espontaneidad y personalidad. Somos seres desconocidos en un
mundo raro. Nos hundimos en un suelo inestable parecido al permafrost polar, esa capa de hielo milenario que ha sustentado el eje del planeta y que se está convirtiendo en un gel apestoso y
peligroso de agua vieja y putrefacta. Desde allí se desmoronan los hielos
eternos inundando el mundo y bajo los pies de la avaricia y la avidez se arrancar de cuajo las preciosas gemas que
adornan ocultas este maravilloso planeta. Se desvalija el subsuelo de su oro,
diamantes esmeraldas y todo aquello que brilla y puede resultar en riquezas
acumulables para unos cuantos, y para conseguirlo además de la explotación
obrera se contaminan de forma irreversible no solo la tierra sino también mares
ríos y todos los acuíferos esenciales para la vida humana y animal. Se
secuestran las riquezas naturales a cambio de baratijas pagadas con un mísero
sueldo que se les entrega a estos obreros esforzados para que cubran las
necesidades esenciales de comery beber agua limpia, apenas unos días,
luego…miseria destrucción y ruina, contaminación y hambre.
Mientras
tanto dioses mortales y mortíferos pelean por liderar la obediencia
incondicional de los pueblos, sobre todo esos descontentos que buscan milagros
en los oráculos mentirosos de cielos inexistentes. Necesitamos espacio, aire
y agua limpia, vivir sin miedos. Estamos controlados y siento que me vigilan
hasta en la mesa de mi escritorio.
L.V.M.