NO EXISTE EL BANCO DE AMOR. EL AMOR NO SE ACUMULA. SI LO DAS AUMENTAN LOS INTERESES, Y SI LO AHORRAS LO PIERDES.
Lucía.V.M.
miércoles, 19 de mayo de 2021
sábado, 8 de mayo de 2021
CARTA DEL ULTIMO JEFE INDIO AMERICANO AL PRESIDENTE DE EE UU EN UNA RESERVA.
Carta del Indio Noah al presidente de los Estados Unidos
“¿Dónde está el lobo,
dónde está el águila
y el matorral...?
¡han desaparecido!
termina la vida
y comienza la supervivencia.
Pero quizás pienso así
porque solo soy un salvaje
que no entiende nada.”
Hace ya bastantes años una niña me leyó la carta que supuestamente le escribió el indio Noah, uno de los últimos jefes indios americanos en libertad, al presidente de los Estados Unidos y que merece ser leída íntegramente, aunque solo he citado una pequeña porción. A este hombre lo sacaron de su hábitat natural, su tierra ancestral, y lo llevaron con su tribu a una reserva, en la que posiblemente, ya ni siquiera estén porque también se la han quitado.
El lobo y otros animales tienen su hábitat natural, el hombre elige dónde vivir y arrasa sin ningún escrúpulo, sin tener en cuenta que solo somos “ocupas temporales en una tierra de nadie y de todos que nos va a sobrevivir”. Tenemos que aprender a compartir con buen criterio. Por no hacerlo así ya estamos pagando muchas de las consecuencias. Ciudades que se desbordan de habitantes pobrísimos que viven de la buena voluntad de otros ONGs comedores sociales, indigno de países ricos, inmigración descontrolada y delincuencia que ya ni la ley controla
Hoy, todos estamos en una especie de “reserva”, mucho peor en muchos casos que ese jefe indio Noah y su tribu, grupo étnico o familia, pero todo lo damos por supuesto y lo consideramos natural y apropiado porque somos “LA RAZA” LOS SERES HUMANOS CONQUISTADORES “, con super derechos, personas cultas y civilizadas”, ¿Por qué no desterrar a hombres “inferiores “o “animales” de la tierra que ya ocupaban sus antepasados por siglos? Dícese que lo hicieron y se sigue haciendo, “por el bien de la comunidad” Pero ¿Cuál? Cada vez hay más pobres, mas desahuciados, más personas, familias enteras buscando un lugar donde vivir en paz de aquí para allá cruzando medio mundo un lugar de reposo Todos esos comportamientos y pensamientos corrosivos y pragmáticos que lesionan los derechos humanos, los hemos aprendido en los colegios. ¿O acaso ha sido en el hogar donde se ha enseñado a las criaturas que nacen sin ninguna clase de prejuicio, que ellos por ser nativos del lugar son superiores a los “foráneos”? ¿Podría ser que mañanita fuésemos nosotros o nuestros hijos los que tengamos que partir a otro lugar por nuestra seguridad?
Olvidémonos de eso. No somos dueños de nada. Quien crea que puede hacer planes de futuro que se olvide. Vivimos el día actual y mañana no sabemos que será. Este sistema es tan solo una exhibición ostentosa del medio de vida de ciertos poderosos. Tan fatuo ese comportamiento, tan caduco como la cera de la vela que se extingue y solo deja la oscuridad. Vivimos en un mundo donde muchas manadas de lobos se reparten los corderitos y sus pastos, haciéndoles creer que son pastores benefactores. Una ruina con fecha de caducidad. Muy posiblemente sea el fin del mundo tal como lo conocemos, que hace muchos años ya predicaron anteriores generaciones. Examinemos los hechos.
El indio Noah se echaría las manos a la cabeza al ver que en la actualidad todo se parece tanto a su mundo salvaje. Se dice que de la historia se aprende, pero no es cierto. La historia se repite.
¡LOS LOBOS SON PELIGROSOS! Decía mi amigo Antón refiriéndose a los que andan vestidos con traje y corbata a diario dictando y administrando nuestras vidas y libertades.
Euquel da Luce.
https://dosrosasblancas.blogspot.com/ CARTA DEL INDIO NOAH SITTEL
Compartir
miércoles, 5 de mayo de 2021
CARTA COMPLETA DEL INDIO NOAH AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS.
Carta que el Jefe indio Seattle, de la tribu Suwamish, envió en 1854 al gran Jefe
blanco de Washington, Franklin Pierce, en respuesta a la oferta de éste de
comprarle una gran extensión de tierras indias y crear una "reserva" para el
pueblo indígena. Suponía el despojo de las tierras indias. En el año 1855 se firmó el
tratado de Point Elliot, con el que se consumaba el despojo de las tierras a los
nativos indios. Noah Sealth, con su respuesta al presidente, creó el primer
manifiesto en defensa del medio ambiente y la naturaleza que ha perdurado en el
tiempo. El jefe indio murió el 7 de junio de 1866 a la edad de 80 años. Su memoria
ha quedado en el tiempo y sus palabras continúan vigentes.
El gran jefe de Washington manda palabras, quiere comprar nuestras tierras. El gran
jefe también manda palabras de amistad y bienaventuranzas. Esto es amable de su parte,
puesto que nosotros sabemos que él tiene muy poca necesidad de nuestra amistad. Pero
tendremos en cuenta su oferta, porque estamos seguros de que si no obramos así, el
hombre blanco vendrá con sus pistolas y tomará nuestras tierras. El gran jefe de
Washington puede contar con la palabra del gran jefe Seattle, como pueden nuestros
hermanos blancos contar con el retorno de las estaciones. Mis palabras son como las
estrellas, nada ocultan.
¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea es extraña
para mi pueblo. Si hasta ahora no somos dueños de la frescura del aire o del resplandor
del agua, ¿cómo nos lo pueden ustedes comprar? Nosotros decidiremos en nuestro
tiempo. Cada parte de esta tierra es sagrada para mi gente. Cada brillante espina de pino,
cada orilla arenosa, cada rincón del oscuro bosque, cada claro y zumbador insecto, es
sagrado en la memoria y experiencia de mi gente.
Nosotros sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras costumbres. Para él, una
porción de tierra es lo mismo que otra, porque él es un extraño que viene en la noche y
toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemigo, y cuando
él la ha conquistado sigue adelante. él deja las tumbas de sus padres atrás, y no le
importa. Así, las tumbas de sus padres y los derechos de nacimiento de sus hijos son
olvidados. Su apetito devorará la tierra y dejará detrás un desierto. La vista de sus
ciudades duele a los ojos del hombre piel roja. Pero tal vez es porque el hombre piel roja
es un salvaje y no entiende. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades de los
hombres blancos. Ningún lugar para escuchar las hojas en la primavera o el zumbido de
las alas de los insectos.
Pero tal vez es porque yo soy un salvaje y no entiendo, y el ruido parece insultarme los
oídos. Yo me pregunto: ¿Qué queda de la vida si el hombre no puede escuchar el
hermoso grito del pájaro nocturno, o los argumentos de las ranas alrededor de un lago al
atardecer? El indio prefiere el suave sonido del viento cabalgando sobre la superficie de
un lago, y el olor del mismo viento lavado por la lluvia del mediodía o impregnado por
la fragancia de los pinos. El aire es valioso para el piel roja. Porque todas las cosas
comparten la misma respiración, las bestias, los árboles y el hombre. El hombre blanco
parece que no notara el aire que respira. Como un hombre que está muriendo durante
muchos días, él es indiferente a su pestilencia.
Si yo decido aceptar, pondré una condición: el hombre blanco deberá tratar a las bestias
de esta tierra como hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo ningún otro camino. He
visto miles de búfalos pudriéndose en las praderas, abandonados por el hombre blanco
que pasaba en el tren y los mataba por deporte. Yo soy un salvaje y no entiendo como el
ferrocarril puede ser más importante que los búfalos que nosotros matamos sólo para
sobrevivir. ¿Qué será del hombre sin los animales? Si todos los animales
desaparecieran, el hombre moriría de una gran soledad espiritual, porque cualquier cosa
que le pase a los animales también le pasa al hombre. Todas las cosas está relacionadas.
Todo lo que hiere a la tierra, herirá también a los hijos de la tierra. Nuestros hijos han
visto a sus padres humillados en la derrota. Nuestros guerreros han sentido la
vergüenza. Y después de la derrota convierten sus días en tristezas y ensucian sus
cuerpos con comidas y bebidas fuertes.
Importa muy poco el lugar donde pasemos el resto de nuestros días. No quedan muchos.
Unas pocas horas más, unos pocos inviernos más, y ninguno de los hijos de las grandes
tribus que una vez existieron sobre esta tierra o que anduvieron en pequeñas bandas por
los bosques, quedarán para lamentarse ante las tumbas de una gente que un día fue
poderosa y tan llena de esperanza.
Una cosa sabemos nosotros y el hombre blanco puede un día descubrirla: Nuestro Dios
es el mismo Dios. Usted puede pensar ahora que usted es dueño de él , así como usted
desea hacerse dueño de nuestra tierra. Pero usted no puede. El es el Dios del hombre y
su compasión es igual para el hombre blanco que para el piel roja. Esta tierra es preciosa
para él, y hacerle daño a la tierra es amontonar desprecio al su creador.
Los blancos también pasarán, tal vez más rápidos que otras tribus. Continúe ensuciando
su cama y algún día terminará durmiendo sobre su propio desperdicio. Cuando los
búfalos sean todos sacrificados, y los caballos salvajes amansados todos, y los secretos
rincones de los bosques se llenen con el olor de muchos hombres ( y las vistas de las
montañas se llenes de esposas habladoras), ¿dónde estará el matorral? Desaparecido.
¿Dónde estará el águila? Desaparecida. Es decir, adiós a lo que crece, adiós a lo veloz,
adiós a la caza. Será el fin de la vida y el comienzo de la supervivencia.
Nosotros tal vez lo entenderíamos si supiéramos lo que el hombre blanco sueña, qué
esperanzas les describe a sus niños en las noches largas del invierno, con qué visiones le
queman su mente para que ellos puedan desear el mañana. Pero nosotros somos
salvajes. Los sueños del hombre blanco están ocultos para nosotros, y porque están
escondidos, nosotros iremos por nuestro propio camino. Si nosotros aceptamos, será
para asegurar la reserva que nos han prometido. Allí tal vez podamos vivir los pocos
días que nos quedan, como es nuestro deseo.
Cuando el último piel roja haya desaparecido de la tierra y su memoria sea solamente la
sombra de una nube cruzando la pradera, estas costas y estas praderas aún contendrán
los espíritus de mi gente; porque ellos aman esta tierra como el recién nacido ama el
latido del corazón de su madre. Si nosotros vendemos a ustedes nuestra tierra, ámenla
como nosotros la hemos amado. Cuídenla, como nosotros la hemos cuidado. Retengan
en sus mentes la memoria de la tierra tal y como se la entregamos. Y con todas sus
fuerzas, con todas sus ganas, consérvenla para sus hijos, ámenla así como Dios nos ama
a todos. Una cosa sabemos: nuestro Dios es el mismo Dios de ustedes, esta tierra es
preciosa para él. Y el hombre blanco no puede estar excluido de un destino común.
Fdo: Noah Seathl, Jefe de la Tribu Suwamisu. SEATTLE (EE. UU.
domingo, 2 de mayo de 2021
PAJARO CANTOR
No pienses que porque canto
Yo tengo el alma contenta,
Yo canto por los que lloran
Por los que no tienen voz
Y por los que se lamentan
No puedo hacer otra cosa
Pues nací para cantar
Y para llenar el mundo
De música celestial
Me cuelgo de tu balcón
Para quitarte las penas
hay que cantar al amor
Que las penas no son buenas
y matan el corazón
Grito notas musicales
Lleno el mundo de alegría
Y entre el ruido de metralla
Se escucha mi melodía.
Llevo un mensaje de paz
A los que sufren cadenas
Por eso aunque estalle el mundo
No dejaré de cantar
aunque me muera de pena.
L.V.M.
L.Vilches M.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
