viernes, 22 de septiembre de 2017

TERREMOTOS Y OTRAS CATÁSTROFES NATURALES

TERREMOTOS Y OTRAS CATÁSTROFES NATURALES.
(Para los que se dan tiempo para leer un poquito más de lo normal).
Hace milenios que a Dios se le ha dado la espalda y aunque hay personas que no quieren oír del cambio climático por causa y culpa de la avaricia del mundo comercial de ese mundo que nos moldea a todos y que ha trastornado el equilibrio ecológico, desvalijando los acuíferos, sacando de las entrañas de la tierra minerales a los que han dado un valor desorbitado, han bombardeado literalmente este nuestro hogar, lo han sembrado de plantas de energía nuclear que se han descontrolado contaminando los océanos y produciendo enfermedades en la fauna marina que luego comemos, consumimos para nuestro mal y lo han cubierto todo de productos químicos perjudiciales para la salud y también para todos los frutos que sostienen la vida, han roto la capa de ozono recalentando el planeta y todo lo que hasta ahora mantenía en su lugar las estaciones del año y nos hacía posible vivir en lugares de la tierra poco mas o menos seguros, hoy todo está descompuesto.
Le podemos pedir a Dios que "venga Su Reino" le podemos pedir que consuele a los que sufren por culpa de lo anteriormente dicho, que se apiade de la humanidad y nos salve de todos estos malos gobiernos que han vendido el planeta a cambio de riquezas materiales llamadas capital, poder, prestigio. Que nos libre de todos esos que poco les importa que el mundo entero se lo trague una serie terrible de huracanes o terremotos, como si ellos y sus hijos fuesen inmortales. Eso sin contar el gran terremoto militarista amenazante de armas nucleares contra la población en un lugar tras otro, o las revueltas rebeldes de descontentos que se acaban convirtiendo en terroristas civiles que siembran el miedo entre ciudadanos poco mas o menos pacíficos. Todo lo que sucede aunque a muchos les escueza es por culpa de que la humanidad desde el principio de los siglos ha decidido la independencia, la rebelión, ha decidido vivir alejados de Dios y sus leyes justas y ha escogido a sus propios dioses que les gobiernen con nuevas leyes a las que también se revelan. esas poco más o menos justas y otras injustas, naturalmente esto a su vez les acaba decepcionando, si o si, porque todos estos señores que se sientan en el trono del poder, no son de verdad dioses, sino hombres poco mas o menos sinceros en sus propósitos pero que acaban corrompiéndose, por eso y porque sí la gente acaban rebelándose. Por eso y más cosas es imposible que esto salga bien, primero porque la ilegalidad es delincuencia y cuando esto ocurre no hay parada, y también sufren inocentes, no solo los que por convicción aceptamos este sistema como mal menor y en todo lo posdible lo obedecemos, sino también los que por costumbre lo aceptan y ahora todos sufrimos las consecuencias. ¿Se puede vivir sin Dios? pues claro que sí, igual que se puede vivir sin padres, sin familia, sin amigos y hasta sin esperanza pero las consecuencias son nefastas para el desarrollo de sentimientos naturales como amor, empatía, compasión, comprensión, sobre todo en lo que tiene que ver con la convivencia pacífica . Hay demasiado individualismo. Vivimos en una “babilonia “en donde cada cual habla su propio idioma y no hay voluntad de verdadera de entendimiento y paz.
No podemos o mejor dicho, no debemos minimizar que hay un movimiento divisivo totalmente demoníaco en la sombra pero coincidente en todo el mundo, aunque en casos extremos se despierten las conciencias este aire enrarecido está ahí para impedir la reconciliación. Es increíble el hecho de que en esta época cada cual dice hacer defensa de “su dios” atropellando a sus hermanos de otras o las mismas razas, lenguas ideologías o países, con un descontento generalizado que arrasa toda lógica  como un huracanes. Hay que olvidarse de esos argumentos, Dios no nos necesita para nada y mucho menos para defenderle de ofensas, aunque quizás lo queramos hacer mediante palabras razonadas. El, siendo como es Dios, es autosuficiente. Al contrario de lo que muchos podrían pensar, es Él el único que puede hacer algo por nosotros y a mi no se me ocurre nada mejor que seguir pidiendo reiterativamente “Venga a nosotros Tu Reino y hágase Tu voluntad en la tierra” todo lo demás no despierta en mi ninguna clase de FE. Después de todo, la tierra es un pedacito de este universo que Le pertenece y somos la vergüenza del orden universal.
La tercera parte de la humanidad se declara cristiana, un cristianismo que no tiene nada que ver con el evangelio de Cristo que pidió solo y exclusivamente llegar a la paz por el camino de la paz, de forma paralela a la paz con Dios. ¿Qué pasa, crees que soy una ingenua porque tengo fe en un Dios Superior? Pues mira, todos los que ponen fe en los organismos gubernamentales que además dicho sea de paso lo hacen con un látigo, yo les invito a que recapaciten, si es que acaso no les hace falta mucha más fe para creer a estas alturas, que se va a conseguir algo bueno en este panorama mundial incoherente, donde una marabunta de masa humana se está poniendo en pié y desilusionada se avalancha contra toda ley. Lo siguiente…la catástrofe profetizada, un fin necesario e inevitable. Borrón y cuenta nueva. Aún está pendiente el Armagedón predicho. Seguramente hay muchas posibilidades de que yo y muchos como yo no lo podamos contar, por la edad, porque cada día es una sorpresa, pero hoy aunque me he quedado corta, lo dejo para quien lo quiera leer, o responder, Un abrazo a todos los que con buena intención proponen por Internet oraciones en cadena a Dios, pero me reitero, El no es culpable, sufrimos las consecuencias de nuestros actos. Si acaso Él será la solución. A
todos los lectores y amigos que tengamos un buen día sin nuevos sobresaltos..
Isaias 40:25, 260/ Apocalipsis(revelación) 21:3,4./ Apoc. 4:11.
Lucía Vilches Moya.

jueves, 14 de septiembre de 2017

CAD DÍA (PROSA)

CADA DIA.
Crujen las hojas bajo los pies del hombre que con un paso cansado y lento, por el camino ancho bordeado por una entretejida arboleda casi desposeída de hojas  por el otoño, las que todavía quedan prendidas de las ramas, relucen como   pintadas a ráfagas de ocre anaranjado, esos tonos maravillosos propiciados por  la luz lánguida del sol que decae en su ocaso.  El hombre que camina cansado y sin prisa conoce tan bien el trayecto que podría  cerrar sus pesados párpados cansados mientras sigue avanzando por el camino que se prolonga por el arco de árboles que delinean a izquierda y derecha como un arco triunfal de madera viva,, le espera su casa y el calor del hogar que le abre sus puertas y  le ofrece al hombre que regresa del trabajo su reposo después de la ardua tarea diaria. Ningún palacio le podría ofrecer nada comparable  Los pies hacen y deshacen el camino cada día desgastando la suela a la par que la vida, esa vida que no se detiene en la rutina diaria, en una sola dirección. Camino hacia adelante, que pasa sin mirar atrás, hora tras hora, día tras día.
Su recompensa está en  la satisfacción de proveer a sus amados lo necesario para el sostén de cada día, pan recién horneado un techo y  un lecho. Para él, también una cama mullida para reponer las fuerzas.
 Un rayo de luna entra por su ventana mientras se duerme .
Amanece con el trinar de los pájaros y el sol en sus albores proyecta una larga sombra, es la figura del hombre que camina, casi por las mismas huellas de ayer. Un surco en la senda y una sola dirección en la que debe andar. En su ida y regreso, siempre adelante, CADA DÍA, tanto en su ida como en su regreso . ¡Siempre Adelante!  CADA DIA.
L.V.M.

sábado, 9 de septiembre de 2017

POR LOS NIÑOS ASESINADOS POR SIN FIN DE CAUSAS CRUELES Poema

UNA CANCIÓN TRISTE
Lucía Vilches Moya

Dejad que cante una canción triste,
un niño ha muerto.
Siempre que muere un niño
aparece la flor enamorada,
marchita en primavera,
y aparece una milla de desierto,
¡y grita espantada una quimera!
Porque un niño,
un inocente, ha muerto.
Dejad, dejad que cante
Una canción de cuna,
(por ver si se despierta).
Que los duendes de los cuentos se reúnan,
¡Que cada cual guarde su fantasía!
¡Que no haya más jolgorio ni alegría!
¡Que no brillen estrellas en el firmamento,
guardemos silencio en este día!
Porque un niño, un inocente, ha muerto.
Dejad que llore, que grite en mi lamento.
Que la noche y el día se acongojen,
que se desborden las nubes en sollozos.
Que no haya de sonrisa ni un esbozo
Porque un niño, ha muerto.
Padres que amáis,
un inocente ha muerto,
y sin saber por qué.
Dándole viva voz a la esperanza
¡que lo intente mañana, y otro día!
Que levante su queja,
abriéndose camino en la agonía,
Como lo hace la flor en el desierto.
Y así, día tras día,
la vida va perdiendo mil batallas
y a ejércitos de niños se ametralla
en los altares de las filosofías.
¡Vamos! que no quiero estar sola,
¡Cantemos una canción triste!
que no hay noche más fría y oscura,
que no hay nada más triste
que la muerte de un niño
¡esta verdad es tan dura…!
¡Vamos, cantemos una canción de cuna!
¡Démosle digna sepultura!
L.V.Moya.