sábado, 29 de enero de 2022
miércoles, 26 de enero de 2022
viernes, 14 de enero de 2022
jueves, 13 de enero de 2022
domingo, 9 de enero de 2022
AÑO NUEVO
Dicen que ha terminado un año y comienza
otro. Muchos muestran sus buenos augurios a un año que entra en silencio de hoy
a mañana. Como si el mundo fuese a cambiar tan solo por los buenos deseos de
las buenas gentes.
Poner el comienzo de año en estas
fechas, aglutinando festejos populares amados por la gente, algunos lo hacen
por religiosidad y otro por la necesidad de evasión de todas las miserias que
nos acaecen cada día.
Primero y antes de la era llamada
cristiana, fue por motivos militares que se cambió el nuevo año a la fecha
actual de enero allá por el año 46 a de C, pero ni romanos ni las gentes del
territorio dominado por Roma lo aceptaron y siguieron con su costumbre de
comenzar el año nuevo en marzo con el principio de la primavera floreciente.
Para el pueblo judío el primer mes del año es el mes de adar, que coincide con
nuestro marzo y con el principio de la primavera. Los calendarios juliano y
gregoriano, creados por la iglesia católica, se parecen mucho y solo hay días
de diferencia de uno a otro en enero.
No fue hasta el año 1582 de nuestra era
que el papa de Roma Gregorio XIII que instituyó el 1 de enero como comienzo del
año para todos los católicos.
Al nuevo imperio Católico Apostólico
Romano le pareció bien incluir el nuevo calendario en fechas ya señaladas, como
fiestas religiosas celebradas mucho antes del cristianismo por pueblos paganos,
y para cristianizarlas marcaron esta fecha como, el día de la circuncisión de
Jesús. Puesto que erróneamente ya se habían adoptado el 24 de diciembre como el
nacimiento de Cristo, ocho días después, que eran los días marcados por la ley
judía para circuncidar a los varoncitos, ahí quedó todo como una gran masa de
celebraciones heredadas, pero no del cristianismo puro, porque este ya no existía,
salvo en algún grupo perdido, y ellos no celebraban ninguna onomástica.
Roma las tomó de los ancestros paganos
de los pueblos circunvecinos, ahora pueblos conquistados por Roma y su nueva
iglesia hecha de los despojos del cristianismo ya prostituido, y honró a sus
dioses favoritos Saturno y Jano (Se dice según la leyenda, que Saturno
(Saturnales) vivió en el Lacio (región de Italia) Cuando fue expulsado del
cielo, este fue invitado por Jano (nombre del primer mes "enero “y dios
honrado por Roma), a gobernar junto a él esta región. Por eso, Saturno le
concedió a Jano la capacidad de ver el pasado, el presente y el futuro). Esta
es la razón por la que es representado con dos caras: una que mira al pasado,
año anterior, y otra que mira al futuro, año nuevo.
A partir de ahí, el mundo vivió una
enorme época de oscurantismo donde se encadenó la Biblia, alguna de forma
material y literal, y en general dejándola palidecer bajo una lengua muerta,
como el latín, en claustros oscuros y bibliotecas inútiles.
Igual que Jehová no dejó a su hijo en la
tumba, tampoco dejó morir su mensaje de esperanza para todas las naciones de la
tierra. La "mala hierba" creció tan alto que ya no se podía ver el
trigo sembrado por Cristo y sus apóstoles. Se asesinó a los defensores de la
verdad y se persiguió sin piedad a sus seguidores. A muchos los quemaron en la
hoguera, se les torturó etc. Sin embargo, cuando llegó el tiempo, Jehová y
Cristo Jesús desde los cielos y con Su santo espíritu, les dio el poder, valor
y fé a hombres piadosos para que la rescataran de este secuestro La publicaran
a riesgo de sus vidas, sin ningún miedo "como si vieran al que es
invisible" y "el mundo no era digno de ellos" Hebreos 11:38. .
Pronto llegó un tiempo glorioso lleno de luz.
Daniel 12 : Mateo 24:14. Mat 28:19,20-
Hechos 1:8. 1 de Pedro 2:9. Hechos 15:14. 2 de Pedro 3:13. Juan 5.28,29. Rev
21:3,4. Isa 33:24. Rev 22:17. Rev 22:6. Luc 21:28. Hebreos 6:10. Rev.22:20
¿Como podría hacerle ningún reproche a
Dios si he vivido el el planeta más hermoso del universo? Lo que tenemos encima
y lo que se nos avecina es todo obra de la mano del hombre déspota prepotente y
alejado de Dios con sus inventitos, sin prever los malos resultados.