martes, 23 de marzo de 2021

LA ESCRITURA, VEHÍCULODE LA HISTORIA Y LA CULTURA DE LOS PUEBLOS.

Los pueblos se identifican por sus lenguas, sus idiomas, y estas a su vez, son capaces de expresar todo el pensar y sentir del grupo que ha desarrollado las costumbres y forma de vida en el que se desenvuelve, es decir, una cultura con identidad propia.

 La lengua hablada antecede a la escrita, y aunque suene raro, la historia comienza en la prehistoria, ya que esta, la historia, no existiría sin una base anterior a la escritura, los relatos transmitidos de forma oral por las generaciones anteriores.

La primera lengua escrita, que fue él Sumerio, y en sus principios, se nutrió de todas esas historias y relatos familiares, que por no tener una lengua propiamente escrita se lo relataban de padres a hijos, y así lograban, además de instruir a su prole, establecer su linaje y perpetuar su paso por la vida.

Aparece la escritura y todo absolutamente se pone por escrito, historias, leyendas, fábulas, mitos, religión, astronomía, astrología, ciencias matemáticas, medicina. Impensable para muchos que piensan que nuestros antepasados eran poco más que brutos simios.  

No existen los fósiles lingüísticos ni una lengua madre. Los idiomas primeros surgen a la vez y se desarrollan en Mesopotamia. La primera lengua escritas es el Sumerio. Y la escritura que se usó se le llamó y llama, escritura cuneiforme, porque se efectuaba con un punzón con forma de cuña hecha de caña, y se escribía sobre arcilla fresca, que era el material mas abundante en esa región cercana al rio Éufrates. Las construcciones de Casas y edificios públicos de las ciudades también estaban hechas de adobe.

Ur de los Caldeos fue cuna de la civilización y la cultura. Esa importante ciudad fue la patria del gran patriarca Abraham del relato bíblico, y de esto quedó el registro en el libro de Génesis. La palabra urbano, urbanismo, urbanización que nos comunica la idea de orden ciudadano provienen del nombre de esa ciudad de Ur.

. Siguiendo como guía, seguramente, los datos del Genesis, los buscadores de tesoros culturales del pasado desenterraron la ciudad, y encontraron lo que habían sido casas importantes, con diez habitaciones, patio central alcantarillado, agua corriente. Sorprendente. Estamos hablando de 5.500 años hacia atrás y 3.500 años antes de nuestra era. Hallaron lo que había sido algo así como una universidad donde los escribas y copistas, maestros de todas las materias impartían toda clase de conocimientos a jóvenes de la misma ciudad y de regiones de alrededor que iban allí a estudiar. Algunos de los nombres que se hallaron en las centenas de miles de tablillas encontradas, pertenecían a importantes gobernantes de las ciudades circunvecinas. A este edificio se le ha llamado “la casa de las tablillas” por los arqueólogos. Algo así como una universidad en su tiempo.

No muy lejos, ni en distancia ni en tiempo, como unos cien años después Egipto llega a ser otra cuna de gran importancia de una civilización cultural que perduró por milenios. Desarrolla  su propia escritura, Jeroglífica que complementada con la pictográfica,  facilitó la lectura de esta primera.

Egipto inventó a partir de materia vegetal, un “papel” de gran calidad y durable de escritura que permaneció por siglos. El papiro, de donde proviene la palabra “papel”, es una planta acuática del delta del río Nilo, que trabajaban laboriosamente hasta hacer láminas sobre las cuales escribían. Esto resultó ser para Egipto una gran industria de comercio exterior, a todos los países se exportaba por tierra y por las rutas marítimas.

Egipto fue un gran referente cultural, pero todas las naciones con lengua escrita, tenían la necesidad de poner por escrito su legado cultural, sus transacciones comerciales etc. Los idiomas evolucionaban, igual que pasa hoy, cada vez había más, mientras que otros quedaban obsoletos, así que el trabajo de copistas y traductores, además de ser arduo era muy abundante, y la materia prima limitada, así que Egipto dejó de exportar papiro en el año 200 ADC. Los clientes del papiro se vieron en la necesidad de inventar otro material para continuar con su labor que no se podía detener.

Llega la vitela como recurso a la escritura. Se le llama así a la piel de becerros ovejas y cabras finamente trabajada para poder escribir sobre ella. A estos manuscritos se les llamaron pergaminos, porque fue en la ciudad de Pérgamo donde la iniciaron. Una vez escritos, se enrollaban igual que hacían con el papiro, y normalmente lo introducían para mejor conservación en una funda, pero con el tiempo se hicieron prácticos y se e idearon los códices. Cortando la vitela en medidas parecidas a nuestros libros podían escribir por las dos caras y coserlos en forma de encuadernación. Por este tiempo, en China también se consiguió hacer un “papel” reciclando restos de fibras naturales, lo cual abarató el producto final.

En este punto y casi durante toda la historia. La cultura había sido exclusiva de ricos reyes y religiosos. Quedó encorsetada y enclaustrada precisamente en claustros de conventos y monasterios, templos y palacios. Nada para el pueblo, que además de analfabeto hablaba su propio idioma evolucionado de las lenguas o idiomas, podríamos decir, normativas. Estas últimas llegaron a ser lenguas muertas para el pueblo y solo vivían en la liturgia, como había pasado con el hebreo, que necesitaba del talmud para su interpretación, y así igual con el latín que necesitaba de explicación, naturalmente de las porciones convenientes.

Religiosos, estudiosos copistas y expertos en lenguas y hombres piadosos que seguían copiando y recopiando las escrituras sagradas presas en bibliotecas rancias y polvorientas, junto con otras materias, pero principalmente estas, quisieron que el pueblo con hambre de conocimiento, sobre todo de Dios, comenzaron a traducir por su cuenta a los idiomas populares, algunos expusieron su vida en la tares, y la perdieron, pero esto fue como abrir una ventana de luz al mundo exterior. La época del oscurantismo ya vislumbraba auroras. Mucha oposición, controversias dictatoriales, enfrentamientos, pero eso ya era imparable.

Llega la gran explosión cultural. Gutenberg inventa la imprenta. Lo primero que imprime es un misal El misal de Constanza. Inmediatamente La Biblia, que se le llamó por su nombre en alemán “La Biblia de Gutenberg” y a partir de ahí el mundo poco a poco se inunda de libros. No lo suficiente porque aún no estaban  al alcance económico de todos, pero todos podían llegar a saber lo que decían los escritos sagrados y demás.

Gutenberg murió en la pura miseria y otros muchos se hicieron ricos con su invento. Solo tiene nuestro agradecimiento por su invento. La cultura satisface, pero no da dinero a casi ningún autor

Los libros son para enseñar, soñar, viajar, conocer otras culturas, religiones costumbres gentes.

Los libros son para vivir, y aunque nos parezca que la historia es muy extensa. La verdad es que la vida es muy corta, sobre todo si no hacemos uso de los eslabones de la historia para ampliarla.

 

 

Pasamos a hablar de un paisano.

 ¿Han escuchado la frase “tienes más cuento que Calleja”?

Saturnino Fernández Calleja fue un intelectual, escritor y editor que revolucionó con sus ediciones de libros todo el mundo hispano. Editó cantidad de cuentos, todos ilustrados porque este señor le daba tanta importancia a la ilustración como al texto, igual que se había hecho también en la antigüedad en otras culturas, y más teniendo en cuenta que en su tiempo mas del 60% de la población era analfabeta. Hacía grandes tiradas con un margen comercial muy pequeño, de modo que se podía comprar un cuento por 2.5 céntimos de peseta. Editó tomos de enciclopedias en grandes cantidades, y algunas de ellas las regaló a colegios que no podían pagarlas. Llevó cantidad de libros a todo el mundo hispano y a Filipinas donde se enseñaba español en las escuelas.

Calleja llegó a publicar, asómbrense, más de 3.400.000 tomos. Una tercera parte eran libros para niños, y su amena lectura, sobre todo de cuentos con moraleja les ponía en el camino de la comprensión para otros conocimientos mas elevados que se les presentarían en su educación posterior.

Aún y así, eran malos tiempos para la cultura popular por la pobreza. ¿Han oído esta otra frase? “Pasa más hambre que un maestro de escuela”

A los maestros les pagaba la gente, o sea, los padres, que no tenían medios económicos. En el rural había suficiente para comer, pero no dinero. Lo ilustra la novela “La barraca” de Pérez Galdós donde el personaje del maestro le hace honores a una taza de café que le sirven los padres de un alumno que va a visitar para hablar de los problemas de sus hijos.

Con mi edad ya puedo explicar sobre lo vivido que para la mayoría suena a prehistoria. A mediados del siglo pasado los colegios públicos, que en teoría eran gratis, se le llevaba al o la profesora, una fruta que se le dejaba encima de su mesa, manzana o naranja, los alumnos que podían y al fin de la semana un duro por alumno, o sea cinco pesetas. Algunos padres, en cuanto podían dejaban de mandar al colegio a sus hijos, por ponerlos a trabajar o por no pasar la vergüenza de no poder pagar ese poco de dinero tan escaso.

Sin embargo, el colegio también era escuela de vida donde los preadolescentes y adolescentes se enamoraban, se escribían notas que guardaban en los libros como tesoros.

Un pueblo educado y culto sabe manejar su vida, sabe enfrentarse a situaciones difíciles. Maneja prioridades y no se desvanece ni desmoraliza porque aprende a priorizar.

Hubo un tiempo en que sacudían a los niños que consideraban que no aprovechaban bien la enseñanza. Agarradas de las orejas, reglazos en la espalda y manos, algunas buenas bofetadas dolorosas y humillantes dieron pie a otra frase famosa. LA LETRA CON SANGRE ENTRA.

No estoy de acuerdo. Hay que promocionar la lectura, fomentar la imaginación. A las letras, hay que aprender a amarlas, y en el día de las Letras Gallegas escribí este poema.

 POEMA:         LA LETRA SIN SANGRE ENTRA.

En el árbol hemos llegado a las ramas.

Hemos examinado, apenas un poquito las raíces en la prehistoria. Hemos pasado a la historia, el desarrollo de las lenguas. Copias y recopias. Evolución y decadencia de idiomas dando paso a muchos más e incontables dialectos. Historia de la escritura con su carga de belleza ilustrativa. El papel en sus formas y otros materiales. Los hombres abnegados que liberan la cultura y escritos para deleite y conocimiento del pueblo. >La imprenta con la inundación de información. Todo eso es el tronco y ya hemos llegado a las ramas. Ahora estamos de un salto en un mundo virtual de macro biblioteca en la que, en un simple clic, lo tenemos todo en nuestras manos. Todo está en ese mundo etéreo que llaman “NUBE”. Montañas de conocimiento imposible de pasar a nuestra mente, y también montañas de fraudes, y cuidado, un libro puede ser un buen compañero y amigo, pero también te puede destruir, como dijo Amado Nervo en su poema a Kempis por el libro que escribió “Imitación de Cristo” Por tanto, aún tenemos una asignatura algo pendiente. Aprender a pensar y elegir, y muchas veces buscar la aguja de oro en el pajar de la inundación actual de la literatura.

Como hubiese concluido el señor Saturnino Fernández Calleja. COLORÍN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO

Si quieren mi consejo. Lean libros, un poquito cada día, aprender a eligir bien y no se olviden de la poesía.

 

A KEMPIS

¡Oh Kempis, asceta yermo,

Pálido asceta, qué mal me hiciste¡!

¡ha muchos años que estoy enfermo,

Y es por el libro que tu escribiste!

(fragmento del poema)