sábado, 17 de noviembre de 2018

EL ARBOL, POEMA DE AMOR

EL ARBOL

Quise volver  al árbol que ayer nos acogía
bajo sus ramas frescas y pobladas
Refugio de ilusión que rebosaba
Cuando ese amor, niño todavía
tan solo era un albor que despuntaba.
Y que en tu alma y mi alma renacía

Entre el piar de las aves matutinas,
entré en la fraga y lo busqué, pero sabía
que era un sueño perdido que evocaba
Y allí estaba, casi oculto en la maleza,
de un bosque sin color ni melodía.

Un árbol caído que dormía
en el  húmedo  suelo, enmohecido
Yaciendo sin ramas, desmochado.
Descalzo en sus raíces y vencido,
que en este otoño gris languidecía.

Mostraba señas de letargo y olvido…
No pude hallar en él un simple brote,
ni un solo eco de aquel tiempo querido

Buscaba con ansias la certeza.
Una caricia de amor desconsolado
Y fue a parar  mi mano a su corteza
decrépita y rota en su costado
Y allí en  su piel rugosa y escondidos
dos corazones guardaba entrelazados.

Dicen que de ilusión también se vive
y quizás les sostengan mil razones
Pero el tiempo que nunca se detiene,
a la vida concedió jamás perdones.
..
Lucía Vilches Moya

sábado, 3 de noviembre de 2018

VERSOS Y POEMAS

BAJÓ UNA ESTRELLA NIÑA
Desde el cielo descienden
Hilos de seda
Y entre el sol y la luna,
mi niña bella,
Para jugar contigo
bajó una estrella.
Para jugar contigo,
niña bonita,
mora y gitana
Entró una estrella niña,
por tu ventana.
Y en el umbral del alba
al contar las estrellas
Llamaba a tus cristales
la luna clara.
..
Lucía Vilches

jueves, 18 de octubre de 2018

ULTIMO VUELO Prosa.

ÚLTIMO VUELO.
.
El cristal de una ventana que de forma engañosa le prestaba profundidad al paisaje. Y una pequeña alma cantora que aportaba sus trinos musicales a la naturaleza, sin saber que era su fatal destino quiso inconsciente traspasar a un mundo ilusorio, un paisaje inexistente. Golpeó el cristal y cayó rotunda poniendo así fin inesperado a su efímera existencia. Un mirlo que seguramente se había posado innumerables veces en este sauce que se asoma a mi balcón para cantar su gozo de vivir, hoy yacía sobre mi mano, inerte y con sus alas plegadas para siempre. Lo acaricié con la peregrina idea de darle de nuevo vida, pero expiró en su vuelo para no volver, y pensé.
“Dios mío, cuanto abrazamos y que poquito tenemos”. Recordé  las palabras del Evangelio dichas por Jesús. “Se venden cinco gorriones por dos monedas, pero ni uno solo de ellos está olvidado delante de Dios”.
Se que soy una sentimental, y confieso que, he llorado por ese  mirlo y por su último vuelo, mientras escucho afuera un trino solitario…

Lucía Vilches Moya

domingo, 30 de septiembre de 2018

OTOÑO

COMENZÓ EL OTOÑO
No sabemos cuánto durará este planeta gobernado estúpidamente así, entre bombas de guerras y de palabras. Pero hoy, precisamente hoy que ha salido el sol, he decidido que os voy a hablar de esas cosas sencillas y pequeñas que alegran el corazón y nos dan felicidad.
Ha comenzado el otoño, con sus nieblas matutinas que se entretejen entre los árboles del bosque aquí, enfrente de mis ojos. Es increíble lo bello que puede resultar acercarse a la frondosidad en el frescor de la mañana y escuchar el jolgorio de los pájaros que despliegan sus alitas y vuelan alegres alrededor de sus nidos. Es bello verlos en su carrera como si se tratara de un ejército aéreo. Se acercan a mi patio para comer todas esas miguitas que mis hijas dejaron precisamente para ellos. Que ternura ver como una madre les da de comer uno a uno con su pico a la pequeña hilera de hijitos que esperan pacientes. El petirrojo solitario, en una rama espera su turno mientras nos deleita con su peculiar y claro trino.
Me encanta pasear por los alrededores de mi casa, y ver como cuelgan las uvas, ya en sazón, de viejas viñas abandonadas en casas de piedra en ruinas. Higueras, manzanos que se asoman a los caminos por encima de vallados derruidos. Algún que otro nogal, limoneros, y ya, un poquito más adelante, donde apenas hay casas, cantidades de castaños regalando su fruto al caminante .Y esas florecillas pequeñitas al pié de los árboles, tan perfectas, lilas, amarillas, blancas, rodeadas de musgo, surgiendo de en medio de él como si de un minúsculo mundo se tratase.
Bajo el sombrío, esos lavaderos típicos, ya en desuso, evocan épocas queridas de fotos en blanco y negro. Es tan maravilloso asomarse a las pequeñas cuevas que hacen los chorrillos de agua cuando discurriendo monte abajo dejan al descubierto enormes raíces de árboles centenarios. Cautiva escuchar el murmullo de los riachuelos que destilan la lluvia y corren por los lados del camino. Que agradable el aroma de los jazmines, las rosas, el romero mojado. El esplendor majestuoso de los macizos de hortensias y poner dos pomos con hojas en el jarrón para adornar la mesa después del paseo.
Hoy es un día espléndido de otoño, pero según fueron avanzando las horas, ha resultado ser un regalo que nos ha hecho el verano. En el atardecer, la luz anaranjada del crepúsculo te invita a mirar al cielo, y allí en lo alto, la luna más hermosa grande y espléndida de todo el año se va elevando por encima de las montañas, y entre los altos árboles trepa hasta flotar en el universo, mientras que las estrellas tímidamente la rodean eclipsadas por su esplendor.
Estamos rodeados de un mundo que nos deslumbra con grandes cosas, inventos que nos maravillan, artilugios asombrosos. Posiblemente hasta nos frustremos porque no los podemos adquirir. Tanto si es así como si no es el caso, no es menester frotar ninguna lámpara maravillosa , podemos probar a frotarnos los ojos y abrirlos de nuevo para ver que es maravilloso vivir y disfrutar del grande y sorprendente mundo de las cosas pequeñas.
¡Un gran abrazo a todos!
Lucía Vilches Moya

viernes, 28 de septiembre de 2018

RELOJ SIN HORAS---POEMA

RELOJ SIN HORAS

Yo tengo un reloj sin horas
en la vida que discurre
entre sombras insonoras.
Donde el rumor de las aguas,
donde el silbar de las hojas
que al rozar besan al viento
continuamente deshojan
las estaciones del tiempo.-
Esas danzas en penumbra
del sol al caer la tarde
bajo la verde espesura,
se paran a contemplar
la belleza de la luna
cuando sale de su cuna
por el horizonte astral.
A ti que eres la hermosura,
la mas blanca de las rosas,
eres la flor de la noche,
la mas bella mariposa.
Yo tengo un reloj sin horas
que se detiene a mirar
a esa luna pinturera
que con su coro de estrellas
paraliza mi pensar.
Cuando el latir de los cielos
me cautiva con tesón,
yo tengo un reloj de arena
que en noche pura y serena
mas que latir, me encadena
y arrebata de pasión.
Yo tengo un reloj sin horas
en medio del corazón
donde acaricio los sueños,
y los guardo en un rincón.
L.V.Moya

Muerte y resurrección de jesus

MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESÚS (POEMA)

Cayó el rayo, bramó el trueno
y la tierra retembló.
Se removieron las tumbas,
en el vientre del Seol.
De llama el rojo encendido
en el horizonte ardió
y la noche en un instante,
a la tarde se tragó.
Las nubes un puro llanto,
de amargura derramó.
En medio de la tormenta
se percibía una voz
“Maldita vid de la tierra
es el hijo de mi amor,
¿y así me lo has torturado?
y por tí le envié yo.
¡Maldita seas mil veces,
que no merecer perdón!”
El Santo y su sacrificio
hasta los cielos subió.
Allí, delante del Padre,
por humanos abogó.
A los pies del Santo Padre,
con sangre pide perdón.
Por la sangre derramada
que aquel madero empapó
y desde el suelo clamaba
para los hombres: ¡perdón!
Padre, tú me los has dado
y por ellos morí yo.
Son… pollitos sin la clueca
son… ovejas sin pastor
ahora que estoy a tu lado
por favor cuídamelos.
No los entrampe el Diablo,
ni el mundo, ni imperfección,
que los quiero como a hijos
como a hermanos, o aún mejor,
son los amigos del alma,
trozos de mi corazón.
Yo me los llevé cautivos
y con ellos dejé el don
de predicar tu palabra
a todo hombre y nación.
Puse enfrente de sus ojos
de la gloria la visión,
y una antorcha que se extingue
para encenderse mejor,
con la vida incorruptible.
Por tu amor y por mi amor,
recíbelos como a hijos
en esta morada eterna
donde moramos tú y yo.
Desde ahora y para siempre
son la viña del Señor.

EN UN RINCÓN DEL ALMA

EN UN RINCÓN DEL ALMA
(Meditaciones y sobre el amor)
Me sumo a la nostalgia del camino llano,
que desgasta la suela de mi sino incierto .
Que es el amor, peregrino cansado,
habitante solitario de mis pensamientos.
En un rincón del alma amontonados,
están todos mis íntimos recuerdos,
algunos se abren paso esperanzados,
e intentan revivir, surgir de nuevo.
Quiero vivir en ti, mirar tus ojos,
tan solo existe el hoy, que es un momento,
y compartir contigo mi mañana,
y caminar humildes el sendero.
Porque es mejor poder decir “te quiero”
que tener que decir,
¡cuanto lo siento¡
(del El Teatro de la Vida")
L. Vilches Moya