miércoles, 4 de marzo de 2020

QUIERO OLVIDAR CANTANDO

 QUIERO OLVIDAR CANTANDO
Cuando yo nací aquel día
Vine a este mundo llorando
Los problemas que encontré
Quise olvidarlos cantando.
Nací para ser hormiga
Solo hice que trabajar
Como por una condena.
Es mi hora de descansar
Y aún siguen los problemas.
Pienso a la orilla del mar
donde las olas se arenan
No me importa el temporal
Me siento a escribir poemas
y me dedico a cantar.
En la escena de la vida
se prodigan los actores.
El escenario del mundo
pide sus espectadores.
En esta obra patética,
no aplaudir la pantomima,
desamina a los  actores.
Yo no me siento culpable
de esos males cometidos.
Tengo que ser precavida,
que no quiero una partida
donde todo esté  perdido.

Donde menos te lo esperas,
aparecen” salvadores”
diciendo lo que hay que hacer.

Revoluciones violentas.
Revueltas y rebeliones.
Yo preparo mi equipaje.
Solo atiendo a mis razones.
Allá quien y cada cual
Con sus buenas intenciones.
En vez de usar la violencia
se me ha dado por pensar.
 La virtud de la paciencia
y la voz de la experiencia
son mi goma de borrar.
No quiero mas ser hormiga.
Me hice vieja trabajando.
Y los problemas de siempre
los quiero olvidar cantando.
L.V.Moya.
Se lo dedico a mi madre CON TODO MI AMOR

porque siempre ha sido una HORMIGA.

viernes, 21 de febrero de 2020

PROSA POÉTICA-LAPOESÍA

VOLANDO JUNTOS
Que cerca estoy de ti, y tú de mi
A la vez, que lejos te muestras de mi vida.
Doliente y asustada del futuro                                                                     
Herida por las cuerdas que me atan.
Pero tú vienes a mí,
Me sonríes me llamas, me cautivas.
Te muestras libre y apareces corriendo
Luciendo tus prendas de colores,
Vistes a tu antojo.
Vienes del resplandor, del día, de la noche.
Sorprendes a las estrellas, que se esconden y aparecen
con la sola voluntad de estar contigo.
Te busco donde no estás, y apareces donde no te espero.
Te llamo en mi soledad y llenas mi espacio oculto.
Me dices que soy feliz, pero eres tu quien me da la vida.
Con tus colores, tu música, el soplo de tu aliento.
Me besas y eres para mí, fragancia, latidos acelerados
de un corazón anhelante de todos los amores
Aquellos pasados, presentes y hasta por haber.
Sueño que volamos juntos, pero desapareces,
y caigo, en caída libre desde la estratosfera.
Me recoges en la inmensidad, y hasta creo que eres material,
tangible, el pájaro azul inmenso que pinta el cielo,
que recoge en sus alas nocturnas a todas las estrellas, y le canta a la luna
Te amo y no se por qué. No eres más que una ilusión.
Tienes fama de existir, pero no eres más que el producto de mi deseo.
Eres mi amor imposible, solo un trayecto de ida sin  retorno
Pero te pertenezco, y tú eres mía.
Porque vives en mí.
Gracias poesía.
..
Lucía Vilches Moya

domingo, 9 de febrero de 2020

PORTUGAL PORTUGAL

PORTUGAL… PORTUGAL
¡Agua y más agua. Humedad, lluvia, frío, aburrimiento claustrofóbico al borde de la frustración!
Amaneceres oscuros llenos de gotas volátiles que no respetan paraguas, y mucho menos al que lo lleva. Al mirar tras el cristal de la ventana te entran unas ganas inmensas de quedarte en cama.
¿Qué te parece si nos vamos un par de días a Portugal?, me dice mi familia, les debo dar pena, ¡Venga…vayámonos!
Nos montamos en el coche y comenzamos a hacer kilómetros.
Apenas pasamos de Santiago de Compostela comenzamos a ver el azul entre las nubes que seguían amenazantes, pero ¡al fin la gloria! En las rías bajas brillaba el sol, eso que sigue siendo Galicia. Bajamos a tomar un café y los huesos empezaron a agradecer el calorcito del sol que, aunque a veces lo dudemos sigue en el mismo sitio de siempre, allí, por encima de esas nubes negras que no nos dejan, igual que la “negra sombra” de nuestra querida Rosalía de Castro.
Seguimos hacia adelante y nos comenzamos a adentrar en el vecino país de Portugal. Ya nos habían advertido de que no puedes viajar sin una tarjeta adosada al cristal delantero del coche porque las autopistas y autovías tienen un servicio deplorable pero en todas hay que pagar…. Si nos quejamos de nuestros “peajes” tan solo hay que viajar por Portugal para comprender que es un país inviable para el turismo rodado. A cada paso “suena la máquinita registradora” llevándose tu dinero de forma inusual. Es un grifo abierto por donde se te escapa euro a euro un montón de dinero, que se te lleva el “Pagagem”. Palabra que te aprendes enseguida por lo repetitivo.
Una pequeña parada en Oporto para ver una fantástica librería “LIVRARIA LELLO” , de belleza espectacular donde puedes encontrar cualquier libro que se te venga a la memoria en unas estanterías de ensueño. Dos pisos con escalinatas al aire decorado con filigranas torneado en madera y azulejos de color, con varios apartqados, incluyendo un espacio coqueto para presentación de nuevos libros. Lo poco que vi de Oporto me gustó, aunque ya la conocía de otras ocasiones.
Continuamos viaje y, llegamos a Lisboa. Sin duda es una bella ciudad. Bella, y “vella”. Como dice la canción “Lisboa antigua reposas, llena de encanto y belleza…” Es una bella y vieja dama elegantemente abandonada en su barrio alto y barrio bajo. Muy pintoresca con sus tranvías de colores, su empedrado antiguo. Si se sale una piedra la vuelven a poner sobre un “ firme” que tiene muy poco de firme, y toda la entera ciudad está construida respetando absolutamente las formas de las montañas que fueron antaño. Después del gran terremoto se remodeló y…se parece mucho a como era en ese tiempo, excepto el comercio. Subidas interminables, bajadas por calles pendientes y muchas escalinatas, calles enteras hechas de escalera. Un ascensor que te sube al barrio alto, si es que no quieres subir tantas escaleras, pero te vale 5 euros tres pisos del ascensor de “Santa Justa”
Cosas dignas de visitar porque no dio tiempo. La torre de Belén. Preciosa fortaleza (estilo Manuelino, (mandado construir por el rey Manuel I) a orillas del Tajo, que fue punto de salida de los barcos en el tiempo de los descubrimientos. En los bancos de alrededor están grabados poemas de poetas importantes de Portugal. Espectacular el Monasterio de Los Jerónimos enfrente de la Torre Belén y todo el maravilloso entorno sumamente cuidado con un gran aparcamiento gratuito “dominado por los gorrillas”.
Por la ciudad si levantas los ojos a la arquitectura se ven edificios antiguos muy bellos, con cientos de años que están sumamente cuidados, y otros con la misma edad medio derruidos a los que no se les hace ni caso, ni para restaurar ni para demoler. Ahí está todo, conviviendo dulcemente el pasado y el presente junto con la modernidad. Igual que en las grandes ciudades españolas, allí también llenan las calles peatonales y las plazas con sus preciosas fuentes, todos los bohemios, nacionales y extranjeros. Principalmente en la gran calle peatonal, Via Augusta que empieza en el Arco que lleva su nombre y conecta con La Plaza Del Comercio donde confluyen casi todas las líneas de buses y tranvías. Allí se encuentran los mimos, cada rato uno distinto y otros que permanecen todo el día como auténticas estatuas. La figura marmórea en recordatorio de Mozart con su protagonista camuflado, no sabes dónde acaba el cartón piedra y empieza el hombre que te sorprende en su movimiento de agradecimiento cuando le echas una moneda. Una tuna juvenil cantando los clásicos cantares de la tierra portuguesa, reuniendo algún dinero, seguramente para viajar. Les sobra auditorio que le aplauda, la calle es un reguero de gente dispuesta a disfrutar de un día, frío pero soleado. Llega la noche y… un grupo de jazz nos hace vibrar con su gran creatividad, ritmo y vigor e ingenio musical. Las tiendas comienzan a cerrar. Las mismas que hay aquí. Zara vive en todas partes, y convive con otras tiendas de renombre local. Hay clientela para todos los gustos y bolsillos.
Llevamos muchas horas por la calle caminando. Es obligado degustar bacalao y comer un pastelito de Belen, pero ha de ser en “Pastelería Belen” que lleva abierta al público desde 1837, en una de sus muchas salas de lujo bien decoradas con preciosa cerámica portuguesa, sin que cueste mas que en cualquier otra cafetería de los alrededores.
Nos faltan los “Fados”, no me puedo ir de esta ciudad sin escuchar “fados” en directo, sin embargo se nos está haciendo imposible el acceso a la zona, ¿Quién se puede estacionar en ningún sitio? imposible, después de dar mil vueltas decidimos volver al alojamiento y ¡sorpresa! al otro lado de la avenida encontramos un local muy acogedor donde te sirven unos pinchitos y escuchas unos fados por cantantes locales ¡Preciosos ¡¡el alma de Portugal expresado en el sentimiento de una canción inconfundible de notas que lloran al son de la guitara portuguesa , y vibran en las voces inolvidables del fado! Como dice una canción. “Para cantar fados no hace falta mucha voz, hace falta corazón”
Nos vamos a dormir plácidamente como aquel que ha cumplido su comisión y en la mañana siguiente retomamos el camino de regreso a casa y concienciados a escuchar los pitidos del “Pagagem”. Y una victoria: No compramos toallas ni paños con gallitos. No pudimos porque nos desplumaron por las carreteras.
“Lisboa antigua reposa, llena de encanto y belleza”, y algo dormida en el tiempo.
Lucía Vilches Moya
www/dosrosasblancas.com

jueves, 6 de febrero de 2020

CUENTO DEL PAJARO ENJAULADO

EL CUENTO DEL PÁJARO ENJAULADO.
Mimado como un niño
en su jaula dorada,
El pájaro cantor
con su trino de amor
a la rosa embriagaba.
Y observaba de lejos
por valles y montañas
como otros pajarillos
con jolgorio sonoro
en libertad volaban.
Su jaula era prisión
y el jilguero cantor
la libertad ansiaba.
Un día de primavera
los barrotes burló
Se fue de su jardín
dejando desolada
a su rosa de amor
Y gritó ¡Libre al fin!
..Mas volar no es vivir.
No volvió a ser feliz
sin su rosa encarnada
Lejos de su jardín
No encontró quien le amara.
Lucía Vilches Moya.

lunes, 20 de enero de 2020

EL RIO NIÑO. POEMA INFANTIL

EL RÍO NIÑO QUE QUISO SER OLA
Los pequeños arroyos
murmulladores
jugando con las piedras
corriente abajo
Desde el alto del monte
llevan hojas y flores.
La blanca nieve
escurrió entre mis manos
un río niño.
Que en el caudal 
se perdió entre las aguas.
.¿Por qué has venido? 
(pregunta el mar al río).
“Porque desde la cima
De los montes nevados
vi en ti un navío,
que navegaba airoso.”
Le dije al viento
¡Llévame amigo mío,
llévame hasta los mares
que yo quiero ser ola
no quiero más ser rio!

Lucía Vilches Moya

jueves, 5 de diciembre de 2019

NAVIDAD DIFERENTE.

UNA NAVIDAD ÚNICA Y DIFERENTE  (Una historia de la vida real)
...
Hace unos 2018 o 2020 años, en un pueblo insignificante llamado Betlhem, en medio de los campos de Israel y con la premura de los dolores de parto, una jovencita, casi una niña, acompañada por su esposo y después de haber buscado alojamiento sin conseguirlo. Por la bondad de algún vecino de Belén. Se acomodaron las cálidas pajas de un pesebre dentro del establo, donde lo más seguro es que sí hubiera alguna de las bestias que trabajaban la tierra en un rincón de aquel establo. Allí nació un niñito que llegó a ser el hombre más grande de todos los tiempos, el hijo de Dios.
La gente en general estaba en la ignorancia de aquel glorioso acontecimiento. Era un día cualquiera, posiblemente de principios de otoño ya que los pastores estaban al raso cuidando a sus rebaños. Quizás alrededor de una hoguera, quien sabe si no estaban hablando de la necesidad de conseguir la liberación del yugo romano que los acribillaba con los impuestos y, como judíos que conocían Las Escrituras estaban esperando la venida del Mesías.
Vamos a imaginarnos que la luna estaba encendida en lo alto del cielo con todo su esplendor, acompañada por un cortejo de estrellas cuando una visión les dejó estupefactos y llenos de temor. Un ángel, un embajador de las regiones celestiales les dio un saludo extraño para ellos, “No teman porque miren, les declaro buenas nuevas de un gran gozo que todo el pueblo tendrá porque les ha nacido hoy un salvador, que es Cristo el Señor, en la ciudad de David, Betlehem. Hallarán un nene envuelto en bandas de tela y acostado en un pesebre.”( Pesebre es el comedero de las bestias que trabajan el campo, que lo aderezaron para acoger al bebé). Después del anuncio, una multitud de ángeles ante los ojos de los pastores alabaron a Dios con las conocidas palabras. “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra, PAZ entre los hombres de buena voluntad”.
A los pastores les faltó tiempo para ir apresuradamente hasta la ciudad para ver qué era esto que se les había anunciado y, allí esa misma noche encontraron a los padres junto con el niñito. Llenos de gozo glorificaban a Dios dando a conocer a todos los que pudieron el mensaje de ese nacimiento. el cuál sería el medio por el que vendría la salvación tan esperada y anunciada por el ángel y también por los profetas.
No sabemos cuanta gente más fue a ver al niño después de la publicidad de los pastores, pero eran muchos los que esperaban la liberación, y para eso tenían que contar con la llegada o venida del Mesías.
Ocho días después fue circuncidado, y cuarenta días después presentado en el templo como primogénito de su madre y donde ella misma ofreció un sacrificio por su purificación o limpieza.
Después los astrólogos vienen del este, o sea de Oriente eran caldeos y había pasado suficiente tiempo como para que, cuando llegaron hasta él y después de haberlo buscado en el palacio de Herodes, como nos dice el relato, “el niño estaba en la casa con su madre cuando estos estos hombres abnegados llegaron y le rindieron honores, ofreciéndole regalos dignos de un rey, incienso y mirra, pero también oro, que no les fue nada mal a José y María, los padres, cuando tuvieron que huir a Egipto para salvar la vida del pequeño Jesús perseguido por Herodes que, sintiéndose amenazado como rey por un niño que por linaje había nacido rey, y a la vez sintiéndose burlado por los magos astrólogos, mandó matar sin compasión a todos los bebes del distrito de menos de dos años.
Herodes era un hombre ambicioso e inmoral. sospechaba de todos y eso le llevo a asesinar también a su propia esposa y tres de sus hijos, su cuñado y el abuelo de la esposa, algunos de sus mejores amigos y cuantos más. Lo suyo era una locura por el poder.
Poco después del éxodo a Egipto de José, María y el niño, murió Herodes y pudieron volver, pero ya no a Judea porque comenzó a reinar Arquelao, otro hijo de herodes tan despiadado y cruel como su padre. Al volver a la tierra de Israel se fueron a vivir a Nazaret, donde permaneció la mayor parte de su vida, y donde se le conoció como “el carpintero” y “el hijo del carpintero”, oficio que aprendió de José
Al cumplir los 30 años, que era la mayoría de edad para los judíos, comenzó su ministerio u obra encomendada, y se le conoció como Jesús de Nazaret.
No liberó al pueblo del yugo romano como esperaban y creían los judíos que haría el “Mesías”. Predijo la destrucción de Jerusalén, que vino precisamente por los romanos en el 70 de nuestra era, y además de cumplir la ley mosaica dio inicio a una revolución espiritual que sorprendió a la sociedad judía y dio un giro completo a la historia del mundo.
Él fue un hombre diferente en medio de una generación judía llena de prejuicios y dogmatismo. Trató a las mujeres con dignidad, respeto y afecto, valorándolas en una sociedad machista por excelencia. Fue un gran maestro que enseñó las Escrituras existentes en su tiempo, o sea, las hebreas, con sencillez y claridad a toda clase de personas. Amigable con recaudadores de impuestos que eran odiados por los demás, amaba a los niños, a los huérfanos, a las viudas, a los pobres. Consoló a todos los que sentían necesidad espiritual y les dio a conocer la esperanza y voluntad de su Padre celestial. Era piadoso con las personas adoloridas por el peso del pecado y por las enfermedades. Fue misericordioso y sensible al dolor ajeno.
Aunque su campaña o ministerio solo duró tres años y medio, de los 30 a los 33 años, en tan solo 20 minutos dio las pautas para la buena convivencia entre toda la humanidad y para conseguir la aprobación de Dios. Lo hizo en el famoso” Sermón del Monte, donde también encontramos la oración más conocida del mundo “El Padre Nuestro”. Se puede leer en Mateo, los capítulos del 5 al 7, y también en otros evangelios.
Aquella navidad, natividad o nacimiento fue festejada tan solo por contadas personas, sus padres, el grupo de ángeles, los pastores más cercanos y poco más.
En el templo de Jerusalén, un profeta llamado Simeón y también una mujer anciana llamada Ana, que no era la madre de María sino una viuda sin hijos que servía en el templo, tan solo ellos le rindieron homenaje cuando los padres lo llevaron para presentarlo allí como era la costumbre y la ley, como primogénito que era de María y José. Los parientes estaban un poco lejos, y además los judíos solo celebraban las fiestas nacionales estipuladas por la Ley, y cuando Jesús nació no se estaba celebrando ninguna, es más, no hay mención alguna siquiera de la fecha de ese nacimiento extraordinario.
Los cristianos primitivos eran judíos o prosélitos judíos, de modo que nunca celebraron el nacimiento de Cristo porque nunca celebraron los cumpleaños. Esta celebración al estilo actual ocurrió por primera vez dentro del cuarto siglo de nuestra era y aprovechando otras celebraciones ancestrales paganas romanas del “nacimiento del Sol Victorioso”, también llamadas Saturnales.
Aquel día en que nació Jesucristo fue uno glorioso como posiblemente no haya habido otro igual.         Una natividad única, aunque fuera en la forma más humilde e íntima. Tan solo le supera en valor el día en que entregó su vida perfecta como precio salvador para todo el que así lo comprenda.
Un mundo que se llama cristiano y que posiblemente se componga de más de la tercera parte de la humanidad está haciendo preparativos para celebrar el nacimiento de un niño judío que nació justamente en una de las zonas más calientes del planeta, y le van a dar honores de dios. Cuando ese niño fue hombre, dice la historia en el evangelio, que abrazando a los niños dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no traten de impedírselo porque el reino de los cielos pertenece a los que son así”.
LA PARADOJA:
Es paradójico que se vaya a celebrar el nacimiento o NAVIDAD de un niño que siendo hombre amó tanto a los niños. Ese niño que fue, se llamó Cristo y en su vida adulta con su mensaje dio origen a todas las religiones que hoy se llaman “cristianas”, y están establecidas en todos los países europeos, y en muchas partes del mundo y son precisamente estos países los que estén reteniendo en sus fronteras y mantienen acinados hasta usando la fuerza, a miles de niños que junto a sus padres están escapando por sus vidas, malviviendo fuera de su pais como tuvieron  que hacer María y José con Jesús bebé.  Hoy por unas guerras que les persiguen, por el hambre y por la miseria, y claman por auxilio, pero este mundo es sordo a su clamor por auxilio, están ocupados.
Mientras que unos festejen y rememoran con dulces y champán el nacimiento de un bebé, otros irremediablemente quizás tiriten y hasta mueran en el frío en pleno invierno bajo una luna de hielo y unas tiendas de tela, delante de la mirada indiferente, de gentes que les parezca ver en las noticias del día o en la televisión una película más.
Lucía Vilches Moya

miércoles, 4 de diciembre de 2019

MUSAS DE LA POESÍA

MUSA DE LA POESÍA


Bella musa de la poesía
Al mirar aprendí a conocerte
A admirarte por lo que sabías
Y en silencio mi alma a quererte.

Cuantas noches gloriosas de estrellas
Cuantas lunas mirando los cielos
En los bosques de luces fugaces
Donde viven traviesos los sueños.

Esos campos cuajados de flores
En el verde cual llamas de fuego
Donde el ego se funde en la brisa
Y la brisa llega al firmamento.

Ese barco que brinca en las olas
Como niño que juega contento
Esas olas que rompen el viento
y al llegar a las rocas estallan
sucumbiendo su acuoso universo.

Y comprendo  la vida que lleva
La materia que forma este cuerpo
y la chispa que enciende la llama
Alumbrando los cielos abiertos.

Yo sé bien que esta vida no es vida
Pero hay vida en esto que siento.
La materia gozosa palpita
Mientras bulle el espíritu inquieto.
Al trepar cual sutil madreselva
por las rejas del álgido cielo.

Como rosas sedosas y blancas
Desparraman su aroma en el viento.

¡Y galopa en las venas mi sangre!
Torrentera que emana del cielo.
Un tropel de oraciones y llantos
Reclamando la vida que anhelo.

L. Vilches Moya.