EL SUICIDIO Y
LA SACERDOTISA DE LA
FELICIDAD.
En otros artículos hemos hablado de « la indiferencia »
como un mal que arrastramos principalmente en estos tiempos de crisis profunda
donde el miedo a seguir perdiendo la vida poco más o menos cómoda que por años
hemos ido alcanzando, produce un temor mórbido y egoísta que nos hace ignorar
las carencias esenciales de las personas que ya lo han perdido casi todo y
entran en un estado depresivo que en no pocas ocasiones les lleva al suicidio.
En España se suicidan cada día aproximadamente ocho personas, hay quien dice
que esos datos no se acercan ni mucho menos a la realidad que baraja cifras
superiores. La mitad directa o indirectamente como consecuencia de la crisis.
Pérdida de empleo, desahucios, roturas familiares, cosas que llevan a muchos a
una profunda depresión.
No siempre hay motivos
evidentes, pero ante esta perspectiva psicólogos/as han emprendido la carrera
muy bien remunerada de escribir libros de autoayuda a los que acuden cada vez más
personas.
Este fue el caso de una
muy conocida estrella de televisión de Corea del Sur. Choi Yoon Hee. Esta mujer escribió más de
veinte libros de autoayuda con los que pretendió ayudar, y posiblemente lo
consiguió en algunos casos, a personas con problemas de depresión. Ni que decir
tiene que estas personas están muchas de ellas en el corredor de la muerte por
su seria intención de suicidio.
A esta señora se le
llamó, seguramente por el efecto del contenido de sus consejos “LA SACERDOTISA
DE LA FELICIDAD y la esperanza.
De pronto y de forma
inesperada en un motel se descubre lo que sorprende a la opinión pública, un
doble suicidio. Dos personas que se han colgado, se han suicidado. Aunque en su momento no tuvo mucha
repercusión en las noticias internacionales, los cadáveres encontrados eran de
Choi Yoo Hee y su esposo. LA SACERDOTISA DE LA FELICIDAD Y LA ESPERANZA había sucumbido a la depresión que la había
llevado al suicidio, y ese estado anímico fue suficiente fuerte como para
arrastrar a su marido a tal fin desastroso.
Muchas personas
sucumbieron a la tentación de aplicarle las palabras de Jesús que en su tiempo algunos
pensaron de él ¡”Medico, cúrate a ti mismo”
En nuestra vida desde que
nacemos no hacemos más que aprender.
Aprender a hablar, a andar a leer, a escribir, y de ahí en adelante todo
es una lucha, una competición, no por llegar sino por ser el primero/a en todo.Por
conseguir las mejores notas, los mejores puestos en cualquier actividad etc.
Luego, en este mundo tan competitivo se valora más la llamada
“inteligencia social” con
lo cual aquello que había sido éxito intelectual acaba muchas veces en
frustración en lugar de felicidad, por confundirla con, prestigio, fama y
fortuna.
Sin importar bajo que
prisma académico, económico, o político social nos encontremos, lo que produce verdadera
felicidad no existe más que en pequeños episodios, como dijo el famoso filósofo
y canta autor Facundo Cabral “Nacemos
para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan
corto nuestro paso por este planeta, que es una pésima idea no gozar cada paso
y cada instante, con el favor de una mente que no tiene límites y un corazón
que puede amar mucho más de lo que suponemos”
Pienso que estas son sabias palabras si se
comprenden en toda su dimensión, y teniéndolas en cuenta se deduce que de entre todas las cosas que
aún no hemos aprendido hemos olvidado lo más importante. APRENDER A VIVIR,
y siempre se puede empezar de nuevo. Ser
felices, nos lo debemos a nosotros mismos.
Lucía Vilches Moya. 7/7/2015.
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