PAZ, Y NOCHE DE AMOR.
En Occidente hace ya unos cuantos años que muchísima gente no celebra la Navidad, no porque crean o descrean sino porque para muchos la crisis es profunda y eso hace que no tengan con qué celebrar.
Hay mucho más silencio del que imaginamos detrás de muchas puertas. Entras en tiendas y grandes almacenes y están con villancicos repetitivos, una marea de gente revolviendo en los expositores que, hasta parece increíble. Las calles están llenas de estrellas luminosas, bolas y bombillas de colores, hombres disfrazados de maravillosos reyes que vienen de oriente con sacos llenos de regalos, y un jo jo jo Noel para satisfacer los deseos de niños y mayores, siempre y cuando tengan con qué pagar. Luces que deslumbran, pero que no alumbran a nadie, sobre todo en el silencio más profundo de las largas noches de invierno, donde el frío se cuela por todas las ranuras de muchos hogares. Esa energía derrochada bien podría quitar el frío a los que han caído en la pobreza de no poder pagar ni un tizón para calentarse.
Estas fiestas son un ejemplo de la fastuosidad con la que se puede vestir la miseria humana. Es muy fácil decir que la alegría y celebración ha de estar en el corazón, este es el recurso para las conciencias de los que pueden y no quieren compartir, ni ahora ni en cualquier otra época. Ni siquiera quieren saber que hay quienes necesitan de todo. Ante esta realidad muchos son los que se socorren en el conformismo triste y resignado.
NOCHE DE PAZ NOCHE DE AMOR. Ese es el lema:
La religión no ha sido el detonante ni para la paz ni para el amor, ni antes ni ahora ni nunca. Podemos remitirnos a la historia, antigua y moderna, para ver y saber qué se ha hecho en la población llamada cristiana que es una gran e importante parte del mundo ¿Y qué es lo que han hecho sus organizaciones religiosas? Lo mismo que las llamadas paganas. Trabajar para el enriquecimiento de unos pocos,. favorecer guerras fratricidas, bendecir las armas y prometer glorias celestiales a los “héroes”, que han matado o han muerto, dándoles así el rango de “santos defensores de la fe y la patria.”(Esto ocurre en Oriente, Occidente y bajo toda bandera y creencia religiosa) Esto es todo lo que han hecho en favor de la paz del mundo, guerras mundiales y decenas de guerras fratricidas dentro de sus propias filas. Siempre han andado de la mano la riqueza y el poder.
La religión no ha sido el detonante ni para la paz ni para el amor, ni antes ni ahora ni nunca. Podemos remitirnos a la historia, antigua y moderna, para ver y saber qué se ha hecho en la población llamada cristiana que es una gran e importante parte del mundo ¿Y qué es lo que han hecho sus organizaciones religiosas? Lo mismo que las llamadas paganas. Trabajar para el enriquecimiento de unos pocos,. favorecer guerras fratricidas, bendecir las armas y prometer glorias celestiales a los “héroes”, que han matado o han muerto, dándoles así el rango de “santos defensores de la fe y la patria.”(Esto ocurre en Oriente, Occidente y bajo toda bandera y creencia religiosa) Esto es todo lo que han hecho en favor de la paz del mundo, guerras mundiales y decenas de guerras fratricidas dentro de sus propias filas. Siempre han andado de la mano la riqueza y el poder.
Según las propias palabras de Jesús “Mi reino no es parte de este mundo, si mi reino fuese parte de este mundo mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero como es el caso, mi reino no es de esta fuente”. Esta fuente hace referencia a los poderes políticos del mundo, y que sostienen a las religiones, que a su vez reúnen a las masas bajo ese poder político de turno.
No debemos olvidar que fueron los líderes religiosos quienes entregaron a Jesús, un hombre bueno, al poder político de su día, en ese caso Roma. Roma y el sistema religioso judío eran enemigos pero se pusieron de acuerdo para hacerse con la población que estaba siguiendo a Jesús, y así alejarla de las palabras de paz que Cristo proclamaba. ¿Necesitaba él un templo donde vivir plácidamente, esperando que le fuesen a ver o lo veneraran? Sus propias palabras son estas “Las zorras tienen cuevas y las aves tienen donde posarse pero el “hijo del hombre”(que así se le llamó a Cristo)”no tiene donde recostar la cabeza”. Cuando recorría los campos y poblados de Jerusalen se alojaba como huésped en la casa de su amigo Lázaro.
Hoy hay tantos que no tienen donde recostar la cabeza, que es imposible para muchos el favorecer un fatuo espíritu de la navidad solo por el hecho de que para algunos es bello, no obstante sería bueno inculcar el espíritu de la verdadera fraternidad, comprensión altruismo, respeto y sobre todo amor. Amor, una palabra muy usada. Si entendemos bien el significado de la palabra “caridad”. significa específicamente amor. No significa dar una limosna un día señalado, o muchos días, porque las religiones que tergiversan esa palabra a su antojo, promocionan esa postura, manoseando el sentimentalismo teatral con música hipnotizante y emocionalismo pasajero. Donde los ricos rezan por los pobres, los” buenos” por los “malos” y los “santos” por los” demonios”, de manera que si no se cumple lo pedido se pueda echar la culpa a Dios por no escuchar sus oraciones, ¡infame! .Esto también es una falsa piedad.
Es muy fácil de comprender si sacamos nuestras conclusiones fuera del resplandor que difuminan las verdades. Eso no es tan inocente como parece, porque perturban la razón y no dejan ver la realidad. La verdad es que el sistema de vida social del mundo entero es una “farsa” donde la mayoría pululan por el escenario con su máscara y su guión bien aprendido, donde unos aplauden, otros silban, otros quieren irse del teatro pero allá donde van se interpreta la misma función y parece que nunca baja el telón para que alguien diga ¡“por fin se acabó”!
Es muy fácil de comprender si sacamos nuestras conclusiones fuera del resplandor que difuminan las verdades. Eso no es tan inocente como parece, porque perturban la razón y no dejan ver la realidad. La verdad es que el sistema de vida social del mundo entero es una “farsa” donde la mayoría pululan por el escenario con su máscara y su guión bien aprendido, donde unos aplauden, otros silban, otros quieren irse del teatro pero allá donde van se interpreta la misma función y parece que nunca baja el telón para que alguien diga ¡“por fin se acabó”!
Todos queremos ser felices. Si quieren celebrar que celebren, si quieren cantar, si quieren festejar, comer, con o sin mesura, beber hasta emborracharse, hacer belenes, repartirse regalos y usar su libertad hasta los límites. En esa libertad y elección existe la mentira y la verdad. La mentira tiene muchas caras, la verdad solo una, pero cuesta de creer si se tiene gusto por la mentira o simplemente es lo único que se ha aprendido.
Lucía Vilches.
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