REPRESIÓN, INQUISICIÓN Y CAPIROTES DE SEMANA SANTA.
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A finales del siglo 14, la llamada “Santa Inquisición” tomó el poder en
España como la defensora de la fe católica que se creyó amenazada por todos los
movimientos que surgieron de estudiosos y traductores sinceros que ponían al
descubierto verdades de la Biblia que la gente desconocía por causa de que las
Sagradas Escrituras solo estaban en latín. Una lengua que ya no era del pueblo
y no lo entendía por ser una lengua muerta tan solo usada en la liturgia.
El promotor y primer inquisidor fué Fray Tomás de Torquemada, presbítero
dominico confesor de la reina Isabel la Católica, reina de Castilla y Aragón,
aunque le siguieron una larga lista de inquisidores. Esa locura de torturas
muerte, persecución de supuestos herejes y cualquiera que estuviese en
desacuerdo con la iglesia establecida, tiene el sello en nuestro territorio
nacional Esta era de severa censura, paranoia, tortura, autos de fe, muerte, y
la persecución general de herejes -o, en otras palabras, cualquiera que estaba
abiertamente en desacuerdo con los principios de la iglesia católica- comenzó
en 1478 y duró hasta 1834
El origen del capirote de las procesiones de la semana santa católica
comienza precisamente con la Inquisición. A las personas condenadas por
supuestos delitos de fe se les imponía como castigo usar esa vestimenta que
cubría todo su cuerpo y acababa en capirote cubriendo toda la cabeza. A esas
vestimentas le llamabas “sanbenito” Esa frase aún se usa hoy para identificar a
alguien a quien se ha colgado una culpa que no le corresponde (le colgaron el
sanbenito) Desde el siglo 15 encontramos cuadros famosos recreando estas
procesiones con cantidad de penitentes capirotes. Esta penitencia obligatoria
no les eximia del Castigo que solía ser ajusticiamiento público en el fuego de
la hoguera con la excusa de así librarlos del fuego del infierno, y que esto
sirviese como ejemplo para cualquiera que quisiera ir mas allá de lo que
enseñaba la fe de la iglesia establecida y avalada por el reino de España.
Llegó a los territorios conquistados de América. Investigaba y perseguía a
judios, protestantes y musulmanes españoles.
Como podemos ver, es una historia horrenda y brutal que deshonra al dios al
que se dice adorar, un Dios de paz, amor y libertad como proclamó y enseñó
Jesús.
Dicen que la capucha o capirote también se la ponían los acusadores de los
reos o penitentes para que no descubriesen quien o quienes les habían señalado-
Algunos eran vecinos o personas con poder, envidiosos que pretendían quedarse
con las posesiones de los acusados o sus privilegios en la comunidad.
Hay una historia en Galicia, en las Rías Bajas gallegas, la de María
Soliña, que fue acusada de brujería por la “Santa Inquisición” después de haber
perdido a su esposo, y para quitarle bienes y privilegios la condenaron a la
pobreza y aislamiento a cambio de su vida. Esta es una apasionante historia.
Euquel.
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