Prosa poética.
AMANECERES: ¡Buen día de lunes!..Hoy resplandece.
…
El mar traía olas huérfanas, espaciadas en su lentitud que chasqueaban en la orilla una tras otra. Su rumor era suave, lánguido, repetitivo. Llegaban y se marchaban de nuevo al ancho mar haciendo pequeños remolinos, batiendo espumas, buscando barcas con las que jugar y empujar hasta el horizonte, mientras la brisa marina, húmeda y salada se deslizaba sobre la piel del mar con su suave caricia, entre tanto que el sol salpicaba con chispas de luz cada partícula de agua ondulante creando pequeños arco iris. La tierra se asomaba lentamente al universo donde se elevaba el gran astro por el naciente, imponente el sol reinando en el intenso azul del cielo.
En la arena de la playa, huellas de gaviotas tempraneras que emprenden el vuelo y dibujan el cielo majestuosamente con su volar de blanco impoluto y gris aperlado, y su coro de graznidos inconfundibles, oteando desde su ingrávido espacio aleja la soledad. .
¡Oh el mar! Bello amanecer cristalino lleno de luz y color en movimiento donde volar fuera de este cuerpo anclado repleto de lastres y ausencias. Mar. Tu que regalas cada día tu esplendor. Cuna de vida. Esmeralda líquida. Poema sonoro donde viajar en mi barquito de papel repleto de, palabras, versos, letras maravillosas dedicadas a ti. Surco el mar abriendo caminos en tus prodigiosas aguas donde guardas tragedias y dolor. Eres madre que me cantas una nana de amor y me acurruco en ti.
Mi alma navega sobre tus ondas como un náufrago, y levanto las alas al viento en este viaje atemporal. Esta alma no descansará hasta que le lleves a las fuentes engendradoras de vida.
Lucía Vilches Moya /2016
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lunes, 18 de abril de 2016
lunes, 14 de marzo de 2016
AUSENCIA "ABBA PADRE"
AUSENCIA "ABBA PADRE"
En el amanecer, un hilo brillante de luna, el cielo oscuro y
el horizonte azul mientras refulgen las estrellas, arden con su último
esplendor. Amanece, es el día de la llegada y la madre, ya, sola con el reloj.
Su corazón en tinieblas vibra esperanzada por el abrazo de sus hijos. Ella que
siempre fue el manantial de la vida, sufre la sequía de la ausencia. Es hora de
oración, el encuentro, abrazos lágrimas y ausencias, inconscientemente mis ojos
buscan. Solo uno falta, el vacío del padre, su mano amiga y su amor callado.
¡Cuánto te añoro! Su foto en la mesilla de noche con su mueca amable de
complicidad. ¡Mi amigo! En las horas de entresueño me habla y le respondo, no
hay resignación en mí. Nos veremos…ABBA…mi querido padre. Barcelona es extraña
sin ti.
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